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Homosexualidades

Publicado por Betina Ganim


Cuando hablamos de homosexualidad femenina, dados los casos que recibimos en las consultas hoy en día, tenemos que empezar a hacer un diferenciación clinica fundamental, tal como nos propone como hipótesis la psicoanalista Marie-Hélèn Brousse. Ella considera que tenemos que distinguir funciones clínicas diferentes de la homosexualidad, ya que la homosexualidad femenina no es una estructura en sí. Es decir, no dice nada de su estructura.

caso catalina

Entonces, por un lado, y atendiendo a la enseñanza clínica, está esa homosexualidad como un nuevo síntoma histérico; un síntoma a la pregunta de la falta en el Otro. En este caso, el objeto es femenino, y el sujeto está en posición masculina. En la época de desfallecimiento del Padre, en su lugar, este nuevo síntoma coloca a La/ mujer (La tachada, barrada) en el el lugar del Padre como excepción.

Por otra parte tenemos la homosexulidad femenina en términos de una elección decidida, que le permite aprehenderse a ella misma como mujer. Es esta una solución que tiene más que ver con la «identificación de sí misma como una verdadera mujer»- que con la elección de objeto. Esto implica por supuesto la identificación a la pareja elegida como objeto. En estos casos, puede o no haber idealización. Más bien se trata de una identificación horizontal, metonímica: amarse a sí misma en un semejante. Ahora bien, Brousse dice que según sea la dimensión de esta identificación (imaginaria o simbólica) será diferente la estructura psíquica de ese sujeto: Psicosis, Neurosis, Perversión:

– Si ese «misma» se refiere a lo imaginario, en esa función de «doble» que lo sostiene en momentos donde lo simbólico desfallece, hablamos de una Psicosis.

– Cuando esa identificación imaginaria tiene como función el recubrimiento de una identificación simbólica reprimida, hablamos de Neurosis.

– Cuando la identificación es a un rasgo exclusivo, fijo, se trata de una Perversión fetichista.

En estos tres casos, dice M-H Brousse, la homosexualidad es una respuesta por la modalidad de goce a la falta en ser del sujeto.

La propuesta es ahondar más en la investigación de qué sería la homosexualidad femenina en términos del Lacan de «Aún» (Seminario 20)¿Estaría la homosexualidad ubicada del lado del no-todo?En ese caso, ¿Qué nos revela la homosexualidad femenina de ese no-todo?

Lo que M-H Brousse propone es: «no todo sexo», aludiendo a ese izamiento de bandera reivindicando el amor por fuera de las exigencias del sexo. Una especie de sublimación del alma, dice Brousse. Se trata del retorno a un cuerpo no regido por las exigenicas del sexo. Su característica es que no puede aspirar al universal, y como efecto parece incompatible con una elección definitiva y exclusiva: «una homosexualidad no-toda». Este «no-toda» no significa incompleta, sino «no totalitaria», por lo que no puede ni ser un factor de identificación ni un modo de vida.

Esta es la propuesta interesantísima que se nos hace a quienes practicamos el psicoanálisis, dada la época, y la sociedad en la que cada uno ejerce su práctica. Así, lo que nos muestra la clínica actual es que no queda otra que «aggiornarse» a estas nuevas presentaciones, aunque sin perder nunca el horizonte ni los fundamentos de nuestra práctica. Que lejos de terapeutizar el yo, apunta al ser hablante, con todo lo que ello implica.

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