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Di no al estrés tecnológico

Publicado por María Gómez

Hoy en día , la tecnología es un habitante más de nuestro planeta. Desde que nos levantamos hasta que nos acostamos, pasan por nuestras manos diversos artículos tecnológicos. Hagamos un breve repaso: al despertar, lo primero que hacemos es coger el móvil aunque sea para ver la hora. En la mayoría de los trabajos y estudios es imprescindible el uso del ordenador; la comodidad de los libros electrónicos los hace idóneos para amenizar los trayectos en autobús o en metro y la tablet se ha convertido en un miembro más en los hogares del mundo.

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Sin duda, nos han facilitado mucho la vida, pero no están exentos de provocar alguna que otra perturbación. El uso de la tecnología requiere un aprendizaje que no todo el mundo es capaz de afrontar sin sentir inseguridad o nerviosismo. Si, al final del día, haces balance del tiempo que has estado empleando utilizando el móvil, la tablet o el ordenador, no tendrás más remedio que admitir que necesitas la tecnología de una forma algo obsesiva.

Inevitablemente, incluso inconscientemente, es posible que seas el candidato perfecto para sufrir niveles de estrés relacionado con el uso continuado de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, es decir, «tecnoestrés».

La expresión de este tipo de estrés brota de la sobrecarga de información y conocimientos indispensables para el manejo de cualquier herramienta de estas características, lo cual provoca, a su vez, un incremento de tensiones. En el polo opuesto, nos encontramos con los sujetos que crean una adicción tecnológica de tal intensidad que pueden desarrollar problemas de índole social, trastornos mentales o de personalidad que habrán de ser tratados adecuadamente por profesionales especialistas en adicciones.

Este estrés también se manifiesta, al contrario, cuando el individuo elude el contacto con los elementos tecnológicos por desconfianza hacia su capacidad de aprendizaje y los sentimientos de ineficacia derivados la aquella. Aparecen sentimientos de frustración por no saber o no poder enfrentarse a una tarea de la cual se pueden sacar grandes beneficios que percibimos como inalcanzables para nosotros.

Pero no nos dejemos por un panorama con tintes sombríos, resulta mucho más interesante buscar y aplicar estrategias para ser tecnológicamente sanos, tales como:

  • Planifica el uso de ordenador para realizar tareas laborales. No permitas que se eternicen ya que tu productividad disminuirá con total
  • Dedica a diario un tiempo a relacionarte con personas cara a cara para no perder el contacto con la realidad dejando a un lado cualquier artilugio tecnológico.
  • Controla el tiempo que destinas a esta ocupación, poniendo límites claros si ocupa una franja horaria importante.
  • Busca apoyo en familiares, amigos o profesionales para iniciarte en el uso y manejo de cualquier herramienta y para solventar las dudas que te surjan.
  • Inicia estrategias de prevención con niños controlando y supervisando tanto tiempos como contenidos y ofreciéndoles alternativas ocupacionales.

Por último, pon todo tu empeño en hacer de cualquier actividad tecnológica un momento de diversión, aprendizaje, de deleite. Internet nos brinda la oportunidad de abrir un enorme ventanal al mundo desde el cual podemos tener una visión amplia del mundo en el que vivimos.

 

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