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Las pulsiones

Publicado por Betina Ganim

El concepto de pulsión es uno de los conceptos fundamentales del psicoanálisis que Lacan reúne en 1964 en forma de seminario (Seminario, Libro 11) junto con los conceptos de: inconsciente, repetición y transferencia.

En Freud este concepto da cuenta de ese proceso dinámico, ese empuje, esa «energía» que conduce al organismo hacia un objetivo, un fin.

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Sigmund Freud había estipulado que la fuente de esta carga de energía se trataba de una excitación en el cuerpo; por lo que su finalidad era descargar, eliminar -a merced de su objeto– esa tensión original.

El término original en alemán es «Trieb», que en francés se tradujo como pulsión para diferenciar este concepto de traducciones previas que lo leían como «instinto». Trieb en alemán tiene esa connotación de movimiento, de empuje, lo que hace que se destaque más esta característica de la pulsión, que no su objeto o su fin.

A pesar de Trieb se tradujo antiguamente como «instinto», Freud dejaba claro que no se refería a «Instinkt», ya que este término estaba reservado para hablar del comportamiento animal hereditario.

Es de destacar que en castellano el término «pulsión», aun siendo la mejor traducción para «trieb», no tiene el uso corriente en el lenguaje cotidiano que su correspondiente alemán.

Pero si se ha elegido como el correcto, es porque nos da esa idea de movimiento, de «empuje» («treiben» significa empujar)

En 1905 es recién cuando aparece este término en la obra de Freud, y lo usó para diferenciar dos tipos de fuerzas que operaban en el organismo: unas, externas, de las que el sujeto podía protegerse o incluso escapar.

Pero Freud consideraba que existían otro tipo de fuentes de excitación que eran internas, y de las que el sujeto no podía escapar; ya que se trataba de un constante flujo de excitación que no es más que aquel que motoriza el aparato psíquico.

Es así que este año, y en sus «Tres ensayos sobre la teoría sexual» se incluye este concepto de «pulsión» así como el establecimiento de las diferencias entre fuente, objeto y fin de las pulsiones.

Podemos notar entonces que el término pulsión aparece para dar cuenta de la sexualidad en los seres humanos. En este primer momento, Freud se opone a la opinión popular de situar la excitación en los genitales y por ende la opinión de que eso tendría una finalidad y objeto específico; él va a decir que ese objeto será contingente, y tendrá que ver con la historia particular de cada sujeto.

Es decir, no habrá para las pulsiones objetos determinados.

Lo mismo con los fines de la pulsión. Son múltiples. Estos tendrán que ver con zonas específicas, parciales, susceptibles de excitación, lo que él llamó «zonas erógenas».

Así, las pulsiones parciales no dependen de las zonas genitales.

Por último, Freud introduce la cuestión de la que hablábamos al principio respecto del «Trieb»: el empuje. El empuje tenía que ver con el factor cuantitativo, económico, de la pulsión, en términos de una exigencia del aparato psíquico para su funcionamiento.

En 1915, en el texto freudiano «Las pulsiones y sus destinos» es cuando estos cuatro elementos de la pulsión, son reunidos: fuente, objeto, fin y empuje. dando así una definición completa de la pulsión.

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