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El complejo de masculinidad en la niña

Publicado por Betina Ganim


En el post anterior había dejado en el punto del desarrollo sexual infantil, en el momento en que se vislumbra la zona genital del otro (del otro sexo); escena frente a la cual el niño y la niña, dice Freud, responden de manera diferente. Y eso hace a la particularidad de cada cual.

Respecto del niño: el niño pude reaccionar de dos maneras, juntas o separadas, pero determinarán la modalidad de relación con la mujer:
– Horror frente a la falta de pene (mutilación)
– Menosprecio triunfalista: “Yo tengo y tú no”

origen del sy

En la niña: aquí se forma «su juicio y su decisión», dice Freud. Ha visto eso, lo subjetiva como algo superior a lo suyo, o bien sabe que ella no lo tiene, y cae en la envidia del pene: quiere tenerlo. Aquí se abre el llamado “complejo de masculinidad”, que trae serias consecuencias en el camino de la feminidad para la niña. Este complejo se bifurca en dos caminos:
– O vive esperanzada en que algún día lo tendrá
– O desmiente esta diferencia, cuestión que puede habilitar una psicosis, intuyendo un mecanismo de forclusión tal vez, o más bien algo que tiene que ver con lo que Lacan llama “rechazo” en la histeria, ese rechazo fuerte de la diferencia, al punto de la identificación feroz al varón, comportándose como un hombre, teniéndolo.
Entonces, yendo al título, y para terminar, Freud establece las “consecuencias psíquicas” de esta particularidad en el desarrollo sexual de la mujer que es la envidia del pene, el penisneid, frente a la diferencia anatómica:

1) Sentimiento de inferioridad
2) Los celos
3) El aflojamiento de los vínculos amorosos con la madre
4) EL MÁS IMPORTANTE DE TODOS en tanto marca el camino a la feminidad: la renuncia al onanismo de la niña en la pubertad. Y tenemos la ecuación simbólica necesaria: una metáfora podemos decir en términos lacanianos: pene-niño. Renuncia pene por búsqueda de un niño. Y toma al padre como objeto de amor. La madre deviene rival y la niña se convierte en mujer.

La cita que me parece super interesante para pensar la histeria, la clínica de la histeria (porque el Padre es un elemento fundamental en la histeria) es esta ligazón con el padre: si se malogra, dice Freud, puede llevara al mujer a un identificación al Padre tan fuerte que la hace regresar al complejo de masculinidad.

Como último punto a situar del presente ensayo, termina Freud, habiendo dicho lo que tenía para decir hasta el momento:

Que en la niña el complejo de castración prepara su entrada al Edipo. Aquí hay algo fundamental para situar la diferencia entre los sexos: La niña entra al Edipo por el complejo de castración (a diferencia del niño que sale del Edipo con la amenaza de castración). ¿Cómo sale del Edipo? Esa es la cuestión…

LO QUE MARCA LA DIFERENCIA ES LA POSICIÓN, LA “SITUACIÓN PSÍQUICA” FRENTE A LA CASTRACIÓN. LA DIFERENCIA ENTRE CASTRACIÓN CONSUMADA Y LA AMENAZA.

Hay luego la relación entre el complejo de castración, el Edipo y el superyó como efecto del Edipo. El SUPERYÓ COMO HEREDERO DEL COMPLEJO DE EDIPO.
También aquí define a la NEUROSIS como una renuncia del Yo a la satisfacción pulsional.

Ahora bien, el Superyó en la mujer no es tan implacable como en el hombre, dice Freud aquí. Porque en realidad como no hay nada que castrar…

Y termina diciendo que si bien otros autores (Abraham, Horney y Deutsch) habían aportado algunas consideraciones respecto del complejo de masculinidad y castración en la mujer, no coinciden con su exposición. Y por eso ha decidido también publicar este texto…

FUENTE: FREUD, S. «Algunas consecuencias psíquicas de la diferencia anatómica entre los sexos»

Categorías: Psicoanálisis