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Adiós, compañer@. La muerte de la mascota.

Publicado por María Gómez

Desde pequeños, nos llama poderosamente la atención tener mascotas. Empezamos por querer tortugas, hámsters, o canarios y, más tarde, inevitablemente deseamos tener un perro y un gato. Les buscamos un nombre concienzudamente, como si de una cuestión trascendental se tratara. Después, nos damos cuenta de la responsabilidad que supone cuidar de un animal pero su compañía y cariño compensan con creces los esfuerzos.

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Poco a poco, nuestra mascota pasa a ser un miembro más de la familia que requiere de atenciones, de un espacio propio que hay que cuidar. Aparece en todas las fotos familiares de los acontecimientos importantes. Seguramente, nos conoce más profundamente que algunos de nuestros allegados. Sin embargo, hay que estar preparados para cuando llegue el día que tengamos que separarnos, y es que la vida de los animales suele ser más corta que la nuestra por lo que es más que probable que tengas que vivir su muerte.

Como toda muerte, es necesario elaborar un duelo saludable para poder asumir el fallecimiento y reorganizar la vida sin nuestra mascota. Tras su marcha, algunas de nuestras rutinas se verán alteradas, lo que nos generará sentimientos de vacío y triteza. Poco a poco, esos vacíos se irán llenando con nuevas actividades, pero tendremos que ser pacientes con nosotros mismos y darnos un tiempo.

Así, sería conveniente que expresaras tus emociones como las sientas, que llores, desahogues tu pena o muestres tu malestar cada vez que así lo sientes. No dudes en verbalizar tus sensaciones con personas de confianza que te proporcionarán apoyo y cariño. Explícales cómo estás llevando la ausencia y las cosas que echas de menos de tu mascota.

Tan pronto como te sea posible, es preciso que asumas que ya no son necesarios los utensilios de tu mascota y que seguramente otro animal los pueda necesitar. Por lo tanto, coge la correa, sus cuencos de comer o lo que creas que pueda ser de utilidad y dónalo a algún refugio. Verás cómo pronto sientes que es lo mejor, aunque al principio te hayas mostrado reticente o incluso te hayas resistido un poco.

No evites mirar fotos o vídeos de tu mascota. Aunque resulta doloroso, pronto podrás soportarlo ya que te ayudará a elaborar el duelo de una manera natural. Entenderás que el animal se ha ido y prodrás interirizar el hecho como parte de la vida.

Aunque cada caso es un mundo, la norma general indica que el tiempo medio de duelo por una mascota ronda el mes. Si se alargara mucho más allá, podría convertirse en algo patológico que podría necesitar tratamiento psicológico si no se supera.

No se trata, bajo ningún concepto, de olvidar a ese animal que tantas cosas buenas ha aportado sino de centrarse, precisamente, en todo lo bueno que dejó en ti. Si en algún momento te vuelves a ver con fuerzas para hacerte cargo de otro animal, acude a cualquier refugio donde podrás encontrar diversos compañeros de vida que estarán encantados de darte todo su cariño y que están muy necesitados del tuyo.

 

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