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Codicia: cómo evitarla y superarla

Publicado por María Gómez

En la actualidad, la cultura del consumismo se extiende como la pólvora. Todo el mundo quiere tener cosas, muchas cosas, cada vez más cosas.  Así, de repente, un día nos damos cuenta de que  la codicia nos sobrevuela.  Desear poseer algo a toda costa se convierte en un impulso que puede derivar hacia lo patológico.  Como consecuencia de ello, puede producir comportamientos peligrosos y muy desequilibrantes física y emocionalmente.  

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La codicia es irracional y se aparta del camino destinado a objetivos lícitos.  La publicidad y el marketing apelan a la codicia humana a la hora de presentar sus productos haciéndolos como inmensamente deseosos. El ser humano es presa fácil por sus debilidades.

Pero codiciar no es sólo consumir desmesuradamente.  Trae consigo problemas en las relaciones personales incluso en la salud mental propia. Algunos de los efectos indeseables que acarrea son:

Disminuye la libertad personal  puesto que cuando la codicia es aguda, limita los movimientos del individuo concentrando toda su energía en conseguir aquello que desea tan ansiadamente.

Merma la objetividad y la persona es cada vez menos racional.  La emoción de conseguir cosa es lo que dirige el comportamiento.

Aumenta la posibilidad de endeudamiento ya que la codicia acarrea inmediatez. Y si el sujeto no dispone de dinero, no dudará en pedirlo prestado.

Además, neutraliza la ética puesto que el sujeto codicioso hará todo lo necesario para lograr su fin.  Robará, cometerá fraude, o engañará siempre que sea necesario.

Las relaciones personales se verán seriamente afectadas  debido a la incompatibilidad de la codicia con llevar una vida normal.

El individuo se vuelve insaciable. Nunca será suficiente todo lo que tiene y cuando consiga algo pronto se concentrará en un nuevo deseo.

Es frecuente encontrar q estas personas presentan síntomas depresivos como insomnio, mal humor o la pérdida del apetito.

Para no caer en esta trampa o salir de ella proponemos unas pautas concretas. Intenta buscar satisfacción en las cosas buenas que tienes y sé agradecido sin fijar la atención en lo que tienen los demás.  Haz un examen de conciencia y reexamina tus valores de vida.  Entonces te darás cuenta de aquello que es verdaderamente importante para ti lo cual te enseñará el camino que tendrás que recorrer para lograrlo.

Evita compararte continuamente y sobre todo no te obsesiones con las cosas que tienen los demás porque probablemente ni siquiera es trascendente para ti.

Practica el altruismo ya que compartiendo las cosas que tiene será imposible que la codicia en tu vida. Los resultados siempre son sorprendente y muy beneficiosos.

Consulta de un especialista para que te ayude a entrenar la detención del pensamiento y la  instrucción.

Si tienes cierta inclinación espiritual no la utilices para pedir y pedir hasta conseguir sino para agradecer lo que Dios o el Universo te han proporcionado.

No olvides que la codicia desencadena la avaricia.  Por tanto, si crees que estás entrando en una dinámica de anhelos desmedidos comienza hoy mismo a cortar de raíz con todo eso para poder tener una vida en paz

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