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15
Feb

Los Milagros

Publicado por Malena el 15 de Febrero de 2007

Milagros

Existen fenómenos en la realidad que no dejan de desconcertarnos, y estos son los milagros. Suelen ser eventos cuya ocurrencia da por tierra con todo lo conocido hasta ahora por la ciencia, porque no se pueden explicar racionalmente y hasta ahora, los que no tienen Fe, los atribuyen al azar.

Si el azar existe o no existe desde el punto de vista científico todavía es un enigma, por lo tanto sólo nos queda creer o no creer en los acontecimientos fortuitos.

Desde siempre estos hechos tienen una explicación religiosa: existe un Ser sobrenatural y todopoderoso que nos ayuda en los momentos difíciles; y para lograr su colaboración divina, sólo debemos pedírselo, ya que Él por su cuenta no puede hacer nada para no interferir con nuestro libre albedrío. Ese Ser tiene el poder de obrar milagros, es decir hechos que desafían la razón y las leyes de la naturaleza.

Todos conocemos los milagros que ocurren en los lugares sagrados, ampliamente reconocidos por las autoridades eclesiásticas. Cristo obraba milagros, pero cuando realizaba una curación milagrosa sólo decía “tu fe te ha salvado”, como si el hecho no hubiera dependido de Él.

Me interesa investigar estos fenómenos desde el punto de vista psicológico, en la forma más científica posible, ya que si realmente existe la posibilidad de la participación humana para que estos hechos ocurran, lo mejor es emprender la tarea de descubrir la manera de hacerlo, y no hay nada mejor que la propia experiencia para realizar el experimento.

Convoqué a una paciente interesada en estas cuestiones, que tiene la misma inquieta curiosidad de llegar a demostrar la siguiente hipótesis: Si seguimos una serie de comportamientos determinados específicamente se podrá observar la ocurrencia de ciertos fenómenos que deseamos y que desafían las leyes de la lógica. Y más aún, si continuamos comportándonos de la misma forma se producirá una cadena de acontecimientos altamente improbables e inexplicables, tendientes a satisfacer nuestros más mínimos deseos.

Se trató de controlar las variables intervinientes, eligiendo una fecha al azar para el mes siguiente que se guardó en un sobre, para ser abierto el último día del mes anterior al experimento, para evitar que el conocimiento de la fecha pudiera ser utilizado para manipular los resultados.

La demostración de la hipótesis se realizó el día señalado en mi consultorio y comenzó con un pensamiento. La paciente tenía que pensar en un deseo y luego dejarlo ir de su mente, con una actitud de entrega y sin compromiso con los resultados. Simplemente, algo como “me gustaría que pasara…” y luego dejarlo ir.

El deseo en particular era que su marido la invitara a almorzar a un famoso restaurante al día siguiente, hecho que consideraba altamente improbable ya que nunca estaba dispuesto a concurrir a lugares sofisticados.

Una vez manifestado simplemente el deseo, la señora se retiró a su domicilio.

Una hora después me llama por teléfono muy excitada y me dice que al día siguiente se cumplían cuarenta y nueve años desde que su marido y ella se conocieron, fecha que no acostumbraban recordar, pero que al mirar su agenda reconoció. Había ocurrido una coincidencia significativa. Por lo tanto, el almuerzo en el famoso restaurante fue un hecho.

Aunque haya sido controlado, este hecho no es considerado prueba suficiente como para comprobar una hipótesis científica y formular una tesis, pero no cabe ninguna duda que nos dejó con el suficiente interés de continuar con la demostración siguiente, o sea, la ocurrencia de la cadena de acontecimientos deseados altamente improbables.

15
Feb

Las Dietas

Publicado por Malena el 15 de Febrero de 2007

Obesidad En esta cultura en que vivimos existe una idea de imagen corporal, flaca.

No importa la edad, sexo, estado civil ni trabajo, la gran mayoría cuida su silueta.

Sin embargo, a casi todos nos sobran kilos, aunque hayamos incursionado por todo el universo de dietas conocidas.

¿Qué es la obesidad? ¿Por qué comemos de más?

