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Cuando la gota colma el vaso: agotamiento psicológico

Publicado por María Gómez

boy-828850_1920Mi cabeza no da más de sí, me cuesta concentrarme y no puedo pensar en nada más.   Estas son algunas de las afirmaciones que nos sobrevienen a la cabeza en no pocas ocasiones, En efecto, la sobrecarga de ocupaciones nos conduce a un agotamiento psicológico.  Nos sentimos apagados, débiles y las fuerzas nos fallan o no nos acompañan. Pero el ritmo de vida no se detiene; al contrario, las obligaciones no cesan de agolparse.

Tenemos la percepción de que no descansamos nunca lo suficiente como para poder recuperarnos. Se desencadena, con el tiempo, un sentimiento de incapacidad, de no sentirse competente para hacer frente a tanta actividad. Algunos desde fuera pensarán que es una cuestión de zanganería, pero en realidad es que no comprenden lo que está pasando.

Estar agotado psicológicamente complica la vida y afecta a la calidad de la misma.  Afortunadamente, podemos realizar pequeños cambios en la vida diaria que nos permitan rebajar el nivel de extenuación.

Empezaremos por tomar la decisión de cuidarnos reconociendo  la importancia de ser persona. Posiblemente, tendrás que realizar algunos ajustes en tu vida personal y laboral para minimizar cargas, no temas renunciar a algo en un momento dado.

Aunque no seas consciente, seguro que empleas mucho tiempo al día pendiente de la tecnología:  consultando las redes sociales,  intercambiando mensajes u ojeando noticias.  El tiempo que empleas en estas tareas impide que puedas realizar otras más apremiantes.  Por lo tanto, sugerimos la posibilidad de desconectarte psicológicamente de tu mundo tecnológico varios momentos al día. Aunque al principio parezca difícil pronto notarás los beneficios de ser independiente  tecnológicamente hablando.

Por otro lado, ponte a pensar el grado  de cansancio que llevas acumulado. Seguramente, hace mucho que no escuchas los mensajes que te envía tu cuerpo.  De vez en cuando, permítete alargar los momentos de descanso placentero en el sofá o de sosiego mañanero en la cama si tu cuerpo te lo pide.

Desde hoy mismo, procura no asumir la responsabilidad de realizar las tareas de otros. Deja de hacer el trabajo de ese compañero que no lo hace por compromiso obligación autoimpuesta o de realizar de las tareas escolares de tus hijos. Deja que cada uno asuma sus propias responsabilidades.

Cuando la el número de tareas a realizar es denso lo adecuado es priorizar.  Realizando un análisis de la urgencia o de importancia de cada tarea y de la relación entre ellas nos será más fácil dar preferencia a unas y postergar otras.  Esto no es más que  funcionar de un modo organizado lo cual nos ayudará a despejar la mente de presiones innecesarias.

Todos los consejos anteriores serán incluidos dentro de un plan de vida saludable que incluya una alimentación equilibrada, ejercicio físico y las suficientes horas de sueño reparador.

Ahora ya tienes en tu mano la posibilidad de despejar tu mente nublada, ponte manos a la obra y lápiz en mano. No tienes excusa para volver a disfrutar de las pequeñas cosas de la vida sin renunciar a las obligaciones que son inherentes a ella.