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Vínculos y comunicación emocional.

Publicado por Lic. Maria V.

Un punto fundamental en los vínculos y las relaciones interpersonales es la comunicación emocional.

No solemos tener suficiente educación en el reconocimiento de emociones y en la manera de comunicarlas, y esto dificulta las relaciones con otros. La concepción de que nuestra realidad psíquica es singular y que difiere de la de los demás es un asunto crucial para entender los vínculos.

Con mucha frecuencia las discusiones y tensiones que atravesamos en nuestros vínculos tienen relación con que el otro no actúa del modo en que esperamos. El otro frustra reiteradamente nuestros anhelos de correspondencia y compatibilidad, y por lo general, cada uno de los miembros carga sobre sí proyecciones de ese otro.

Con este panorama se entiende la dificultad que las relaciones interpersonales implican, más aún si se trata de vínculos muy estrechos, donde hay convivencia de por medio.

Los señalamientos u observaciones que hacen referencia a conductas del otro que nos nos gustan, pueden y suelen ser tomados como ataques o críticas que se perciben como rechazo de la persona toda.

Las discusiones entorno a la realidad de ciertos acontecimientos, con la concepción de que existe una única realidad que ambos deberían observar y compartir es con frecuencia el origen de la mayoría de los problemas.

Partiendo de la base de que todos somos sujetos complejos, diferentes, que hemos transitado una historia y experiencia particular, y que nuestro inconsciente con frecuencia ha quedado fijado a distintas situaciones y traumas, debemos comprender que no es posible que ambas partes  observemos los hechos y reaccionemos de igual modo.

A partir de aquí se vuelve relevante la comunicación emocional, que implica una herramienta mediante la cual podemos transmitir cómo es esa experiencia emocional personal que vivimos, pudiendo recibir y aceptar luego cómo es la vivencia que ha transitado el otro.

Sólo mediante este tipo de intercambio, que valida y acepta ambas vivencias, es que se puede convivir saludablemente. Siempre que se menosprecie, invalide o invisibilice la experiencia emocional de alguien se está arrasando con su singularidad. El respeto por el otro incluye poder alojar su singularidad, aún cuando su vivencia se contraponga a la propia.

Educar a las nuevas generaciones en emociones implica un gran avance en aceptación y respeto mutuo. Es transmitirles a niños y niñas que sea lo que sea que sientan es válido, y comunicarlo de la mejor manera posible es una buena forma de que las personas que los y las rodean tengan la información necesaria para poder ayudar y tambien para poder comprender la situación más íntegramente.

Muchas veces, y más aún en los vínculos que llevan muchos años, esperamos que el otro «sepa» de antemano cómo nos sentimos y que necesitamos. Y verdaderamente los vínculos no funcionan así, el otro no recibe por ósmosis lo que nos está pasando. Incluso, lo más probable es que interprete las actitudes y conductas de silencio o retraimiento en función de sus propias defensas e inseguridades, perpetuando esta suerte de círculo vicioso.

Poder decir cómo uno se siente y qué necesita en una relación y en un momento determinado es sumamente importante. Lamentablemente, aún contamos con resabios de prejuicio y falta de información respecto a la aceptación y comunicación de emociones.

Implementar cambios en la educación respecto a estos temas de profunda implicancia en situaciones de violencia, agresividad, discriminación, impulsividad y trauma, por decir sólo algunos, se vuelve en la actualidad un verdadero y necesario desafío.