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Diagnóstico diferencial

Publicado por Betina Ganim

Las entrevistas preliminares nos dan un tiempo para establecer mínimamente el diagnóstico diferencial psicosis-neurosis, y esto es fundamental para ubicarnos como analistas para un sujeto particular y para operar en la dirección del tratamiento.

En principio, sabemos que cuando tenemos la sospecha diagnóstica de una psicosis, es en este momento donde tenemos que ir en busca de lo que llamamos “fenómenos elementales” (categoría heredada de la psiquiatría francesa)

el delirio

Hay que tener en cuenta que estos fenómenos elementales son fenómenos psicóticos que pueden existir aún antes de la sistematización de un delirio, antes del desencadenamiento mismo de la psicosis.

A veces ocurre que en la actualidad del tratamiento hay ausencia de esos fenómenos en el paciente, pero que en el pasado ha habido situaciones “raras” que aparecen en el recuerdo. Hay que investigar bien esas cuestiones.

Cuando como analistas sospechamos lo que conocemos como “prepsicosis” o “psicosis no desencadenada”, en una estructura que sabemos que es psicótica, tenemos que buscar metódicamente esos fenómenos elementales.

Teniendo en cuenta los tres registros que para Lacan atraviesan cualquier experiencia, a saber, imaginario, simbólico y real, esos fenómenos elementales son:

Fenómenos de automatismo mental: la irrupción de voces, la alucinación auditiva son muy evidentes cuando la psicosis ya se ha desencadenado, pero, como dije antes, un automatismo mental puede estar presente de manera silenciosa durante mucho tiempo. Generalmente encontramos irrupciones en la infancia y la adolescencia, quedando luego encubiertas. Podemos decir que esto responde al registro de lo real, en tanto hemos visto que estas voces, la alucinación tiene en Lacan esa definición de ser una irrupción en lo real de lo que ha sido rechazado (forcluido) en lo simbólico.

Fenómenos que conciernen al cuerpo: hay que tener en cuenta que para Lacan., a la altura del Seminario 3, el cuerpo tiene que ver con ese registro que se tomará más allá de lo simbólico, lo imaginario. Aquí se trata de lo imaginario en relación a la forma del cuerpo, que en el psicótico está desfigurada, desintegrada, difuminada, en tanto no hay un simbólico que lo articule. Entonces tenemos eso fenómenos clásicos de la psicosis como son la descomposición, despedazamiento, separación, esa extrañeza con relación al cuerpo. Y también tenemos que situar en este plano la distorsión temporal y espacial.

Lo que concierne a lo simbólico son esos fenómenos que conciernen al sentido y a la verdad. Esos testimonios del paciente que versan sobre experiencias inefables, inexpresables, o bien esas experiencias de certeza absoluta respecto de su identidad, de la hostilidad de alguien, o expresiones de sentido o de significación personal. Se trata de cuando un paciente dice que el mundo está repleto de signos que le están destinados, que lo conciernen, en una significación que él no puede precisar del todo, pero que lo alude; es decir, le están dirigidos exclusivamente a él.

En relación a lo simbólico en la experiencia psicótica tenemos entonces al delirio Una metáfora delirante que le permite al sujeto darle algún sentido a eso que lo atraviesa como un rayo, eso real que lo alude y que lo deja perplejo, arrasándolo subjetivamente.

En este sentido, el delirio le permite una restitución subjetiva.

FUENTE: Miller,J-A. “Introducción al método psicoanalítico”

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