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2
Mar

La Vocación Profesional

Publicado por Malena el 2 de Marzo de 2007

Una biblioteca sin salida laboral La vocación es la tendencia que siente una persona hacia determinadas actividades, es una inclinación natural que ya desde niño se manifiesta.

Las personas no tienen una sola vocación, sino que tienen muchas. Esta posibilidad les permite responder a la más adecuada según su situación y el lugar donde se encuentren.

El hombre no es un ente aislado sino que es él y sus circunstancias, por lo tanto el medio en que vive es necesariamente una condición importante a tener en cuenta.

Por lo tanto, la vocación se relaciona con las habilidades específicas, las capacidades y las posibilidades económicas y sociales, así como también con las oportunidades que brinda el contexto.

Como consecuencia, para elegir adecuadamente una carrera u oficio, no sólo hay que prestar atención a lo que a una persona le gusta hacer, sino también hay que tener muy en cuenta la posibilidad de participación en la sociedad que esta ocupación pueda proporcionar, teniendo en cuenta que ante todo hay que hacerse responsable por lo menos de la propia subsistencia.

Elegir carreras u oficios que no tengan salida laboral produce a la larga la pérdida del sentimiento de pertenencia al grupo social, así como marginación y frustración por no poder participar en el medio.

La gente se siente realizada cuando hace lo que le gusta y puede encontrarle significado a su tarea colaborando en su ambiente. Todo en la naturaleza tiene un propósito y tiende al equilibrio, y el trabajo creativo de cada uno también tiene que estar en armonía.

Las encuestas registran que la mayoría se siente más gratificada por el reconocimiento por su trabajo que por el dinero que ganan. El dinero ocupa un segundo lugar, por lo tanto se destaca que no es el factor más importante.

La identidad profesional se logra cuando se llega a ser creativo en el trabajo y no un burócrata alienado en el rol, permitiendo así desarrollar una actividad en forma óptima, sin dejar de ser persona. La mediocridad la expresa quien hace las cosas por obligación sin ningún compromiso.

Todos los trabajos son dignos y más que tener muchos títulos inoperantes es mejor hacer las cosas bien aspirando a la excelencia.

Elegir adecuadamente garantiza una buena inserción laboral, buenos ingresos y mayores posibilidades de realización personal.

Un caso clínico

Pablo tiene 40 años, es soltero y vive con su madre viuda.

Se presenta a la consulta para que le realice un test de Orientación Vocacional porque a pesar de haber logrado tres títulos universitarios todavía no sabe lo que le gusta.

Se recibió de Contador Público, luego de Licenciado en Economía y por último de Licenciado en Ciencias de la Administración. O sea que hizo las tres carreras posibles dentro del ámbito económico.

No obstante, todavía no consiguió una ocupación ni nunca trabajó en su vida.

Cuando le pregunté qué hacía todo el día me dijo que hasta que logró el último título, estudiaba y después se dedicó a buscar trabajo.

Pablo me dijo que él no se sentía obligado a trabajar porque el creía que era deber de su madre mantenerlo, ya que era quien lo había traído al mundo.

Precisamente ese razonamiento era el que lo estaba bloqueando. Su forma de pensar, su cosmovisión, lo reducían a la categoría de un niño pequeño.

Le recomendé una terapia breve con objetivos limitados a fin de ayudarlo a modificar sus creencias y a tomar conciencia de su responsabilidad como adulto.

Pablo todavía era un niño, no se daba cuenta que ya tenía cuarenta años y que todavía seguía haciendo lo mismo que hacía cuando era chico.

Aprendió a comportarse adecuadamente en una entrevista de trabajo, a hacer un currículum que reflejara mejor sus cualidades personales y principalmente reconoció su obligación de participar en la sociedad como un adulto.

La autora de esta nota es Licenciada en Psicología y Orientadora Vocacional

1
Mar

La concentración mental y algunas técnicas

Publicado por Malena el 1 de Marzo de 2007

la-concentracion Esta técnica milenaria está siendo utilizada en Occidente como una herramienta eficaz para lograr la paz interior y ayudar a recuperar el equilibrio.

Concentrarse significa pensar en una sola cosa cuando todos sabemos que lo usual es, no sólo pensar en varias cosas a la vez sino también hacer varias cosas al mismo tiempo.

Estas antiguas técnicas resultan muy difíciles para la cultura occidental, que hace un culto de la rapidez, lo superficial, lo inmediato, lo superfluo.

Volverse sobre sí mismo puede ayudarnos a rescatar a ese Ser que somos y que permanece ahogado e intoxicado. Significa tener la suficiente fuerza para discriminar entre lo que el afuera muestra como deseable y valioso pero también intrascendente e inaccesible, para aventurarse a ver lo que está al alcance y no se aprecia.