La obesidad es un trastorno de la alimentación por distintas causas, pero la que nos interesa desarrollar aquí es la causa emocional.

Los excesos en la ingesta de alimentos, en la mayoría de los casos no son por hambre sino por ansiedad; por eso es necesario antes de ingerir algún bocado, discriminar si lo que se va comer es para alimentarse adecuadamente o para gratificarse debido a un estado de ánimo ansioso.

Comemos más por deporte que por necesidad y todas las ocasiones sociales están asociadas siempre de alguna forma a la comida y aunque comer sea un gran placer, todo exceso en la comida produce no sólo obesidad sino también severos trastornos de salud.

Comer en exceso es una adicción. La adicción a la comida o a los dulces se puede considerar una de las más difíciles de tratar debido a que obviamente, no podemos dejar de comer sino que lo único que podemos hacer es controlar nuestras ingestas.

Las adicciones son formas desviadas de mitigar la angustia. Toda conducta oral autodestructiva produce satisfacción inmediata y destrucción a más largo plazo.

La personalidad básica del adicto es de tendencia depresiva y en términos de la teoría psicoanalítica de Sigmund Freud, es una consecuencia de una fijación al trauma producido en la etapa oral del desarrollo sexual. Un trauma, según Freud, puede producirse tanto por un exceso de satisfacción como de un exceso de frustración en esa etapa temprana.
Todo trauma produce una fijación en un modo de satisfacción que se conserva durante todo el desarrollo del individuo.

Las teorías del aprendizaje sostienen que todos los malos hábitos son condicionamientos, pero no indaga cuando ni cómo surgieron, por lo cual el tratamiento se centra en actuar sobre ellos y cambiarlos por otros comportamientos más adaptativos.

En general, todos los sistemas grupales de control de las adicciones se basan en estas teorías que actúan sobre la conducta y utilizan estas técnicas con buenos resultados.

Sabemos que los adictos no se curan sino que se recuperan y que el riesgo de abandonar el tratamiento es caer nuevamente en los antiguos hábitos, por lo que la asistencia periódica a los grupos de autoayuda se considera indispensable.

El hombre es el único ser en la naturaleza que puede trascender sus condicionamientos del pasado. Desde esos condicionamientos, tiene la libertad de elegir desarrollarse y crecer o estancarse y autodestruirse.

14
Feb

La Sobreprotección

Publicado por Malena el 14 de Febrero de 2007

La familia Proteger a los hijos es necesario pero sobreprotegerlos es dañino, aunque siempre va a ser mucho más desvastador el abandono.

La sobreprotección en realidad oculta un rechazo inconsciente. Se sobreprotege porque en el fondo hay sentimiento de culpa por el rechazo que se siente.

Los hijos no siempre son deseados. Diría que si la humanidad constara solamente de ciudadanos cuya concepción haya sido deseada, no habrían grandes ciudades y apenas ocuparían la Tierra algunos pequeños grupos todavía en la edad de piedra.

La realidad es que esos pequeños extraños que invaden la vida aparecen en general sin permiso y desbaratan todos los planes.

Por eso tanto trastorno de conducta y tanta visita a los psicólogos.

Además, existe el problema del divorcio, figura legal que resulta perturbadora para cualquier niño.

La separación de los padres es un condicionamiento para los hijos, que sufren el equivalente de una amputación, para la cual no hay ninguna prótesis; y siempre anhelarán tener a sus padres nuevamente unidos aunque sólo lo hayan hecho sufrir.

Todo padre o madre separados sienten culpa por el daño que reconocen producen a sus hijos, por lo tanto, la mayoría los sobreprotege y los consienten.

En esta sociedad que vivimos, aún hoy, los niños necesitan que se cumplan las expectativas de rol de los padres, autoridad y sostén por parte del padre y atención y contención emocional por parte de la madre.

No estamos tan evolucionados como para que puedan prescindir de estas necesidades que todavía son esenciales para todo niño para su desarrollo normal.

