7
Mar

Posesión demoníaca o telekinesis

Publicado por Malena el 7 de Marzo de 2007 a las 02:41 pm

Posesión demoníaca o telekineses

Todos los días escuchamos sobre casos extraños de personas que parecen sufrir un ataque de posesión demoníaca. Los síntomas pueden ser diversos y en este caso en particular que voy a relatar, se relaciona con el poder de telekinesis.

Tuve la oportunidad, hace unos años, de ser testigo de un fenómeno que a muchos les parecería que se podría circunscribir dentro del marco de este modo de manifestación.

Cierto día, se presentó a una entrevista un señor ya mayor, que tenía un problema con un nieto de 6 años que vivía en forma temporal con él y su esposa.

El niño tenía a sus padres pero éstos, que eran profesionales exitosos, estaban ocupados durante toda la semana y habitualmente hacían largos viajes, dejando a su hijo con los abuelos.

Algunos fines de semana, en las raras ocasiones que se encontraban en el país, retiraban al niño y lo llevaban con ellos hasta el próximo lunes.

El problema se planteó cuando los abuelos se dieron cuenta que durante la noche su nieto salía del departamento y se escapaba a la calle. Pero lo más extraño era que aunque cerraban cuidadosamente la puerta con llave, el pequeño lograba igualmente abrirla, desapareciendo rápidamente detrás de ella.

Después de investigar, pudieron comprobar que tenía el poder de abrir la cerradura sin la llave.

Como les era imposible controlar esta situación, hablaron con sus padres, quienes postergaron su viaje y se llevaron al niño a su casa.

Pasaron unos días, y como no ocurrió ningún otro fenómeno extraño, resolvieron llevarlo nuevamente al domicilio de sus abuelos para continuar con sus planes.

Ni bien se retiraron los padres, los muebles de la sala comenzaron a desplazarse y un enorme modular cargado de cristalería y vajilla cayó estrepitosamente al piso.

Aprovechando la confusión, el niño se deslizó hacia la puerta que estaba cerrada con llave, la abrió a su modo y volvió a escaparse como lo hacía habitualmente.

El motivo de la visita del abuelo a la consulta, era saber mi opinión como psicóloga sobre la posibilidad de una posesión demoníaca, ya que por el momento la situación estaba controlada, porque los padres del niño se habían hecho cargo del asunto, llevándoselo en forma definitiva; no habiéndose vuelto a repetir estos episodios desde entonces.

Le aclaré que la llamada posesión demoníaca pertenece al ámbito de las creencias y no al de la ciencia, y que se sabe que hay personas con la capacidad de actuar sobre cosas materiales, llegando a mover objetos de lejos (telekinesis), y a mi entender, eso era lo que estaba pasando con este niño.

Era evidente que el estado de gran tensión emocional que sufría, como la ausencia de sus padres, era vivida por él como un abandono y ocasionaba un estado de emoción violenta que desde mi punto de vista era la que provocaba los fenómenos. De ninguna manera estos hechos se debían atribuir a una posesión demoníaca, ya que aunque no son frecuentes, han ocurrido otras veces en situaciones similares, con personas sometidas a un alto nivel de stress emocional.

La mente tiene el poder de la telekinesis, que con el suficiente entrenamiento algunos pueden llegar a desarrollar, pero existen otras formas de manifestarse, en este caso, por medio del desequilibrio emocional de un niño, provocado por la ausencia de sus padres, experimentada por él como un abandono.

6
Mar

La Enuresis o Incontinencia urinaria

Publicado por Malena el 6 de Marzo de 2007 a las 02:43 pm

la enuresis o incontinencia urinaria

Es una afección sobre la cual aún se ignora bastante y tampoco existe acuerdo alguno sobre sus causas.

Desde el punto de vista psicológico se considera que es la expresión orgánica de dificultades emocionales, como sentimientos de soledad, angustia o desamparo, aunque también puede significar hostilidad, despecho o celos.

Lo que sí sabemos es que se orina en forma involuntaria el que puede y no el que quiere, por lo cual se puede inferir la existencia de una base orgánica que lo hace posible.

La experiencia tempana del contacto prolongado con pañales mojados, permitiendo una mayor tolerancia a la humedad, obstaculiza la adquisición ulterior de los hábitos de limpieza. Si el reclamo del niño es desoído, puede crear el hábito de mantenerse mojado.

