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Porqué es un error usar el castigo físico en los niños

Publicado por Israel Rios

Está más que demostrado a través de los especialistas de la psicología infantil que el castigo físico no tiene la efectividad que siempre se le ha dado a la hora de educar a nuestros hijos.

Se trata más bien de un desahogo por parte del padre o de la madre que está ya cansado o cansada de tolerar los comportamientos de su hijo y no encuentran otras estrategias para acabar con los mismos.

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Evidentemente no queremos decir que el castigo físico sea completamente ineficaz bajo cualquier circunstancia ya que hay momentos en los que es la única opción que nos queda para evitar males mayores. En todo caso no debe de ser violencia gratuita sino que el niño o niña debe de conocer la explicación de lo que ha provocado este castigo físico por parte de los padres.

Pero hoy precisamente te vamos a explicar porqué el castigo físico no es efectivo para la educación de nuestros hijos, por lo que es mejor y más sano para el desarrollo emocional y psicológico de los mismos otras estrategias mucho más efectivas.

A través de la psicología emocional o la psicología positiva se han logrado llegar a conclusiones que tiran abajo la efectividad de los típicos azotes para la educación de nuestros hijos.

La primera de las razones por la que es desaconsejable usar este tipo de castigo físico es por que el niño imita y aprende todo lo que ve por lo que podemos hablar de imitación negativa en este caso ya que acabará aprendiendo estos patrones de conducta y los aplicará el mismo más adelante.

Los niños aprenderán que con la violencia se consigue aquello que se quiere.

Derivado de esto sacamos la conclusión de que también van a aprender que la forma más efectiva de resolver un conflicto es a través de la violencia. En definitiva, con la violencia creamos niños violentos.

El niño lejos de poder entablar una relación de confianza y amistad con sus padres se torna temeroso hacia ellos, creando además de esta forma problemas en el desarrollo normal de los mismos.

Evidentemente con los castigos físicos continuos los niños van perdiendo la confianza en sus padres y es más fácil que acaben haciendo cosas a escondidas de ellos. Con el castigo físico no se consigue que los niños dejen de realizar aquello por lo que es castigado sino que acaben buscando nuevas estrategias para poder realizarlo sin que se enteren los padres.

La pérdida de la confianza de los hijos con respecto a sus padres es un problema grave que puede no tener solución para el resto de sus vidas.

Otra consecuencia es la pérdida de autoestima por parte del niño afectando de manera considerable a su vida normal en un futuro. Podrá llegar a pensar en los niveles más bajos de autoestima que realmente merece esos castigos físicos.

Otro problema que hace del castigo físico algo ineficaz desde el punto de vista de la psicología es que enseña aquellos que está mal pero no enseña lo que está bien dando la alternativa correcta al niño. Para eso es mejor el refuerzo positivo ante los comportamientos correctos que es la mejor alternativa al castigo físico.

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