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El objeto del deseo en Lacan

Publicado por Betina Ganim

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Respecto del objeto del deseo -insiste Lacan en su Seminario sobre La Angustia (Seminario 10)- no hay que confundirlo con el objeto tal como lo define la epistemología. Nuestro objeto tiene una definición muy precisa, y tiene que ver con la eficacia del significante. de su operación como tal.

Lacan propone abrir un surco, un camino entre lo que sería un retorno al «cosmismo» que tranquiliza, y el mantener un «patetismo histórico» del que ya pasamos bastante. Y esa vía que propone abrir Lacan es a través del estudio de la angustia, más bien, el estudio de su función. Y se pregunta «¿por qué queremos preservar tanto la dimensión de la angustia?Tiene que haber una buena razón para ello.

De aquí que Lacan nos recuerda el anudamiento que se realiza entre el eje especular (a-a») con la relación con el Otro (A). El aparato que construyó Lacan para dar cuenta de esto es el esquema óptico, esquema que nos recuerda eso que Lacan ya había dicho, años antes: que la función del investimiento especular está ubicada en el interior de la dialéctica del narcisismo -tal cual la conocemos en la teoría freudiana. Este investimiento de la imagen del espejo, es fundamental en la relación imaginaria, y en la medida en que tiene un límite: hay un resto, no todo pasa por el investimento libidinal. Ese resto es el eje de toda esta dialéctica.

Lo que quiere mostrarnos Lacan es cuál es el privilegio de la función bajo la modalidad del falo. El falo aparecerá siempre bajo la forma de una falta, el falo aparece en menos en todo lo que se trate de localización imaginaria. A ver, ese otro especular puede ser cualquier otro semejante, en función del cual si nos comparamos, siempre estaremos en falta en algún punto. Esa falo en menos es por eso que sólo se constituye en esa imagen especular, en esa imagen que nos devuelve el semejante, el otro con minúsculas.

Ahora bien, lo que Lacan intenta desprender de todo esto es el a, el objeto pequeño a, y la relación del menos fi (falo en menos) con la constitución de ese objeto pequeño a. Entonces, por un lado tenemos eso inasible, imaginario (aunque ligado al órgano que de vez en cuando tiene que «entrar en acción»); por otro lado, tenemos ese «a», se residuo, ese resto, ese objeto que nada tiene que ver con el objeto de la imagen especular i(a).

Es tan difícil de articular el concepto de objeto «a», de ese objeto resto que a la vez es resorte de toda la dialéctica imaginaria, que es a partir de su concepción que se han dividido las aguas en el terreno de la teoría psicoanalítica.

Dice Lacan aquí que cuando Freud habla del objeto, cuando habla de la angustia, no se trata más que de ese objeto a, pero lo ambiguo es que hasta ese momento («62-«63) solo podíamos localizarlo imaginarizándolo. Es entonces que Lacan pone todo su esfuerzo en esbozar las características de este objeto llamado «objeto a».

FUENTE: LACAN, J. EL SEMINARIO DE JACQUES LACAN, LIBRO 10, LA ANGUSTIA. CLASE III «DEL COSMOS AL UNHEIMLICHKEIT».ED. PAIDÓS.