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¿Cómo aman los hombres?

Publicado por Betina Ganim

Esta pregunta es difícil de contestar si pensamos en generalizaciones.

Para intentar responder algo, Freud aborda – los invito a remitirse al post anterior donde detallamos este tema- dos condiciones que tiene que tener la mujer para causar al hombre, algo que se lee como “patológico” desde Freud: que esté casada (que sea de otro) y que su reputación no sea intachable, que sea una mujer fácil, digamos.

Y luego agrega dos tipos de conductas de ciertos hombres para con la mujer elegida: el valor excesivo que se le da a ella, necesitar tener celos, fidelidad (más allá de que el hombre puede llegar a construir una larga serie de relaciones basadas en el mismo modelo); y por último esa actitud de querer rescatarla –y por ende no abandonarla.

Dice Freud que para el psicoanálisis esto es simple de explicar. Veamos qué nos dice en este texto.

Todas estas condiciones y conductas del hombre hacia su objeto de amor, tienen una explicación, un origen compartido, y es que todas tiene su fuente en la madre y en lo que rodea esa relación.

Recordemos que Freud ya había para este entonces presentado sus tesis sobre la sexualidad infantil, el Complejo de Edipo, etc.

Cuando decide estudiar estos rasgos de la vida amorosa recurrirá entonces a los datos que tiene de su clínica y de la teoría que venía construyendo.

En la vida cotidiana podemos leer estos rasgos tranquilamente. Digamos que se hacen chistes y observaciones todo el tiempo en torno a estas cuestiones del amor: la elección de una pareja que se parece a la madre… Es que la relación particular del hombre con la madre es perfectamente observable.

Bien, Freud nos da una explicación. Y detalla, a partir de plantear esta tesis, cómo es que la madre tiene que ver en cada una de esas condiciones exigidas y conductas del hombre en relación a una mujer.

Respecto de la condición de que la mujer tiene que estar casada, Freud explica que ese tercero perjudicado, el marido de la dama, es el padre. Insertando en esta explicación la trama edípica que Freud sostenía, en esta relación.

El mismo rasgo edípico está relacionado con ese rasgo único que se le atribuye a la amada, que lo tiene tan obsesivamente prendado. Freud considera que tiene que ver con la valoración del carácter insustituible de la madre. “Madre hay una sola”… Ahí Freud halla la raíz de la condición de amor de estos hombres tan obsesivamente enamorados de estas mujeres tildan de “únicas”…

Respecto de la condición de que la mujer amada tiene que ser “ligera de cascos”, parece contradecir la teoría de que esto deriva de la constelación materna. Ya que la madre es “intocable” para el hombre. Es destacable la aversión que se manifiesta en los hombres cuando se trata de plantear sospechas inmorales respecto de su madre.

Sin embargo, dirá Freud, justamente esa relación de oposición tan fuerte entre lo que es una “madre”, y lo que es una “mujer ligera”, es lo que lleva justamente a analizar esta cuestión a otro nivel. Esta aparente contradicción se resuelve a nivel inconsciente, en tanto reprimido.

Así Freud se explaya en la cuestión edípica, de las fantasías en torno al encuentro sexual de los padres, a la represión de mociones de deseo hacia la madre, etc.

Para terminar, respecto de la tendencia a rescatar a la amada, lo que causa ese deseo de rescate, Freud lo lee como un retorno del complejo parental: devolverle a los padres todo lo que le han dado. Aparecen así las fantasías inconscientes de rescatar al padre de un peligro de muerte, y la fantasía de darle a la madre un hijo, que es él mismo.

Así, Freud va explicitando, con sus teorizaciones y su práctica con los pacientes, va intentando dar cuenta de algunos fenómenos del amor.

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