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Egocéntricos totales

Publicado por María Gómez

Sabemos de la facilidad con la que el egocentrismo se apodera de nosotros cuando menos lo esperamos. El ser humano es propenso a disfrutar de que todo gire entorno a si mismo, y, en ocasiones, la gran lucha personal tiene su razón de ser en evitar que nos arrastre esa poderosa corriente.

Sin embargo, estamos rodeados de personas cuya personalidad y sus manifestaciones se decantan por el «yo, me, mi, conmigo». Puede que actúen de ese modo como escudo para defenderse del sufrimiento, pero, en todo caso, yerran de pleno empleando esa estrategia, puesto que son más pesados los inconvenientes que las ventajas.

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Las personas egocéntricas suelen mirar al mundo desde arriba, lo cual no significa necesariamente que vean algo, ya que sus filtros psicológicos son lo bastante opacos como para detenerse exclusivamente en aquello que confirma su teoría egocéntrica.

Los egocéntricos emiten unos patrones de conducta cercanos al exhibicionismo, la prepotencia, los aires de grandeza, por lo que son escasamente objetivos al juzgar sus actos, capacidades y habilidades poniendo especial énfasis en aquello en lo que se consideran especialmente dotados y exagerándolos, al tiempo que culpan a factores externos de sus fracasos, eximiéndose así de cualquier error.

Por tanto, muestran mucha seguridad en sí mismos, en efecto, pero en seguida te das cuenta de que es postiza, artificial. Aparentan que todo lo que relatan es real, aunque en cuanto profundizas un poco saltan a la palestra todas las deficiencias que intentan ocultar torpemente.

Creen realmente que son seres especiales que necesitan una atención especial, sobre todo, cuando se trata de abordar alguno de sus problemas. Tampoco son muy acertados con sus ambiciones. Fantasean con un éxito que nunca alcanzarán, se adjudican conocimientos que no se corresponden del todo con su nivel

A veces, cuando alguien de su entorno les comenta algún éxito profesional, amoroso, financiero, o de cualquier otra naturaleza, sienten frustración, envidia y, con frecuencia, se muestran indiferentes, neutralizando cualquier demostración de emoción, o bien, fingiéndola descaradamente para no parecer socialmente incorrecto.

Por supuesto, no encajan las críticas, ni siquiera las constructivas porque esos les pone frente a frente con sus debilidades, esas mismas a las que no osan confrontarse por no encontrarse suficientemente preparados.

De seguro que puedes ponerle cara a alguien que cumple con estos rasgos, aunque sea en parte. Además, hasta es posible que no tengas más remedio que relacionarte con esa persona por ser familiar o formar parte de tu grupo de amistades. Entonces, te recomendamos que no establezcas grandes expectativas con respecto al egocéntrico puesto que no reconocerá tus logros ni podrás recurrir a él cuando necesites ayuda.

No pierdas demasiado tiempo intentando razonar situaciones, sobre todo si él está involucrado de alguna manera. Procura no depender en ningún ámbito de una persona egocéntrica, sólo te traerá problemas.

Es importante que busques apoyo y desahogo en alguna persona en la que confíes plenamente cuando las conductas del egocéntrico alteren tu equilibrio emocional.

Para finalizar, os sugerimos que echéis mano de vuestra madurez con el fin de que os proteja de caer en sus redes caprichosas e infantiles, haciendo caso omiso de cuantas fantasías o ficciones os hagan partícipes.

 

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