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La Deserción Universitaria

Publicado por Malena

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Las estadísticas han registrado que un 78 por ciento de los que ingresan a las Universidades de Argentina abandona sus estudios; y que al final de la carrera de diez alumnos sólo se reciben dos.

La mayoría de estos estudiantes deciden desertar, porque no están dispuestos a ejercer una profesión por la que no sienten ninguna vocación.

Estos alumnos se encuentran con que no sabían realmente de qué se trataba la carrera elegida por falta de información y recién descubren su error cuando ya están cursándola; equivocación que les hace perder a veces mucho tiempo.

La idea que tienen los jóvenes del trabajo que realizan los profesionales una vez recibidos difiere mucho de la realidad.

Estas ideas a veces surgen de los personajes de ficción que ven en la televisión, que no tienen nada que ver con las tareas rutinarias que requieren por lo general todas las profesiones.

La gastronomía, por ejemplo, ha ganado una gran cantidad de adeptos que se han identificado con los chefs que están en programas de televisión o con los que trabajan en hoteles cinco estrellas de lugares paradisíacos, o que se desempeñan en los prestigiosos restaurantes de las grandes ciudades del mundo.

Lo que no saben los jóvenes es que un trabajo de esa categoría, además de exigir mucha experiencia, excelentes conocimientos de alta cocina y sentido estético, requiere también tener la fortaleza suficiente como para permanecer en una cocina muchas horas de pie cerca de hornallas y hornos, trabajando en equipo; y que pocas veces pueden ser reconocidos individualmente, a menos que tengan su propio restaurante.

Cuando se dan cuenta de esas perspectivas, una vez que se han informado debidamente del verdadero rol de chef, se suelen desalentar y es entonces cuando renuncian a la carrera luego de haberla cursado durante bastante tiempo.

Puede ocurrir lo mismo con los que se entusiasman con el turismo, que sueñan con la idea de pasar toda su vida viajando, aunque la tarea de técnico en turismo no incluya necesariamente tener que viajar y sólo se trate de vender pasajes o planificar excursiones arregladas de antemano por Internet o por cualquier otro medio de comunicación.

El psicólogo John Holland, sostiene que la vocación se expresa en función de la personalidad y señala seis tipos de personalidades: la realista o práctica, la convencional o conformista, la social del que se siente bien enseñando o ayudando, la del emprendedor que tiene espíritu de iniciativa y ama el poder, la del investigador, que es curioso y analítico y la artística del imaginativo e idealista.

Por otra parte, y siguiendo la teoría de la motivación de Abraham Maslow es necesario tener en cuenta para elegir, carreras que satisfagan también necesidades fisiológicas, de seguridad, de amor, de estima y de autoestima.

Cuando una persona está haciendo lo que realmente le gusta, se siente bien, y puede estar en paz consigo mismo, que es una de las máximas aspiraciones del ser humano.

Las personas no tienen una sola forma de inteligencia sino muchas, tal como lo propone Howard Gardner, con su teoría de las inteligencias múltiples. Son estas distintas capacidades individuales como la facilidad para la lingüística, para la lógica, para el dominio corporal o visual, para la musica, para lo interpersonal e intrapersonal, las que también participan en la definición del perfil adecuado para cada profesión u oficio.

Para elegir racionalmente y evitar así deserciones y pérdidas de tiempo, es importante que los jóvenes tengan en cuenta las actividades que les gusta hacer, las que le resultan más fáciles y que conocen, con qué grupo de gente les gustaría trabajar y en qué ambiente.

Además, es indispensable conocer ampliamente qué es lo que hace durante una jornada de trabajo, un profesional de la carrera que se ha elegido, para saber si se está dispuesto a hacer lo mismo.

Fuente: Diario La Nación, Última página, del 6/9/09, entrevista realizada por Luis Aubele a Melina Cataife, psicóloga especialista en coaching vocacional.