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Vive con todos los sentidos

Publicado por María Gómez

Nuestros sentidos actúan como fuente de información para la persona sobre el mundo exterior.  La información que nos proporcionan es indispensable para la supervivencia ya que nos advierten de los peligros del entorno y accionan múltiples mecanismos de protección personal. Pero además también son fuente de satisfacción, placer y bienestar tanto físico como psicológico. Nos proveen de experiencias destinadas a fortalecer nuestra salud mental: admirar un hermoso paisaje, gozar del aroma de las flores,  saborear un rico zumo de frutas recién hecho,  disfrutar de un relajante masaje o escuchar un concierto de nuestra música preferida. Sin duda, son experiencias de obligatoria vivencia, y cuantas más, mejor.

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La vista nos permite contemplar la belleza de todo lo que nos rodea. Poder ver y recrearnos con una escena de la naturaleza proporciona paz mental. Por tanto, no pierdas la oportunidad de salir a buscar tesoros naturales siempre que puedas.

Por el oído nos llegarán sonidos que apaciguan al espíritu. Prueba a escuchar la corriente de un río,  la lluvia al caer o el trinar de los pájaros  cuando necesites relajarte o buscar serenidad.  A través de este sentido, disfrutamos también de la música cuyos efectos beneficiosos están demostrados a nivel psicológico y fisiológico.

Gracias al gusto sabemos cuándo un alimento está en mal estado.  Y como no, es un sentido muy asociado placer por el acto de comer. Proponemos alguna recomendación como ser moderado, disfrutar de los sabores sencillos, masticar despacio, concentrarse en el acto de comer y  disfrutar de este sentido plenamente.  Normalmente, el acto de comer integra otros sentidos como la vista y el olfato.

El olfato está cargado de emociones. Ya que el nervio olfativo está conectado con el eje quebrado del olfato cada vez que tengas una vivencia estará acompañada del perfume ambiental del momento. Así que no dudes en cuidar las sensaciones olfativas de algún momento que quieras que quede grabado en tu memoria o en la de otra persona.

El sentido del tacto se refiere a toda la superficie corporal. También está muy relacionado con sensaciones de placer y potenciadoras de salud a nivel físico y mental. Un baño relajante, un masaje descontracturante, o un abrazo. En este sentido, se aprecia el componente emocional y de profundización en las relaciones personales.

Como consecuencia, es preciso disfrutar de todo lo que los sentidos nos ofrezcan y permitan, pero ojo con los excesos. Como sucede con todo en la vida, demasiado de algo produce un efecto contrario y acaba por sucederse una pérdida de sensibilidad, incluso un perjuicio. El volumen demasiado alto produce daños en el sistema auditivo, comer en exceso lleva a una disminución de deleite del sabor, son dos ejemplos claros.

Los sentidos son regalos frecuentemente olvidados. Se dan por hecho. Pero cuando nos encontramos con personas privadas de alguno o varios de ellos, es cuando nos percatamos de la fortuna de tenerlos. Cuida de ellos porque no tenemos repuestos y nunca se sabe si alguna vez la vida te los arrebatará. De igual modo, procura animar a las personas de tu entorno a pararse a disfrutar conscientemente de sus sentidos.

 

 

 

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