Un caso clínico

Informe:

Nombre: Romina
Edad: 10 años
Motivo de la consulta: Enuresis nocturna, tartamudez

Romina es única hija de madre soltera. Su madre trabaja como empleada de oficina y su padre es casado y vive con su esposa y sus dos hijos varones.

Esta niña ha visto a su padre en raras ocasiones y no conoce a sus medios hermanos, debido a que su madre no quiere que se relacione con él por el temor, infundado, a que le quite a su hija.

El problema de la tartamudez necesita además del tratamiento psicológico, la atención de un profesional fonoaudiólogo, para la cual realizo la derivación correspondiente.

En cuanto a la enuresis, apareció no hace mucho tiempo, después de algunos años.

Recomendaciones y tratamiento:

Romina debe incorporar a su padre y sus medios hermanos a su vida y su madre lo tiene que aceptar y alentar. Debería verlos regularmente y en forma frecuente.

El trato que recibe de su madre es de atención desmedida, no permitiéndole ninguna actitud de independencia por temor a que le pase algo.

Esta niña tiene que gozar de más libertad con los límites adecuados para su edad. Debería comenzar por ayudar a su madre con las tareas hogareñas y con las compras, aprender a manejar el dinero y hasta empezar a viajar sola cuando resulte necesario.

Ser responsable de sus propias obligaciones en el colegio y en la casa le ayudarán a recuperar su seguridad y confianza y a crecer y madurar.

Se aplicaron las técnicas habituales en estos casos para tratar de disminuir los episodios de incontinencia, con buenos resultados.

14
Feb

Las Pérdidas

Publicado por Malena el 14 de Febrero de 2007

madre.jpg Estamos acostumbrados a atesorar cosas y personas, sabiendo de antemano que nada es nuestro porque todo es prestado.

Cuando se produce una pérdida humana significativa vivimos esa circunstancia como una amputación y nuestra identidad sufre un cambio. Además, moviliza nuestras ansiedades porque nos recuerda nuestra propia finitud.

Esa condición nos hace verter muchas lágrimas en los funerales que lloran también la propia muerte.

La desaparición de una persona provoca un vacío existencial. Queda un hueco en nuestro espacio vital que nos hace tomar conciencia de la importancia de ese ser que ya no está.

Mientras la vida transcurre, ese sentimiento de intimidad con el otro como parte de uno no se registra comúnmente y muchas veces no les damos a nuestros seres queridos la importancia y el tiempo que se merecen. Recién lo notamos cuando ya no están.

La vida de la gente de una ciudad se ha convertido en un intrincado laberinto donde todos corren buscando la salida. Pero como decía Borges, la salida no es lo principal, lo importante es el centro.

Felizmente, las ceremonias funerarias se están reduciendo a una breve reunión informal antes de las exequias, donde se le brinda un homenaje al desaparecido y se despiden sus restos.

Pienso que más que la intención de eludir los momentos tristes de los antiguos velatorios, como algunos creen, es un avance hacia la aceptación de la muerte como parte de la vida y precisamente la que le da el sentido.

Independientemente de creer o no creer en otra realidad, esta vida es una oportunidad, una experiencia, y después de ella, desde el punto de vista lógico podríamos llegar a tener otras diferentes ya que en el Universo todo vuelve y nunca termina.

O tal vez, aún aunque nuestros ojos se cierren y no haya más nada para siempre, estaremos al fin como antes de nacer.

Un cuento para pensar

Un dolor en el alma

Todos los jueves visitaba a su madre internada en un geriátrico. Había llegado a los ochenta y nueve años con la mente reducida al punto de no lograr articular frases. Pero sin embargo todavía la reconocía, no por su nombre, tampoco por su relación de familia, sólo porque le resultaba una figura familiar.

Frente a ese intenso dolor de verla extinguirse poco a poco, ese día de la semana se convertía para ella en un calvario.

Había sido una bella mujer que nunca fue vieja, hasta el último con sus zapatos de tacos y su maquillaje; y aunque no tenía ningún título los últimos años había ganado en sabiduría hasta llegar a un nivel en que solía expresar frases que resultaban máximas.