Recien a los dieciocho meses un niño puede manifestar su deseo de orinar con gestos pero solo a los dos años puede pedir en forma más explícita.

Al principio suele pedir demasiado tarde, después al mismo tiempo y finalmente con el tiempo necesario. El control diurno consciente se convierte muy pronto en automático durante el sueño.

Ese automatismo, es durante largo tiempo, frágil, tanto de día como de noche y el menor cambio en el entorno puede romper la armonía, como una enfermedad, conflictos afectivos, llegada de un hermano, embarazo de la madre, etc.

También una exigencia extrema, principalmente prematura, es decir, antes de la maduración neurologica, puede provocar el efecto inverso.

Así, como el niño sobrealimentado acaba por rechazar el alimento, el hijo de una madre perfeccionista que intenta imponer un control esfinteriano demasiado precoz, se inhibe en el momento que se encuentra en el lugar indicado para orinar, lográndolo sólo en los pañales.

Según las observaciones de Gesell, de los quince a los venticuatro meses las micciones diurnas se regularizan en forma progresiva. A los venticuatro meses el niño se mantiene limpio de día y de los venticuatro a los treintiseis meses ha llegado a la continencia y puede arreglarse sin la presencia del adulto para orinar durante el día.

En esta misma época, según Gesell, se conserva limpio de noche.

No siempre el dominio del control se considera adquirido en forma definitiva, pudiendo aparecer accidentes a intervalos irregulares antes de llegar a lograrse en forma definitiva, entre los 6 y 7 años, según las investigaciones de este autor.

Existe consenso sin embargo en considerar que sólo es posible hablar de enuresis pasado el cuarto año de edad.

La enuresis evoluciona siempre hacia la cura espontánea y sólo raramente sobrevive a la aparición de la pubertad, con la presentación de la primera polución nocturna de los varones y la primera menstruación de las niñas.

Las estadísticas señalan una mayor cantidad de varones con este trastorno.

Cuando la enuresis está ligada a perturgaciones del caracter, como tendencia a la irritabilidad, rebeldía o hiperactividad, puede ser particularmente difícil de tratar.

La mayoría de los autores coinciden en que los factores emocionales son, con creces, una de las principales causas de la enuresis y de su persistencia.

La curación del síntoma por sí solo no basta, es necesaro el tratamiento global de la personalidad del niño y su entorno.

Aflojar una atmósfera de conflicto y drama, brindar consejos educativos acertados y ganarse la confianza y la simpatía del paciente son las condiciones indispensables para una psicoterapia eficaz.

Ni los padres ni el niño son culpables de la enuresis pero existe un significado para ese modo de expresión que hay que comprender.

También, la sobreprotección rechazante de la madre y la dependencia del hijo puede producir en él la pretensión de castigarla, mojando las sábanas.

6
Mar

Problemas Sexuales en la Pareja

Publicado por Malena el 6 de Marzo de 2007 a las 02:11 pm

problemas sexuales

El problema más común de los jóvenes es la eyaculación precoz.

Es necesario aprender a controlar la eyaculación para dar tiempo a la pareja de lograr la suficiente excitación y hacer posible de esta manera, el orgasmo de ambos al mismo tiempo.

Una forma sana es el deseo de compartir esa experiencia por amor, disminuyendo el varón su excitación concentrando la atención en otra cosa.

La excitación de la mujer no es como la del hombre, que puede lograrlo ante cualquier estímulo sexual, por ser sus órganos sexuales externos y muy sensibles a las estimulaciones.

La mujer, además de tener órganos sexuales internos y por cuestiones culturales o de educación, es muy diferente al hombre en cuanto a su comportamiento sexual. Responden solamente a una estimulación mayor tanto física como emocional y necesitan una atención especial en este sentido que suele ser diferente para cada una, de acuerdo a su sensibilidad y sus experiencias.

Es muy importante la educación sexual principalmente del varón, que es el que por lo general falla por no saber tratar a una mujer, creyendo erroneamente que es igual a él.

Una discusión de la pareja no suele entorpecer la relación sexual de un hombre porque tiene una capacidad mayor para disociar. En cambio la mujer, más sensible emocionalmente tiende a relacionar todas las situaciones y frecuentemente no puede dejar de lado cuestiones sin resolver que la separan de su pareja.

