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El Carácter Débil

Publicado por Malena

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Esta característica de personalidad se refleja a lo largo de la vida del hijo primogénito de la reina Isabel II de Inglaterra, el príncipe Carlos; y es interesante analizar.

Como ya lo he dicho en otra ocasión, el carácter es adquirido mientras el temperamento es innato, y ambos constituyen la personalidad.

En primer lugar, el príncipe Carlos, durante muchos años mantuvo relaciones íntimas con Camila, una mujer casada con un oficial naval, amigo de Carlos y ahijado de la reina madre.

La relación con Carlos había comenzado en 1972, siendo ella aún soltera pero cuando él se concentró en su carrera naval, al año siguiente ella contrajo matrimonio y posteriormente tuvieron dos hijos. Pero extrañamente, esa situación no impidió sus relaciones con el príncipe .

Desde el punto de vista de la ética, esa relación fue una deslealtad hacia un amigo por parte de él y una infidelidad hacia su marido por parte de ella, valores que defiende la corona desde hace siglos.

En 1981, el príncipe se casó con Diana Spencer y nacieron de esa unión los príncipes Guillermo y Enrique. De esta manera la familia real se aseguró la descendencia.

Como la princesa no pudo tolerar más la infidelidad, recién lograron la separación en 1992 y el divorcio en 1996. A su comportamiento conocido de deslealtad se sumó así el de la infidelidad.

Camila por su parte, recién se divorció de su esposo en 1995 y recién después de la muerte de Diana, en 1997, volvió a la escena muy discretamente, luego de un proceso de lavado de imagen ante la opinión pública.

Ella y Carlos firmaron un compromiso privado civil que no es considerado matrimonio por no existir antecedentes en la familia real de ningún heredero al trono casado con una mujer divorciada.

Carlos supone con razón, que nunca va a ser rey. Su pueblo no confía en él por su conducta errática, y tampoco le perdona la muerte de Diana.

En 1936, su tío abuelo tuvo que abdicar porque se quería casar con una mujer divorciada. Fue un acto de dignidad y fortaleza de carácter el tomar una decisión difícil que implicaba renunciar al trono.

El príncipe Carlos, en cambio frente a opciones parecidas, eligió las dos, en primer término, no renunció al trono ni a la mujer que quería, porque no intentó casarse con Camila sino que era su amante; y posteriormente, se casó con alguien aceptable y tuvo la descendencia que necesitaba, y también siguió sus relaciones con su amante, al margen de la opinión pública que es la que mantiene a la realeza en el trono.

La firmeza de carácter implica un compromiso y una responsabilidad que se traduce en el mantenimiento de la coherencia interna, de modo que cuando existen dos opciones incompatibles lo ético y racional es elegir una. Pretender quedarse con las dos opciones, es una conducta infantil, irresponsable y no ética sea cual fuere la escala de valores.

Las expectativas del pueblo inglés con respecto a la conducta del príncipe Carlos no pueden ser otras que las mismas que ha tenido hasta ahora, contradictorias y no éticas.

Y aunque los destinos de esa nación no dependen de la monarquía, ya que se trata de una monarquía parlamentaria y es el parlamento el que toma las decisiones, la función de la familia real es simbólica y representa los valores que ellos sustentan.