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La aventura de ser emprendedor

Publicado por María Gómez

En los tiempos actuales de crisis que corren, es casi imprescindible reinventarse. Los medios de comunicación, los departamentos de orientación, las familias  y toda la sociedad en general, nos aconsejan desde la adolescencia para que seamos proactivos y tomemos las riendas de nuestra vida. Como si fuera tan fácil. O tan difícil.

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Una de las maneras es emprender. Por supuesto, no es un camino fácil, más bien todo lo contrario. Con frecuencia, los emprendedores son personas que, además de los posibles problemas personales que puedan tener, se tienen que enfrentar a las inclemencias del mundo del emprendedor, en el cual es muy fácil que se sienten desamparados, que experimenten sentimientos de soledad y desprotección. Un buen emprendedor deberá contar con los recursos adecuados para gestionar estas situaciones. Por ello, se recomienda que se atienda el aspecto psicológico antes incluso de lanzarse a la aventura.

Hoy, pues, nos centramos en exponer qué pasa dentro de la cabeza de un emprendedor, qué le empuja a trabajar por su sueño y las sensaciones o emociones experimentadas. En suma, las cualidades de un buen emprendedor. Realizar un autoanálisis previo nos evitará un fracaso, a pesar de que hayamos creado un proyecto viable.

Indiscutiblemente, son personas cuya labor es imprescindible para crear empleos en el futuro. Por tanto, habrá que darle una gran importancia al aspecto psicológico del emprendedor, cuidarlo, trabajarlo. Han de percibir un apoyo real e incondicional que les acompañe a lo largo del proceso.

En primer lugar, se recomienda la presencia de un mínimo de competencias emprendedoras que nos puedan predecir cierto éxito.

Aunque todos partimos unos rasgos personales determinados, en la aventura de emprender intervienen factores relacionados con el contexto, elementos culturales, económicos o sociológicos.

Por tanto, emprender se puede aprender. Con formación, se adquieren las habilidades que nos prepararan para emprender con eficacia. Gozar de buena autoestima, aumenta la nuestra confianza. Además, la filosofía del emprendedor, no se concibe sin ser constante y sentirse plenamente comprometido, vivir el reto con energía empleando todo nuestro talento.

Lo más probable es que tengas que tomar riesgos controlados, por lo que has de estar preparado para ello. Un emprendedor busca la realización personal, intenta ser creativo y suele tener iniciativa.

Además, es un individuo que se comporta de un modo flexible, capaz de adaptarse fácil y rápidamente al cambio del entorno.

Igualmente, es responsable, además de independiente, y suele ser previsor para minimizar riesgos innecesarios. Sin embargo, se trata de seres dinámicos en su funcionamiento.

Son conocedores del producto que tienen desarrollado así como el mercado y todo lo relacionado con él. Se considera un individuo polivalente ya que seguramente tendrá que realizar varias funciones a la vez.

Por supuesto, si quieres dedicarte a emprender, tendrás que tener habilidades sociales y practicar el optimismo como filosofía de vida. Esto te permitirá tolerar la incertidumbre a la que se enfrentará.  Normalmente, no se conformará con lo mínimo y luchará siempre por mejorar. Asimismo, llevará a cabo comportamientos de liderazgo.

A grandes rasgos, este es el retrato de un emprendedor exitoso. No olvides revisar tus competencias antes de arriesgarte.

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