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Eros y los vínculos de amor.

Publicado por Lic. Maria V.

Eros representa la unión y los lazos que unen, tanto de modo intrapsíquico (dentro de nosotros mismos) como los que nos unen a otros.

Mediante Eros construimos, integramos, unimos las piezas de nuestra historia, interactuamos con otros, gestamos y permitimos el nacimiento de nuevas realidades.

Eros, en su esencia, tiene relación con el poder creativo, que implica construir y transformar. Esta energía está asociada al crecimiento y a la Vida.

Freud decía ya que Eros y Tánatos, Pulsión de Vida y Pulsión de Muerte, se hallan juntas, «mezcladas» en el psiquismo humano. Mientras Eros busca unir y Construir, Tánatos busca el corte y la destrucción. Ambas forman parte nuestra en distintos grados.

La pulsión de Eros, sin embargo, debe predominar para poder sostener un lazo a la vida.

Los vínculos de amor nos conectan y nos permiten armar redes de sostén, entramados que nos contienen y nos permiten crecer. Estos lazos reparadores pueden ocurrir con otros pero también implican unión y reparación dentro de nosotros mismos. Cuando trabajamos terapéuticamente un trauma o una herida estamos integrando, uniendo, haciendo intervenir a Eros.

Eros simboliza también la sexualidad, la aceptación y la exploración del cuerpo, de sus sensaciones e impulsos, y el vínculo sexual con un otro. El acto sexual cuando es acompañado de amor implica un aspecto elevado de la unión con otro.

Necesitamos vínculos de amor para sobrevivir. Desde los primeros momentos de vida requerimos del apego hacia un otro para poder desarrollarnos subjetivamente. El amor de esas primeras figuras de cuidado es esencial para poder constituirnos psíquicamente. Esto nos da una pauta de lo importante que es el lazo de amor para la supervivencia humana.

Actualmente solemos caer en el escepticismo. La excesiva racionalidad presente en el mundo occidental no nos permite valorar estas instancias de lazo, amor y compasión adecuadamente.

Así, podemos vivir cotidianamente sin darle la importancia que requiere. Caminando en búsquedas del Ego: logros, éxito, bienes materiales, exigencias y respuestas rígidas a demandas externas. En este camino perdemos de vista lo esencial: el amor en uno mismo, hacia otros, y como aspecto integrador con el mundo que nos rodea.

Al perder de vista esto empezamos a caminar «en las nubes», sin base, sin conexión verdadera, vagando de un deber a otro, de una conquista superflua a otra, de manera reiterada.

Eros nos permite conocer la pasión, la energía creativa dispuesta a aquello que nos moviliza y nos hace sentir partícipes del mundo desde un lugar auténtico. Para no ser desbordados por la pasión necesitamos tener un Ego sólido, en tanto se sienta preparado para limitar y guiar esa energía que muchas veces puede resultar abrumadora. Pero si el Ego domina la escena y no permite vincularse con aspectos creativos profundos, el camino que se emprende será desconectado y vacío.

A través de Eros permitimos crear lazos, unir, integrar, construir proyectos, respetarnos y valorarnos para poder, simultáneamente hacerlo con otros.

En la época actual de Pandemia que estamos transitando es fundamental conectarnos con esta parte que liga, nutre y une, en momentos donde el vacío y la distancia se hacen muy presentes. Es este un gran momento de detener la marcha exigente del Ego, para revalorizar los vínculos y lo que verdaderamente ocupa un lugar esencial en nuestra vida.

 

 

 

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