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Usa la psicología para el control de peso

Publicado por María Gómez

No es una cuestión de ponerse a tono de cara al verano, o de pretender tener cuerpos esculturales. Es una cuestión de llevar un estilo de vida saludable dentro del cual, la alimentación y el peso se presentan como elementos fundamentales ya que pueden ser tanto capacitantes como limitadores.

Aunque normalmente las actuaciones destinadas a la pérdida de peso o a su mantenimiento se centran en las conductas alimentarias, no se deben descuidar los aspectos psicológicos. Éstos pueden ser tremendamente potentes bien aplicados. Nuestros pensamientos dirigen nuestras conductas, las orientan. Si somos perseverantes en algunos aspectos de la vida, como el académico o el laboral, también podemos hacer un uso ventajoso para nosotros en cuanto al control de peso se refiere.

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Es importante disponer de información verídica y fidedigna sobre los alimentos  y sus circunstancias que nos alejen de las ideas erróneas que nos llegan y que interiorizamos como verdades absolutas sin contrastarlas siquiera. Por tanto, no establezcas unas pautas de alimentación antes de haber recibido asesoramiento por un profesional de la nutrición.

Hemos de planificar y organizar todo aquello que nos descargue peso emocional: horarios, cantidades de comida, velocidad al comer y menús semanales. Es decir, el plan de alimentación ha de ser delimitado al máximo. De igual modo, será preciso establecer objetivos alcanzables y, sobre todo, realistas. Puesto que se trata de una carrera de fondo, ármate de paciencia y no te desesperes. Saborea tus pequeñas victorias.

Indudablemente, el estado de ánimo influye en la voluntad y en la capacidad de sacrificio. Percibir los logros y reforzarlos así como disfrutar de los resultados fruto de nuestro esfuerzo mejorará nuestra capacidad de superación manteniendo la motivación en niveles suficientes comos para no tirar la toalla al mínimo contratiempo.

Mantener cierta rutina de actividad física regular será primordial y la alianza que se establece entre un correcto comportamiento alimentario y el ejercicio asegura el triunfo. De nuevo, conocernos a nosotros mismos y contar con las estrategias y las habilidades pertinentes para anular aquello que nos impida continuar con el plan, serán dos factores clave. El autocontrol derivado de un buen asesoramiento y de una adecuada terapia cognitivo-conductual nos ahorrará muchas decepciones y recaídas.

El cambio de hábitos traerá consigo un cambio hacia un estilo de vida más enriquecedor y saludable. Tomar conciencia de los hábitos mediante registros de peso, alimentos ingeridos y actividad física realizada es una medida que tienen efectos por sí misma porque descubren las áreas problemáticas y posibilitan la adopción de acciones correctivas. En realidad, solo es cuestión de aplicar el sentido común siempre que las circunstancias sean favorables.

Estimúlate y plantéate mejorar tus conductas con respecto a la alimentación y al peso como otro desafío más. Enfréntate a tus miedos. En el camino, te sorprenderás de tus capacidades y de cómo la fuerza de voluntad se ejercita hasta llegar a límites insospechados por ti. Seguramente, cambiarán tus creencias sobre ti mismo en cuanto a autoconcepto y autoimagen. No lo dejes para mañana y apuesta ya por ti.

 

 

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