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Goce-displacer

Publicado por Betina Ganim


Ya Sigmund Freud, en su texto “Inhibición, síntoma y angustia” nos da la premisa de lo que Lacan decía respecto del goce: hay un goce inconsciente, que no se reconoce por su satisfacción sino por el displacer. Esto lo encuentra Freud en su búsqueda sobre la verdad del síntoma neurótico, que clínicamente conocemos a partir del displacer que genera.

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Freud considera al síntoma como un signo y como sustitución de una satisfacción libidinal no lograda. Podemos decir que el síntoma está allí definido en relación al goce, en tanto que no hay…

De aquí que Lacan define el síntoma en relación al goce. Pero donde Freud sostiene que podría definir al síntoma como negativo de la satisfacción, y al mismo tiempo lo dice en condicional, Freud se corrige él mismo en este punto.

Entonces no basta con considerar al síntoma como defensa contra la satisfacción pulsional; ni tampoco basta con decir que el síntoma depende de la represión, en cuanto la represión dice “no” al goce: “no gozar!”. Entonces tenemos como una primer definición de síntoma: “no gozar”, enlazando así el síntoma a la prohibición. Aun así, en este punto hay que recordar que Freud mismo muestra con la neurosis obsesiva todo lo contrario: dando cuenta de cómo el síntoma se convierte en satisfacción. Freud mismo se corrige y observa ese rasgo de la neurosis obsesiva según el cual la prohibición inherente a la represión no proscribe ninguna satisfacción, sino que está “amalgamada” a ésta, en el síntoma obsesivo.

Freud formula, partiendo de la neurosis obsesiva que hay satisfacciones que se burlan de la defensa, satisfacciones que no se detienen ante las prohibiciones sintomáticas, sino que se deliran en el síntoma mismo.

Eso que Freud llama “satisfacciones que burlan la defensa” es lo que Lacan introduce como “GOCE”: una satisfacción que suele ser experimentada en términos de displacer, que se le puede dar un sentido de displacer, pero que aún así, posee una significación inconsciente de placer.

Aquí podemos decir : Lacan con Freud, en relación a la cuestión pulsional/de goce.

Luego se podría decir todos los aspectos que marcarían una ruptura de Lacan con Freud, en cuanto empezó a servirse de la lingüística, la topología, la lógica…esos eran aspectos que carecían de interés para Freud. Sin embargo hay que destacar, y es lo que Miller intenta hacer en su curso “Los divinos detalles” respecto del goce, los enunciados en Freud relativos este concepto.

Nos propone Miller seguir con este tema desde la perspectiva del fantasma, por lo que tenemos que retomar la cuestión del objeto de amor y d ella elección d objeto, y decir que el objeto de la pulsión no tiene nada que ver con el objeto de amor. Que la investigación que había hecho Freud sobre la vida amorosa, nos enseña justamente que la “liebesleben” necesita un ensamble complejo -un “fantasma”- para sostenerse. Un ensamble que Freud descifra a partir del Edipo.

En este punto e preciso hacer un ora de distinciones sencillas, que desarrollaré en el siguiente post.

FUENTE: MILLER, JACQUES ALAIN. “LOS DIVINOS DETALLES”. LOS CURSOS PSICOANALÍTICOS DEL JACQUES ALAIN MILLER. ED. PAIDÓS.

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