Otras, suelen aprovechar este recurso para manejar situaciones conflictivas y vengarse u obtener ventajas, privando al hombre de este placer.

Cada pareja es única y no se puede generalizar en cuanto a frecuencia y calidad de sus relaciaones sexuales, ya que los factores que intevienen son muy numerosos y variados.

Se ha priorizado tanto la relación sexual en la pareja que se tiende a minimizar la relación afectiva entre ambos, su crecimiento y desarrollo como personas individuales y el diálogo entre ellos. Si uno de los dos no crece es motivo más que suficiente para enfriar una relación.

Es importante también, que una pareja tenga la oportunidad de estar sola de vez en cuando, lejos de la rutina diaria y de los hijos para recuperar la intimidad.

Por otra parte, los problemas pueden surgir a veces por incompatibilidad de caracteres. Se suele elegir a alguien diferente, complementario y la misma razón que existió para elegirlo es la que después lleva a rechazarlo.

Si dos personas eligen estar juntas, siguen creciendo individualmente, tienen vida propia, se aman y se respetan, lo más probable es que no tengan problemas sexuales difíciles de resolver.

El encuentro sólo es posible cuando por amor se aceptan mutuamente como son, se comprenden y se ayudan.

Tratar de cambiar al otro es imposible, lo único que se puede hacer es cambiar uno.

4
Mar

Clarividencia

Publicado por Malena el 4 de Marzo de 2007 a las 09:25 pm

clarividencia
¿Quien de nosotros no ha ido alguna vez a visitar a un clarividente, un curandero o un brujo? La mayoría confesará que nunca y muchos de ellos estarán mintiendo, porque seguramente habrán vivido esa experiencia con culpa por ceder a la curiosidad.

Que nadie cree en brujos es cierto pero que los hay los hay.

Los primeros brujos que existieron fueron los chamanes de las tribus. Eran curanderos de cuerpos y de almas, porque no podían concebir a un cuerpo sin alma.

Contaban con un arsenal de yuyos y rituales que le servían para mitigar tanto el sufrimiento como la infelicidad de sus pacientes.

Sabían escuchar y con su intuición podían entender las causas de cualquier afección.

En las grandes ciudades, el médico se ha alejado tanto del paciente que se ha convertido en un burócrata detrás de un escritorio indicando estudios de todas clases que realizarán otros.

Mientras tanto, al ser humano que está frente a él casi no lo ha mirado. No sabe qué problema tiene, qué le está pasando, ni cómo se siente, prestando solamente atención a los síntomas.

El síntoma es la punta del iceberg y todos sabemos que lo más grande está abajo.

No es entonces extraño que cada día más, la gente recurra a los curanderos que desde el punto de vista clínico se molestan en hablar con el consultante, se interesan por sus problemas y lo tratan como una persona y no como un número de expediente.

Después de hacer el curso de control mental, mi formación académica dejó lugar a la posibilidad de otras formas de conocimiento que no son los tradicionales.

Si como pude comprobar, somos capaces de percibir el pensamiento de otras personas, siempre que éstos se mostraran dispuestos, se puede inferir que podríamos ser capaces de muchas cosas más si solamente abriéramos nuestra mente y nos atreviéramos.

Conozco gente que cura el empacho por teléfono. Otros con una cinta y los menos tirando el pellejo de la parte baja de la espalda.

Ninguna de las tres técnicas es científica ni tiene ninguna explicación, pero muchos chicos se han curado con alguno de estos tres tratamientos, y aún más, hay médicos pediatras que también curan el empacho implementando estas mismas formas de curar.

Con respecto a los tratamientos tradicionales de la ciencia, todos los conocimientos científicos son probables y no existe la certeza. Lo mismo ocurre con los tratamientos no tradicionales, no existe la seguridad de la cura, pero en estos últimos interviene un factor muy importante, la relación del enfermo con el curador y su creencia.

La creencia es un arma muy poderosa y solamente está en manos del paciente.

Hace unos años, conocí un médico extraordinario que me dijo lo siguiente: existen tres clases de pacientes: los que no podía curar, los que sí podía curar, y los que no necesitan que los curen porque no tienen ninguna enfermedad. Afirmaba que la mayoría que acudía a su consultorio no tenía nada, a otros más desafortunados, ya no los podía curar; el resto, que no eran muchos, podía curarse con su intervención.