La vida en las grandes ciudades, representa para los individuos una constante amenaza para su control y desarrollo. El anonimato, la frustración, las exigencias, las presiones, el ruido, la soledad y la competencia son situaciones a las que la mayoría de las personas no pueden adaptarse reflejándose esta dificultad en su salud física y mental.

Actualmente, lo moderado ha dejado lugar al exceso, exceso de estimulación, de información, de trabajo, de placer, etc.

Así como las contradicciones culturales y sociales han producido pérdida de valores también es una realidad la pérdida de la espiritualidad, de las tradiciones, de la fe y de los hábitos naturales.

En su lugar, sólo queda el culto al cuerpo y a los objetos.

Todo se hace para lograr obtener cosas materiales y la persona va desapareciendo detrás del personaje formado por el término medio, el standard, la mayoría anónima.

Los resultados son caricaturas sin identidad que tienen el mismo estilo de ser, de pensar, de figurar, de hablar y de actuar.

Toda esa energía gastada en actividad productiva que no refleja la propia creatividad sino lo que el medio demanda caprichosamente, de acuerdo a los resultados de las investigaciones de mercado, va dejando a la persona vacía y hueca como títeres sin alma.

Una técnica efectiva para aprender a concentrar la atención consiste en adoptar una posición cómoda y luego de relajarse de cabeza a pies físicamente, tratar de observar detenidamente la llama de una vela. Luego, cerrando los ojos, hay que imaginar esa imagen de luz que fluye y tratar de fundirse en ella.

Algunos consiguen concentrarse pensando en otros objetos, como flores, nubes o paisajes relajantes muy iluminados, y se imaginan en ellos, fundiéndose y transformándose en ellos.

Otra técnica eficaz consiste en concentrarse en la propia respiración normal.

El pensamiento tiende a escapar hacia otros aspectos que inquietan y que fluyen espontáneamente, por lo que se hace necesario volver al principio cuantas veces sea necesario hasta que por fin se logre la concentración, cada vez por más tiempo.

Rechazar los pensamientos no es recomendable, sólo hay que observarlos y dejarlos ir sin involucrarse en ellos.

Una vez que se aprende a concentrar la mente en un solo pensamiento, se puede observar que se adquiere el poder del control mental.

Esta técnica mejora la atención y como consecuencia también la memoria y es muy valiosa como técnica de aprendizaje tanto para mejorar la concentración como para estimular el desarrollo intelectual y la creatividad.

Así, podemos llegar a pensar lo que queremos y no someternos a pensamientos que no deseamos, presionados por circunstancias externas.

Esto también nos permite concentrarnos en el presente, ese fugaz momento tan importante, del que la mayoría de las veces no tenemos conciencia porque estamos pensando en el pasado o porque nos estamos preocupando por el futuro.

El aquí y ahora es la verdadera aventura, pero no estamos ni disponibles ni atentos obsesionados por nuestras agendas y nuestros planes.

Lo que se presenta, lo que encontramos y no lo que buscamos, es lo real y concreto, y es lo que se ofrece a la medida de cada uno.

1
Mar

La relajación mental y muscular

Publicado por Malena el 1 de Marzo de 2007

La relajación La relajación física es más difícil de lograr que la relajación mental, ya que la vida moderna nos obliga a mantenernos en tensión y a estar siempre apurados.

La relajación mental consiste en la concentración de la atención en algo. Puede ser en la propia respiración normal, o en una imagen cualquiera que sugiera paz y tranquilidad.

Con la práctica de la concentración se puede llegar a aquietar la mente e incluso lograr dejar de pensar.

Sabemos que nuestros pensamientos nos invaden y saltan de un tema a otro continuamente contaminando nuestra mente con preocupaciones y recuerdos de experiencias anteriores, restándole claridad a nuestro cerebro que queda condicionado por las imágenes que crea en forma anticipatoria, impidiéndonos ver la realidad tal cual es.

Los estados mentales de relajación otorgan un mayor poder intelectual, despierta nuestras potencialidades y nos permite desarrollar nuestra capacidad de intuición e imaginación, fuente de toda creatividad.

La relajación física y la concentración psíquica nos introducen en una experiencia trascendente que es la meditación.

Practicar la relajación del cuerpo tres veces por día durante quince minutos cada vez, de cabeza a pies, tratando de concentrarse en cada parte del cuerpo hasta sentirlo, ayuda a mantener una buena salud y a corregir trastornos provocados por el exceso de tensión.

