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Disforia de Género

Publicado por Malena

Este tema cobró vigencia a partir del reality televisivo Gran Hermano, a raíz de la condición de uno de los participantes, que presentaba estas características.

Diferencias que pueden tener ciertas pequeñas zonas del cerebro pueden hacer que una persona se sienta del sexo opuesto al suyo propio y desee tener esa apariencia y cumplir ese rol.

Disforia de género

Estudios del cerebro realizados en transexuales por medio de neuroimágenes muestran que las partes involucradas de ese órgano se parecen a las del sexo que desean tener.

Son individuos cuya estructura cerebral no coincide con la condición psicológica que es característica de su sexo de nacimiento.

El Dr. Antonio Guillamón, investigador de la Universidad Nacional de Educación a distancia de España, experto en Psicobiología y miembro del Grupo dedicado al estudio de la Diferenciación Sexual del Cerebro; sustenta esta afirmación, con los resultados que obtuvo recientemente su equipo.

Se sabe desde hace años que los cerebros de ambos sexos son diferentes; por ejemplo, los dimorfismos de simetría que hacen que una persona sea diestra o zurda.

Son evidentes en hombres y mujeres los dimorfismos sexuales; las diferencias en el sistema nervioso central y en la regulación hormonal del hipotálamo que se relaciona con el funcionamiento sexual.

El hallazgo reciente del grupo del doctor Guillamón, próximo a publicarse en el próximo ejemplar de la revista Journal of Psychiatric Research, es que existen dimorfismos en determinadas áreas de la sustancia blanca del cerebro de hombres y mujeres; que en los transexuales se dan a medias, aunque no hayan recibido tratamiento hormonal para adoptar las características del sexo opuesto.

Las estructuras cerebrales estudiadas no parecen vincularse con la identidad sexual, pero sí con la imagen corporal, señala el doctor Cetkovich, Jefe del Departamento de Psiqwuiatría del Instituto de Neurología Cognitiva (INECO); quien además agrega que estas investigaciones deben continuarse para llegar a entender mejor este fenómeno tan complejo, que parece tener, tanto raíces neurobiológicas como ambientales y conductuales.

Con respecto a la causas ambientales, una reciente película documental televisiva proyectada recientemente por el Canal Discovery, muestra que en la cultura de las islas de Samoa, que se encuentran en la Polinesia y que cuentan con menos de doscientos mil habitantes; la población está compuesta por hombres, mujeres y un tercer sexo que denominan fa´afafine, que es un rol de género conformado por esa sociedad aparentemente con fines prácticos.

Cabe destacar que para esa cultura, la comunidad, el grupo y la familia son más importantes que el individuo en particular y es la familia la que decide el sexo individual de sus sucesores en función a su papel en el grupo, comprometiendo su futuro.

Cada familia puede tener varios miembros de esa condición, que son muy bienvenidos en el hogar y aunque tengan sexo con hombres no se los considera homosexuales.

No se sabe con exactitud si esta práctica fue implementada únicamente para aprovechar la fortaleza del hombre para realizar roles femeninos que existen esfuerzos, o si han existido antiguamente otros motivos que la hicieron necesaria para la comunidad.

Sin embargo, no todos los niños acceden a convertirse en fa´afafines, pudiendo negarse a cumplir con ese rol.

Sobre la ambigüedad de género existen otras culturas de la polinesia que tienen antecedentes parecidos.

Fuente: “La Nación”, Ciencia y Salud, Sebastián A. Ríos, enero 2011.

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