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La escena dentro de la escena

Publicado por Betina Ganim


Retomando el Seminario 10 de Jacques Lacan, más precisamente en la tercer clase del mismo, habíamos situado en un tiempo primero: el mundo; y en un segundo tiempo, la escena a la que hacemos que este mundo suba. Esta escena tiene toda su dimensión de historia. Es más, la historia en sí tiene un carácter de escena, y eso lo determina el sentido que pueden tener para nosotros ciertas fechas. Hay fechas que para nosotros adquieren otra dimensión en la historia; lo que hace que el calendario que usamos en la agenda no tenga nada que ver con el de cada uno. Porque, decimos, cada uno de nosotros tiene una historia, y esas fechas, las propias, son capaces de ser evocadas cualquier otro día y para nosotros significar eso que ha dado su marca característica, singular, su estilo de repetición y diferencia.

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Es así que cuando lo que prevalece es la escena, el mundo se sube a ella, tal como lo dice Descartes: yo avanzo sobre la escena del mundo.

Si partimos de allí, el mundo ese que situamos en un primer tiempo, no es más que un amontonamiento de restos de mundos sucedános, que más allá de sus contradicciones e incompatibiliades, dejan migas en nuestro «interior».

Esta estructura se impone de manera tal que nosotros podemos verificarla en la experiencia analítica, en la practica misma del psicoanálsiis, más precisamente en el caso de la neurosis obsesiva. Ya Freud, respecto de la experiencia del neurótico obsesivo, había observado hasta qué punto esos modos cósmicos podían habitar en el sujeto, sin que se plantee al menos en apariencia, la más mínima objeción. El obsesivo digamos que puede estar en el «palco» y en la escena a la vez, en ese «desdoblamiento» que lo caracteriza clínicamente.

Retomando la pregunta entonces de si aquello con lo que nos encontramos es un resto de la escena cuando ésta ha «salido de gira», este repaso, nos dice Lacan, nos dará paso al tercer tiempo.

Si hablamos de escena, el teatro desempeña una función que nos da a los analistas material para pensar. Vayamos a Hamlet: la función de la escena dentro de la escena. Hamlet hace representar en la escena del asesinato del rey, es a él mismo cometiendo el crimen. El deseo del personaje intenta dar cuerpo a algo que pasa por el registro especular a-a’: su imagen puesta en situación, la de asumir el crimen que se intentará vengar.

Aquí podemos introducir las dos diemensiones de la identificación: por un lado, la identificación i(a), que no es más que la imagen especular tal como la hallamos en la escena dentro de la escena. Y una identificación diferente, que encierra cierto misterio, a saber, la identificación al «a» como objeto: la identificación al objeto, tal como Freud la sitúa en la función del duelo. Es en tanto que Hamlet ha sido rechazado como objeto de deseo, que retorna, se reintegra en la escena vía la identificación al objeto.

El tercer tiempo, entonces(la escena dentro de la escena) nos orienta hacia dónde tenemos que ir en nuestra investigación sobr el objeto como objeto de deseo. Y en función de ésto, abordará Lacan la angustia.

FUENTE: LACAN, J. EL SEMINARIO DE JACQUES LACAN, LIBRO 10, LA ANGUSTIA. CLASE III: DEL COSMOS AL UNHEIMLICHKEIT. ED. PAIDÓS.

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