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Al madrugar, buena cara

Publicado por María Gómez

En general, a nadie le gusta madrugar. Asociamos esta rutina con tener que ir a aburridos trabajos, a clases desesperantes o a actividades que no nos suscitan  interés alguno.  Por tanto, las consideramos pérdidas de tiempo y preferiríamos quedarnos cómodamente relajados debajo del edredón.

Cambia esta concepción a partir de hoy mismo. Madrugar significa disponer de más tiempo. más tiempo para alimentar tu mente, para cuidar tu cuerpo y desarrollar tu personalidad.  Piensa que tendrás mucho tiempo para dormir cuando pases al siguiente nivel.  Imagina cuánto puede mejorar tu vida si comienzas todos los días desayunando tranquilamente, haciendo algo de ejercicio para activar cuerpo y mente, leyendo un capítulo del libro que tienes encima de la mesilla de noche o revisando tus tareas para el día o los objetivos que te has propuesto alcanzar.

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Despertar del sueño implica despertarte para la vida. Sin duda, se trata de un reto para más de uno. Es el momento de demostrarte que el triunfo está a tu alcance. Ya sabes que una acción repetida se convierte el hábito y un hábito en costumbre. Sólo se necesitan unos veintiún días para que este proceso se complete. Por supuesto, requiere un esfuerzo personal y un compromiso lo suficientemente consistente como para vencer las resistencias que tiran de nosotros hacia el extremo contrario.

La transformación interior está garantizada. Empieza a cambiar tu perspectiva sobre los diferentes aspectos de tu vida, te ayuda a organizar las ideas y todo ello redundará en que, en general, te conviertas en un ser humano mejor. Existen algunas prácticas sencillas y obvias que te ayudarán superar la pereza:

Cena pronto y ligero. Dormirás mejor y más profundo si has digerido la cena sin dificultad y antes de acostarte.

Olvídate de remolonear en la cama. Cuanto más tiempo pases dentro de la cama una vez haya sonado la agradable melodía del despertador, intentará envolverte aún con más fuerza. Así que sal de la cama tan pronto como suene.

Actívate físicamente. Todos sabemos que realizar actividad física es fundamental para mantener un estado de salud óptimo. Nunca es tarde para empezar, y siempre debe reservarse un tiempo al día para mover el cuerpo ya sea caminando, corriendo, realizando actividades aeróbicas o practicando cualquier deporte. Además, actúa como regulador del sueño y participará en que disfrutes de un buen descanso.

A continuación, sólo te queda adelantar media hora el despertador y empezar mañana mismo la nueva dinámica. Sé constante, lucha contra tus debilidades. Sobre todo, no te sientas esclavo del reloj sino que se trata de sentirse satisfecho por tener la oportunidad de disfrutar de un poco más de tiempo cada día, y esa oportunidad te la brindas tú mismo.

Aun defendiendo la costumbre de madrugar por los beneficios que aporta, Es imprescindible mantener un descanso reparador durmiendo las suficientes horas y, más importante todavía, tener un sueño de calidad. Por lo tanto, siempre es admitida cierta flexibilidad si un día se está especialmente cansado o simplemente se decide pasar un poco más de tiempo en cama. Ésto debe ser la excepción, no la norma.

 

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