Tenía un carácter caprichoso y dominante y una formación propia de la época que a veces la había hecho sufrir, pero mágicamente los recuerdos ingratos se le fueron borrando en el transcurso de la larga agonía, permaneciendo en su corazón sólo los momentos felices.

Ella sentía que su madre estaba realizando su proceso de reparación y su purgatorio postrada en esa cama y que este proceso les había servido a las dos para perdonarse todo.

Para huir un poco de la realidad y preparar su estado de ánimo, acostumbraba estacionar el auto en una estación de servicio cercana para tomar un café y leer el diario.

Ese breve ritual la equilibraba y misteriosamente le permitía encarar el triste momento con más fuerzas.

Todos queremos que la muerte nunca llegue, pero en estos casos parece que siempre está mirando para otro lado manteniendo a la víctima apenas respirando.

Dicen algunos que tienen fe, que muchos de nosotros decidimos estas cuestiones y elegimos sufrir mucho al final para renacer por fin en la gloria. Si es así, esta madre ya está en el cielo.

13
Feb

La Madurez

Publicado por Malena el 13 de Febrero de 2007

La madurez No siempre la edad viene acompañada de madurez emocional porque muchos más de los que creemos siguen siendo sólo niños toda su vida.

Muy en el fondo todos somos un poco niños a la espera de la protección de los demás y nos cuesta sobremanera pararnos sobre nuestros propios pies y caminar sin muletas ocasionales.

Hacerse cargo de uno mismo, esa gran aventura que empieza en la adolescencia y termina con la muerte, es una cuestión que cuesta aceptar hasta que nos damos cuenta que siempre estamos solos en los momentos cruciales de nuestras existencias.

La madurez no es solo una etapa cronológica de la vida sino un estado mental, una actitud y la personalidad es como un abanico que se despliega y no necesariamente madura en forma integral.

La falta de aceptación del esquema corporal impide el paso al mundo adulto y todos sabemos los esfuerzos y sacrificios que hace la gente para parecerse a los ídolos del momento cualquiera sea su edad.

La inmadurez emocional está relacionada con lazos afectivos arcaicos difíciles de romper, dependencias, miedos, debilidad del yo que prefiere vivir como una prolongación de otro.

La inmadurez social se refleja por la no aceptación de la propia unicidad, por pretender ser otro y no ser el que se es.

La coherencia interna es un elemento clave para definir a una persona madura, ya que pensar, decir y hacer lo mismo sin contradicciones eventuales y con convicción son condiciones que no pueden estar ausentes en ella.

Esa coincidencia entre el adentro y el afuera le permite protagonizar la vida sin apuntador sin necesidad de definirse nunca, porque una persona madura cambia y sólo se la puede definir en una lápida.

Y es también la que se responsabiliza y se compromete, respetando sus tendencias y teniendo en cuenta su medio y sus semejantes cuando se decide a tomar una decisión para insertarse en la sociedad.

Un caso clínico

Laura era funcionaria ejecutiva de una importante empresa multinacional. Cuando la conocí ella tenía cuarenta años pero su aspecto era de una bella joven de treinta. Su vida era su trabajo.

Había estado casada dos años hasta que se divorció y nunca había tenido hijos porque temía el sufrimiento y la pérdida de su buena figura.

Cuando vino a la consulta estaba atravesando otra separación de una segunda relación, su madre estaba agonizando y estaba a punto de ser despedida de su trabajo. Se dio cuenta que toda su vida estaba por colapsar y ella no estaba preparada para el cambio.

Pretendía como objetivo del tratamiento, reunir las fuerzas necesarias para establecer otra relación de pareja, por medio de una prestigiosa agencia de contactos, como lo hacía habitualmente, porque en esos momentos no se sentía en condiciones de quedarse en su casa sola.

Se sentía paralizada por el miedo. Su madre había sido para ella su soporte emocional y sus compañeros eventuales, quienes llevaba a vivir a su casa, sus perros guardianes.

Finalmente su madre falleció y ella consiguió otro trabajo pero hasta donde yo pude saber, no llegó nunca a lograr mantener a un hombre al lado.

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