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Edipo y las pulsiones

Publicado por Betina Ganim

Tenemos en Freud dos mitos que dieron que hablar…El Mito de Edipo y la mitología de las pulsiones. Esto nos propone J-A Miller en una intervención de clausura en unas Jornadas en Madrid de 1989.

Allí Miller considera que lo que Lacan hace con esos mitos freudianos es transformarlos en una lógica.

De esta manera podríamos decir que del Mito de Edipo Lacan hace una lógica del Falo; establece la lógica fálica. El falo en tanto símbolo lógico se escribe Gran Fi.

Respecto de las pulsiones, de la mitología de las pulsiones lacan extrae la lógica del objeto a, el objeto pequeño a y que escribe en principio entre paréntesis.

Obviamente que el Edipo es un mito, es el mito griego en el que Freud se referencia, y cuenta, por decirlo de alguna manera, que si uno no goza como quisiera gozar, es porque esa satisfacción fue interdicta; es decir, hubo un «no» que resta goce -por decirlo de algún modo.

Y más, si no se goza como se debe es porque hay ley, de la cual el padre es el representante. O sea que la culpa la tiene la ley…¿Pero cómo? ¿Puede la ley ser culpable y al mismo tiempo dictaminar quién lo es y quien no lo es? No, no puede, y es por eso que el ujeto toma esa culpa a su cargo, para sostener esa ley…

Freud creía que la ley era culpable, nos dice Miller aquí. Es justamente eso lo que dio lugar a una liberación sexual por fuera de los límites de la ley. Tomar las cosas de este modo hace parecer entonces que lo central en la novel a del Edipo es que la culpa sea de la ley, aunque el sujetos encargue de asumirla…

Pero si vamos a la otra gran mitología freudiana, la de las pulsiones, vemos que Freud elabora la diferencia entre hambre y amor teniendo en cuenta las dos grandes pulsiones: las del yo o de la autoconservación, y las pulsiones sexuales. Es decir, aquellas pulsiones que están destinadas a la supervivencia: ya sea del individuo (para sobrevivir, alimentándose por ejemplo) o de la especie humana (reproducción sexual, lo que lleva a vincularse a otro sexo)

Luego Freud unifica este campo pulsional por el término libido, en su ensayo «Introducción al Narcisismo», en donde plantea la correspondencia entre el yo y la libido, diciendo que la libido es esencialmente narcisista.

En un tercer tiempo en sus teorías de las pulsiones Freud habla de pulsiones de vida y pulsiones de muerte, introduce una oposición entre ambos tipos de pulsiones, un momento, el el que -dice Miller- esa biología se transformó en una mitología, en tanto las referencias que usa Freud aquí son Eros y Tánatos, dos dioses mitológicos.

Después de Freud, esta oposición no generó un acuerdo entre sus sucesores, por lo que podemos tener la respuesta de H. Hartmann y la de J. Lacan.

Me detendré aquí y seguiré el próximo post comentando estas dos salidas a la problemática de las pulsiones en Freud.

FUENTE: MILLER, J-A. «INTRODUCCIÓN AL MÉTODO PSICOANALÍTICO»

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