Relajarse significa aflojarse, distender los músculos, imaginar los huesos relajados, la piel, los órganos internos, los tejidos y hasta las mimas células de todo el cuerpo, con la intención consciente de su funcionamiento normal y saludable.

Todo nuestro cuerpo está diseñado para atender y normalizar en forma involuntaria cualquier desequilibrio que se presente. No tenemos que pensar en hacer la digestión, ni en segregar hormonas ni preocuparnos para que nuestro corazón funcione.

Somos una farmacia ambulante con remedios para todas las enfermedades, sin contraindicaciones. Nuestros pensamientos negativos, logran impedir este proceso dando lugar a perturbaciones que nos enferman.

Pero si tenemos el poder de enfermarnos, por lógica, también podemos con nuestra mente curarnos.

Cuando nos relajamos profundamente, se llegan a alcanzar estados en los cuales el cuerpo parece no pertenecernos. Esa posibilidad puede permitir la recuperación del equilibrio perdido, ya que el cuerpo puede proceder a su restauración cuando desaparecen los bloqueos psicológicos, con la ayuda de nuestros propios deseos conscientes.

Podemos relajarnos en cualquier lugar y a cualquier hora aún sin cerrar los ojos, manteniendo la vista fija en un punto, viendo sin ver, oyendo sin oír y pensando sin pensar.

Cinco minutos de relajación es bueno, diez minutos es mejor y quince minutos es excelente.

La relajación diaria formará el hábito de mantenerse relajado durante el día, mejorando todas las funciones del cuerpo.

Es una muy agradable sensación sentir el cuerpo absolutamente relajado.

28
Feb

Cambiar de Percepción, una ayuda en los problemas de matrimonio

Publicado por Malena el 28 de Febrero de 2007

Cambiar de percepción e intereses Todos alguna vez hemos tenido situaciones difíciles de sobrellevar en nuestras relaciones afectivas.

Una medida saludable para recomendar en estos casos es tomar distancia de los problemas viendo las cosas desde otra perspectiva.

Esta es la única forma de solucionar un problema difícil de resolver, analizarlo desde otro punto de vista, más arriba.

Significa que más que ver la singularidad hay que ver la totalidad.

Una vez que alcanzamos ese nivel, ya no se puede retroceder, porque la evolución no regresa sino que avanza y todos, más adelante o más atrás, estamos recorriendo el mismo camino.

Nuestra almohada también nos ayuda en nuestras cuestiones afectivas. Basta irse a dormir, para lograr de noche en la cama lo que no se pudo resolver en el día.

Lo cierto es que parece que tomando distancia de los problemas, despreocupándose, rindiéndose, resulta ser más efectivo que enfrentar la dura batalla de todos los días.

En el caso de parejas estables, cuando el desgaste oprima los corazones, antes que la sangre llegue al río lo más saludable es proponer una separación razonable, unas breves vacaciones en soledad aviva el fuego que parecía extinguido y permite revivir el amor más confundido.

La libertad condicional es un recurso por todos conocido, y es lo mejor para mejorar y vigorizar una relación antes de darse por vencido.

Una experiencia de soledad, de independencia, libre de ataduras, nos permite valorar aún más la compañía, que en un momento hasta nos llegó a dar una sensación de opresión y asfixia.

En realidad, estar solo es una utopía, porque todos tenemos a alguien en esta sociedad, amigos, compañeros de trabajo, conocidos, parejas, vecinos o familiares que siempre nos obligarán a crear vínculos y alguna forma de compromiso. Y esto no se puede eludir, porque el otro es el espejo de uno mismo.

Un cuento para pensar

El brujo

Néstor Agüero estaba casado hacia quince años con una mujer más joven y le preocupaba que ella se mostrara distante y esquiva.

Para conseguir su interés, le recomendaron a un brujo muy efectivo y entonces decidió hacerle una visita.

El día de la entrevista se encontró con un viejo, que sin quitarle los ojos de encima y sin preguntarle nada, le dijo que su problema se resolvería si hacía dos cosas: tomar un baño de asiento de cuarenta minutos todas las noches antes de acostarse y colocar sobre la mesita de luz un libro que le gustara.

Le pidió que volviera al mes siguiente asegurándole que su problema estaría definitivamente resuelto.

Tal como se lo había prometido, Néstor Agüero regresó a los treinta días muy satisfecho.

Cuando el brujo le preguntó cómo le había ido, le dijo:

- Le tengo que decir con franqueza que los baños de asiento sólo me los di dos veces, porque después de cuarenta minutos mi señora ya estaba dormida y no pude comprobar la eficacia del tratamiento.

