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Cómo gestionar el desempleo

Publicado por María Gómez

Corren tiempos difíciles para el empleo. Mantenerlo requiere un esfuerzo tremendo y conseguir uno, es, por desgracia, un asunto provisto de gran dificultad, sobre todo en casos de paro de larga duración o personas que buscan empleo con más de cuarenta años.

Cuando la situación de desempleo se alarga más de la cuenta, y empiezan a acuciarse sus efectos. Se inician mecanismos que deterioran la salud mental y física. Por ello, es más que aconsejable poner en práctica algunas medidas preventivas.

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Sin duda, la pérdida del empleo provoca un gran impacto emocional en la persona, entre otras cosas porque lleva consigo una disminución del flujo psicológico y emocional provocada por la falta de actividad, de seguridad, de autoestima, de interacción social, y de desarrollo personal. Además, la reducción de los ingresos supone ciertos cambios en la economía lo cual también conviene saber gestionar.

El trabajo cubre numerosas carencias psicológicas y emocionales, por tanto, su pérdida puede resultar traumática. La inestabilidad económica derivada de la situación de desempleo puede desencadenar reacciones como fatiga, sensación de debilidad, cambios de peso, estado de ánimo inestable, insomnio, afectación de la memoria, dificultades en la atención y la concentración.

Podría ser comparable a los efectos de situaciones adversidad como un divorcio o la muerte de un ser querido. Con frecuencia, toda la familia se ve afectada directamente por las consecuencias indeseadas de esta situación. La presión a la cual se ve sometida la persona en desempleo puede llevarle a conductas indeseadas, por lo cual es primordial mantener un nivel de actividad adecuado.

Ponemos a vuestra disposición una serie de consejos para no sucumbir al desánimo y hacer frente a esta situación:

Realiza un análisis realista de la situación: averigua las causas de tu pérdida de empleo y detecta en qué grado es responsabilidad tuya. En la mayoría de los casos, los despidos no se deben a la ineficacia en el desempeño laboral sino a decisiones estratégicas.  En caso  de que haya sido por un motivo relacionado con tu persona entonces tendrás que invertir tiempo y esfuerzo en seguir formándote para compensar esas deficiencias.

Infórmate bien de tus derechos: reclama aquellas ayudas que te pertenecen por ley y haz uso del sistema público para recibir información y orientación sobre todo el proceso.

Elabora un plan de ahorro:  en estos momentos es muy importante reducir los gastos superfluos y buscar nuevas fórmulas para ahorrar en alimentación ropa, ocio, etc. Pronto te darás cuenta de qué se puede vivir con poco dinero.

Organiza tu vida:  no abandones tu imagen y tu aspecto,  procura mantener tu casa ordenada y un horario fijo a la hora de levantarte y acostarte.

Echa mano de todos los apoyos que se te ocurran: los amigos y la familia suelen ser muy receptivos y se muestran incondicionales para apoyarte tanto emocionalmente como económicamente si hiciera falta. Además, si piensas que necesitas una ayuda extra no dudse en acudir a un profesional que te oriente en la reorganización de tu vida.

Busca trabajo activamente y de diferentes formas: no te limites a echar currículums en Internet. Preséntate personalmente en aquellas empresas en las que estés especialmente interesado en participar en algún proceso de selección, anima a tus amigos a que distribuyan tu contacto a conocidos.

No olvides dedicar algo de tiempo al ocio:  practica tu deporte favorito, sal con los amigos, aprovecha para hacer todo aquello que tienes pendiente pero no te encierres ni te aÍsles.

Por supuesto, no te inicias en el consumo de sustancias nocivas:  no busque refugio en el alcohol o las drogas para sobreponerte de esta situación, solo conseguirás debilitar tu fuerza de voluntad.

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