Pensaba que su profesión era muy frustrante porque se daba cuenta que no podía hacer demasiado.

Lo mismo nos pasa a los Psicólogos. Sabemos lo que le pasa al paciente pero es inútil que se lo digamos porque él no se quiere dar cuenta. Tiene que realizar un proceso lento de toma de conciencia, poco a poco, hasta lograr el “insight”, y a veces tiene que pasar bastante tiempo.

En otros países, la policía utiliza los servicios de clarividentes para encontrar nuevas pistas en delitos que no puede resolver, con resultados asombrosos.

Sin embargo, no toda la policía recurre a estos métodos porque depende de la flexibilidad de las autoridades a cargo de cada repartición.

El funcionario incrédulo no puede aceptar que sea posible algo que no le entra en la cabeza y prefiere archivar el expediente con el sello “caso no resuelto” antes de aceptar
esa alternativa.

Obviamente, se necesitan leyes que los obliguen a investigar utilizando cualquier recurso disponible sea cual fuere, independientemente de las ideas progresistas o no de las autoridades.

La clarividencia y otros poderes mentales son posibles y hay que seguir investigando.

4
Mar

Control Mental

Publicado por Malena el 4 de Marzo de 2007 a las 09:13 pm

control-mental
Hace algunos años tuve la oportunidad de concurrir a un curso de Control Mental, interesada en conocer esta técnica para transmitírsela a mis pacientes.

Algunos psicólogos ya estaban utilizando esta modalidad terapéutica con buenos resultados, no sólo en este país sino en otros donde desde hace ya bastante tiempo se está aplicando inclusive en hospitales públicos.

Fue un fin de semana largo para una celebración de Semana Santa y la mayor parte de los concurrentes eran empresarios, profesionales y estudiantes.

Me llevé una sorpresa porque se trataba de ejercitar durante la mayor parte del tiempo, la relajación física y la concentración mental, y recién el último día, luego de muchas horas de relajación y concentración realizaríamos un ejercicio que realmente nos impactó a todos.

El objetivo del entrenamiento previo era liberar la mente de pensamientos hasta llegar a un estado mental que nos permitiera vivenciar una experiencia, donde se nos revelaría el poder natural que tenemos en ciertos estados de conciencia, de percibir intuitivamente los pensamientos de otra persona.

El entrenamiento previo de relajación y concentración era inducido por medio de palabras que nos indicaban los pasos a seguir para alcanzar ese estado de conciencia y durante los intervalos se aclaraban todas las dudas y se dictaba la base teórica del proceso.

Después de algunas horas, nos resultaba cada vez más fácil llegar a cumplir nuestros objetivos y la mayoría llegó a meditar por bastante tiempo.

Durante la fase final de este proceso, nos agruparon de a dos, y nos ubicaron frente a frente. No hubo posibilidad de elección de compañero porque los coordinadores realizaron la selección.

Uno de los dos, de cada par, tenía que pensar en alguien conocido o familiar que tuviera una dificultad o enfermedad física en ese momento. Su compañero tenía que cerrar los ojos y captar en forma inmediata, sin reflexionar o pensar, la imagen que el otro pensaba.

El hecho insólito fue que la mayoría, inclusive yo misma, logró percibir esa imagen sin ninguna dificultad, coincidiendo perfectamente con el pensamiento de su compañero.

Fue una experiencia muy movilizadora porque nos hizo tomar conciencia de nuestro potencial y de las implicancias que podría llegar a tener un mayor desarrollo de esta técnica a nivel masivo, no limitado solamente a la curiosidad de un grupo selecto de personas.

Este tipo de conocimiento está al alcance de cualquiera ya que no existe ningún impedimento para que todos lo logren. Solamente se trata de un poder natural que todos sin excepción tenemos.

La intuición es una forma de conocimiento, es la capacidad que tenemos para captar en forma inmediata la realidad, sin intervención del pensamiento y sin reflexionar.

Todo conocimiento empieza con una intuición que luego hay que probar científicamente en forma rigurosa y metódica para que sea reconocido como un conocimiento cientifico.

La intuición es imaginación. Hay que imaginar y la mente, que es como una máquina de proyectar imágenes, nos proporcionará lo que pretendemos ver de la realidad, sin demasiada nitidez, porque no es un tipo de conocimiento exacto, pero lo suficiente clara como para maravillarnos.

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