-En cuanto al libro sobre la mesita de luz, me ayudó a dormirme después de haberme desvelado, con mi trasero tanto tiempo debajo del agua.

Pero hay algo más, yo creía que no me gustaba leer y no sabe cómo disfruté de la lectura esas dos noches. Tanto es así que casi no llegué a acordarme de la indiferencia de mi mujer, que ahora me tiene sin cuidado.

Por eso, al día siguiente fui de nuevo a la librería para reservar otros libros porque ahora tengo la intención de armar mi propia biblioteca.

- Y su mujer? Qué pasó con ella? Le preguntó el viejo.

- Ah, si, mi mujer, ahora no me deja leer tranquilo.

28
Feb

La Viudez en la Vejez

Publicado por Malena el 28 de Febrero de 2007

la-viudez en la vejez Quedarse viuda o viudo después de muchos años de casados suele ser devastador, en una etapa donde las experiencias de pérdidas superan ampliamente al resto de las manifestaciones de esta vida.

Las mujeres son las que cuentan con mejores recursos que los hombres para sobrellevar esta circunstancia. La atención de la casa, el cuidado de los nietos, su habilidad para las artes, las amistades, el cine, el teatro y otras expresiones culturales, pueden conectarla nuevamente a la realidad para intentar una nueva vida sola.

Los hombres, por el contrario, a una edad avanzada, ya jubilados, dependen demasiado de una mujer y muchas veces carecen de intereses que no sea un trabajo, por lo tanto la soledad suele sumirlos en una profunda depresión.

En la actualidad la sociedad tiene una mejor respuesta a estas necesidades fomentando muchas actividades culturales acordes con la tercera edad, tanto para hombres como para mujeres.

De todos modos, cuando el suceso es reciente, sea hombre o mujer, el primer sentimiento que experimenta es el de despersonalización y pérdida de identidad.

El nuevo rol de persona sola, exige una adecuación a la nueva identidad, el abandono del antiguo rol y la búsqueda de pertenencia a un nuevo status social.

Por otra parte, es frecuente que algunas parejas amigas se distancien cuando queda uno solo y se haga necesario iniciar nuevas amistades en la misma condición.

Lo cierto es que en algún momento de la vida alguno de los dos de una pareja, deberá enfrentarse a esta experiencia con los recursos que tenga, ayudados tal vez por sus familiares o por medios terapéuticos.

Para los que quedan, la vida continúa y puede significar una nueva oportunidad para vivir otro estilo de vida si se animan.

Aceptar lo inevitable es salud mental y empezar una nueva vida es tarea de todos cada día, porque es muy cierto cuando dicen, que hoy es el primer día del resto de la vida.

Un cuento para pensar

José y María

José dejó esta vida hace un mes y María, su mujer desde hacía 40 años, llora con desconsuelo todavía.

No le dejó nada, sólo deudas de juego y los muebles, pero a ella no le importa porque no se había casado con él por la herencia que le podría dejar cuando muriera.

La pobre mujer no lo puede olvidar, esa feliz rutina de todos los días, su ropa para lavar en la pileta del patio y esa dulce obligación de tener la comida lista para los dos todos los medios días.

Para ella había sido un buen hombre que no lo había hecho faltar nada, principalmente las preocupaciones que la hacían sentir viva, cuando llegaba a la madrugada de vez en cuando con alguna borrachera que lo ponía cariñoso, pero que gracias a Dios lo dormía.

Pobre José, pensaba, hacía lo que podía, ni siquiera un poco más para no acostumbrarla a la buena vida, que es el comienzo de los vicios, como él decía.

Pero eso sí, nunca le había pedido un solo peso para jugar, de eso se encargaba él con su sueldo, mientras lo que ganaba ella, como Dios manda, servía para los gastos de los dos, que no eran muchos, ya que sólo tenían una pieza con la cocina compartida.

Lo que nunca podrá olvidar va a ser el viaje que hicieron juntos a Mar del Plata de luna de miel. La sorprendió trayéndole los pasajes del tren que tomaron la misma noche que se casaron, para ahorrarse el hotel que según él no valía la pena pagar porque era caro.

Como llegaron a la mañana muy temprano pudieron recorrer muchos lugares a pie hasta caer la tarde, cuando decidió volver, cansado de tanto andar por ahí, teniendo la pieza lista para estrenar en la Capital.

Lo bueno si breve dos veces bueno le había dicho José, pero igualmente ella se sentía muy feliz, porque tenían un lugar para vivir los dos su amor, los muebles casi nuevos de un remate y toda la vida por delante para estar con él, en ese viejo conventillo de Buenos Aires.

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