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Apúntate a la Psicología Positiva

Publicado por María Gómez

Tradicionalmente, la Psicología ha puesto su atención en aquello que se desvía de la normalidad, de lo considerado mentalmente saludable, es decir, en los posibles trastornos, lo patológico, . No obstante, existe una rama igualmente científica que concentra sus estudios e investigaciones en los rasgos y aspectos positivos del ser humano, profundizando en ellos.

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Es bajo este marco conceptual donde la Psicología Positiva aboga por promover y propulsar las fortalezas dando cuenta del efecto amortiguador que ejercen contra las alteraciones o trastornos mentales.

Además, está sobradamente demostrada su eficacia para mejorar la calidad de vida por estos mismos motivos desempeñando una labor preventiva mediante la implantación de competencias como el optimismo, la creatividad, o la perseverancia.

Los resultados obtenidos en las personas que se sometan a tratamientos integrales que incluyan elementos de la psicología positiva, repercutirán directamente en la sociedad ya que los individuos potenciarán su desarrollo personal al máximo conformando personalidades preparadas para afrontar las dificultades y adversidades de la vida.

En el núcleo de esta corriente nos topamos con el concepto de optimismo. Su valor predictivo en cuanto a salud y bienestar y su papel sobre la moderación del estrés en situaciones de alto impacto emocional lo convierten en un centro de interés de indudable importancia.

No podríamos hablar de algo positivo sin que la palabra humor haga eco en nuestra mente. El humor trae consigo risa, y la risa es una maravilloso reductor de la ansiedad y el nerviosismo. No hay nada como unas buenas carcajadas para liberar tensiones y endorfinas. Después, seguiremos teniendo preocupaciones, pero seguramente las percibas como menos amenazantes.

Cuando vivimos un episodio de tipo traumatizante, las emociones que nos invaden son de naturaleza negativa. No obstante, son esas situaciones las que nos obligan a replantearnos nuestras consideraciones acerca del mundo iniciando un proceso de reconstrucción de creencias, ideas y criterios que desemboca casi siempre en un crecimiento personal y en un aumento de la resiliencia.

La creatividad también es parte de esta filosofía que pretende enfatizar y promover los aspectos positivos del ser humano. Es una capacidad que depende de un conglomerado formado por características físicas, entornos favorables, habilidades cognitivas y técnicas, por lo que es insensato considerarla como rasgo estable de la personalidad. Puede ser desarrollada, entrenada en aras de resultar provechosa aumentando la calidad de vida.

Los estudios bajo esta perspectiva han proporcionado algunas conclusiones interesantes. Al sentirnos agradecidos con todo lo bueno que la vida nos ha traído, nuestro nivel de satisfacción general aumenta  lo cual favorece que surjan estrategias adaptativas de afrontamiento del estrés, lo cual mantiene nuestra autoestima en niveles saludables.

Además, cuando vemos a otras personas hacer buenas acciones, se produce una especie de contagio que te empuja a querer realizar buenas obras. Piensa que tú puedes contagiar a otra persona, y así sucesivamente. El mundo funcionaría infinitamente mejor, ¿verdad?

Por tanto, son manifiestas las múltiples utilidades de seta corriente tan científica como cualquier otra y para nada excluyente. Aparece como complemento y compañera de las terapias convencionales cuya efectividad y fiabilidad están más que demostradas. Apliquemos, pues, toda la positividad que podamos a nuestra vida. Para las adverdidades, ya se encarga el transcurso de la vida de ponerlas en nuestro camino.

 

 

 

 

 

 

 

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