Psicología

El Pesimismo

Publicado por Malena

el pesimismo

Una persona pesimista es también depresiva, criticona, desconforme y quejosa. Su filosofía de la vida es negativa, prefiere creer que las cosas siempre empeorarán y considerar solamente el lado desfavorable de los hechos, sin ver la posibilidad de ninguna alternativa viable.

El pesimismo se contagia y le complica la vida a los que están al lado, porque es alguien que se complace en poner palos en la rueda y en pinchar los globos; y es inútil intentar hacerle ver otra perspectiva.

En el fondo es una persona miedosa e insegura que no quiere competir; porque no resiste la crítica. tiene poca tolerancia a la frustración y teme al fracaso.

El pesimismo es una alteración de la percepción que no permite tener expectativas positivas ni ver el punto de vista favorable.

Un pesimista puede tener motivos valederos para quejarse, sólo que no se atreve a hacer nada nuevo; porque considerará cualquier esfuerzo infructuoso y no podrá ver ninguna salida.

Escucharlo habitualmente o engancharse con sus lamentos puede contaminar al mejor dispuesto, porque suele rechazar las sugerencias y no aceptar soluciones ajenas. Por esta razón, no es conveniente convertirse en su apoyo, porque se alienta la continuidad de la queja; en cambio si se le ponen límites puede tomar conciencia de que tendrá que cambiar de actitud o quedarse solo.

En cambio, un grupo de apoyo que piensa diferente, a veces puede cambiar la forma de ver las cosas que tiene un pesimista, proponiéndole ideas novedosas y posibles y fortaleciendo su capacidad de enfrentar cualquier resultado.

Generalmente la persona pesimista no se da cuenta que esa es su forma de ser habitual porque no puede reconocer que no ve el lado positivo de las cosas, por pensar que la realidad sólo tiene un solo lado, el malo.

El pesimismo es una conducta aprendida que hace que un individuo decida no intentar nada porque entiende que cualquier esfuerzo es inútil, que todo ya está hecho, que no tiene suerte y que su destino es el fracaso; y para él, no se justifica molestarse demasiado por nada.

Sus problemas pueden ser serios, pero una cosa es llorar y quejarse por todo y otra diferente es intentar algo para solucionarlos.

La realidad se puede apreciar desde distintos ángulos y cuanto más amplia sea la perspectiva más posibilidades existen de solucionar los problemas.

El pesimismo enfatiza los elementos negativos que tiene todo proceso y minimiza cualquier posibilidad de éxito. No es una postura realista, como ellos creen, sino más bien miope, porque se empeñan en ver solamente el lado negativo de las cosas.

Cambiar este modo destructivo de ver la vida por otro más constructivo, exige ser capaz de ver los matices y no todo blanco y negro.

El problema básico es la generalización no siempre con fundamento, ya que las cosas no son todas iguales y los sucesos pueden tener diferentes aspectos.

Es saludable ver las desventajas que pueden tener las decisiones pero también lo es apreciar las ventajas y ser capaz de adoptar una actitud más equilibrada, que permite ser menos conservador pero más creativo, atreviéndose a asumir algún riesgo.

El pesimista desconfía de sus propios recursos, cree de antemano que no va a poder, que no va a ser capaz y se aferra a lo conocido, suponiendo que lo que desconoce nunca podrá ser mejor. Se siente víctima del infortunio, de las circunstancias, de los fracasos y de los otros que se atreven a pensar diferente. No acepta que equivocarse es normal y que podría intentar hacerlo mejor, porque prefiere creer que no sirve.

Es imposible controlar todo y tampoco somos responsables de todo lo que pasa, porque no somos seres omnipotentes y porque todos tenemos límites.