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La importancia de la alianza terapéutica

Publicado por María Gómez

Cuando alguien siente la necesidad de acudir al psicólogo por el motivo que sea, pone en sus manos todos sus problemas y espera que le ayude a solucionarlos o, al menos, a sobrellevarlos minimizando daños al máximo. Por tanto, la relación terapeuta-paciente tiene que ser óptima en todos los sentidos.

Es primordial que la valoración de la alianza terapéutica se realice al inicio del tratamiento, ya que evitará perder el tiempo en sesiones que no fructificarán. Además, cuando se percibe esta relación como positiva, se considera un factor predictivo del éxito de la terapia. Merece, entonces, ser tenida en cuenta y valorada por ambas partes en la toma de decisiones.

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Es importante compartir las metas y los objetivos a alcanzar y consensuar el camino  expresándose con libertad, respeto y tolerancia hacia el otro, pero siempre teniendo en cuenta que es le profesional el que guía la intervención puesto que cuenta con los conocimientos necesarios para ello.

Sentirse cómodo, crear un ambiente que favorezca la apertura emocional y establecer una conexión profesional a la vez que íntima son factores importantes que tendrán un espacio privilegiado a la hora de crear una zona de seguridad libre de temores, pudores o desasosiegos. No quedará más remedio que revelar los secretos para poder liberarnos de sus efectos sobre nosotros.

El vínculo debe sereficaz desde el principio, pero se trata de una relación dinámica que poco a poco se irá haciendo más sólida conforme se vayan adquiriendo compromisos. Conviene, pues, no descuidarla, lo que requerirá implicación por ambas partes.

Podríamos declarar que la alianza terapéutica es un requisito casi imprescindible para que se produzcan los cambios deseados en el paciente. Que las negociaciones se desarrollen en un contexto relajado, sin presiones, promoviendo la libertad de expresión, puede ser otro aspecto que ayuda a cambiar la perspectiva. Se trataría de un ejercicio más, encubierto en la rutina de tratamiento.

Por supuesto, es el terapeuta el que debe volcar más energía para que funcione, mostrando empatía, comprensión, respeto, tolerancia y controlando impulsos antes pacientes especialmente resistentes o herméticos. Luego, la observación habrá de ser exhaustiva para conocer al paciente lo suficiente como para elegir la manera adecuada de engancharlo, psicológicamente hablando.Debe saber transmitir que se van a sumergir en un viaje en el que el trabajo en equipo en básico para que lleguen a buen puerto. Así que abundarán las conductas solidarias fruto de la empatía reinante.

La alianza de trabajo y el vínculo personal están marcadas por una dinámica de escucha activa constante. No obstante, es preciso diferenciar entre la alianza en terapia individual y en terapia familiar porque el contexto de trabajo cambia sustancialmente. En consecuencia, se tendrán que realizar ciertos ajustes y la colaboración de los participantes será crucial.

Otro punto a destacar es aquel referido al tipo de motivación de la terapia. Esto es, en general, una buena alianza no depende de la sintomatología con la que llegue el paciente puesto que se trata de, más bien, de localizar el punto sensible a través del cual se va a canalizar el nexo principal.

 

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