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Estrés Postraumático

Publicado por Malena

Toda experiencia dramática produce estrés post traumático y quizás otros fenómenos extraordinarios.

Las percepciones quedan grabadas en la conciencia y según el grado en que lleguen a afectar a un individuo pueden producir consecuencias capaces de alterar su equilibrio psíquico, modificar su comportamiento habitual y hasta cambiar su forma de ver el mundo.

Estrés Postraumático

Diariamente ocurren en el mundo tragedias que terminan con la vida de mucha gente.

El avance de la tecnología brinda cada vez más comodidades en todos los ámbitos como también mayores posibilidades de trasladarse a cualquier parte del mundo en mucho menos tiempo que antes, pero también crean nuevas situaciones de riesgo que por distintos motivos a veces resultan inevitables.

En estas ocasiones el hombre tiene la capacidad de comportarse de una manera diferente a la de su vida cotidiana y es capaz de realizar actos de heroísmo que jamás hubiera imaginado poder realizar, de sobrevivir en condiciones extremas, de contar con fuerzas inesperadas a pesar de sentirse agotado, de enfrentar situaciones de desastre con inusitada presencia de ánimo y de luchar por su vida y la de los demás.

Después de una catástrofe, durante la cual el cuerpo se dispone a utilizar físicamente todos sus recursos para salvar la vida, se puede registrar en mayor o menor medida una etapa con signos de estrés en el estado anímico de la mayoría de las personas.

En casos de accidente aéreos las empresas de aeronavegación cuentan con equipos de apoyo psicoterapéutico destinados a ayudar a las víctimas a elaborar emocionalmente dicho suceso que puede afectar su vida cotidiana y su trabajo.

Aunque dicho trauma no haya dejado secuelas físicas, pueden quedar cicatrices psicológicas permanentes que pueden cambiar el rumbo de una vida.

En Estados Unidos, hace 35 años, un avión Jumbo que en esos momentos era uno de los más nuevos y modernos, sufrió un grave accidente, debido a que la tripulación no pudo notar que perdían altura debido a su falta de información sobre el funcionamiento del piloto automático, cayendo en un pantano.

El barro y el agua evitaron el incendio pero también no permitieron en un primer momento ver en esa noche oscura, el lugar del siniestro a las patrullas que salieron en su búsqueda.

Una persona que navegaba cerca en una pequeña embarcación se dirigió rápidamente al lugar y en poco tiempo salvó a gran cantidad de víctimas e hizo señales a los helicópteros para que los localizaran.

Gracias al heroísmo de este hombre y la ayuda de las patrullas de rescate se salvaron 77 personas, pero no se pudo evitar que 88 perdieran la vida, entre ellos algunos de sus tripulantes.

Las víctimas tenían múltiples traumatismos y laceraciones en sus cuerpos, además de la amenaza de sufrir graves infecciones por haber estado en contacto con el barro del pantano repleto de bacterias generadoras de gangrena gaseosa.

Para no perder sus miembros infectados algunos debieron ser sometidos a un tratamiento en cámaras especiales de oxígeno, único modo de salvarlos de las amputaciones.

Estos aparatos no estaban disponibles para tantas personas y además eran difíciles de encontrar en otros lugares, pero afortunadamente se pudieron localizar evitando graves pérdidas.

Los sobrevivientes reconocieron que en el momento del accidente no sintieron ningún dolor aunque podían observar sus cuerpos desgarrados y ensangrentados, y sólo se preocupaban por los familiares que los acompañaban que habían desaparecido.

La investigación sobre las causas del accidente registró que el piloto automático se desconectaba con una leve presión, información con la que la tripulación a cargo del aparato no contaba. Dado que la visibilidad era nula y confiando en que se mantenían siempre a la misma altura, fueron descendiendo inevitablemente hasta caer en el pantano.

Debido a que se pudieron salvar muchas piezas intactas de este avión , los fabricantes decidieron utilizarlas para reparar otros aviones.

Pero posteriormente comenzaron a ocurrir algunos hechos insólitos en otros vuelos. La tripulación era sorprendida en repetidas ocasiones por la aparición fantasmal de miembros fallecidos del equipo, que habían estado al mando de la nave accidentada.

Estos fenómenos fueron tan reiterados que la comisión investigadora de la empresa fabricante se vio obligada a retirar de todas las aeronaves las partes utilizadas del avión siniestrado.

Esta evidencia sumada a muchas otras que se registran y que se han registrado a través de la historia en circunstancias críticas similares, nos obliga a pensar en la posibilidad de la existencia de una relación entre las vivencias humanas generadoras de graves situaciones de estrés y ciertas apariciones inexplicables, como si fuera posible que en ciertas condiciones estos hechos se pudieran grabar también en el ambiente.

El cuento de Adolfo Bioy Casares (1914-1999), escritor argentino ganador del premio Cervantes en 1990, conocido por su interés en la literatura fantástica, en su cuento “La invención de Morel”, desarrolla esta idea con suma originalidad y magestría.

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