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Ted Bundy: perfil psicológico.

Publicado por María Fay

Theodore “Ted” Robert Cowell Bundy fue un secuestrador, violador y asesino serial femicida, que perpetró sus crímenes en la década del 70, a lo largo de diversas localidades endistintos estados de EE.UU.

La policía tardó mucho tiempo en atraparlo, desconociéndose el total de víctimas reales hasta el día de hoy. Él confesó sólo 30 pero se estiman muchas más.

Este caso en particular es un ejemplo de cómo la perversión y el narcisismo de un sujeto pueden convencer y agradar a gran parte de la sociedad.

Con rasgos de perversión, narcisismo, sadismo y psicopatía su poder de convencimiento y manipulación provocaron serias dudas en el común de la gente respecto de su culpabilidad.

Aparentaba ser un joven simpático, sonreía ante las cámaras y se mostraba suelto y agradable, estudiaba en la universidad y concurrió durante un tiempo a una iglesia mormona.

En los ambientes en que se movía, nadie sospechaba genuinamente de él.

Sus ex-novias, no por casualidad, sí lograron aportar datos reveladores, que anticipaban este temido desenlace. Ellas percibieron justamente la presencia de su impulso homicida.

Ted Bundy manifestaba gran idealización por su infancia, negando drásticamente cualquier conflicto que podría haberle afectado.

De hecho, sí había vivido sucesos conflictivos. Ted descubrió a los 14 años ser hijo ilegítimo de quien decía ser su hermana mayor.

El dato por excelencia es el del encuentro a esta edad de un certificado de nacimiento donde en el lugar del padre, aparecía la palabra Desconocido.

Este no es un tema menor, el vacío del padre, conjuntamente con el descubrimiento del engaño materno produjeron un efecto psicológico devastador en un sujeto que ya presentaba una predisposición previa (satisfacción por matar animales ya desde niño)

Su narcisismo extremo lo llevaba a considerar a todos en un lugar inferior, llamando con frecuencia idiotas y estúpidos a aquellos con quienes interactuaba.

Tenía una idea de sí mismo que no coincidía con la que muchos allegados sostenían.

Se mostraba muy contento y conforme con como era pero no lograba destacar, siendo esto una frustración que se evidenciaba en la necesidad de remarcar  y probar su grandeza constantemente.

 

Por este motivo, intentaba resaltar, destacarse y ser reconocido. Para esto sorteaba toda ley posible, disfrutaba estar en el foco de atención y evadía límites con el fin de ratificar que era superior y más inteligente.

Pero el rechazo de su primera novia Stephanie Brooks fue el disparador. Este hecho posiblemente lo remontó a ese rechazo primario.

El rechazo y expulsión materna de quien no lo reconoció como hijo. Ese rechazo en el vínculo afectivo lo lleva a desplegar un gran odio hacia las mujeres en general, pero eligiendo puntualmente a mujeres con características físicas similares a las de su madre y Stephanie.

En su estrategia de abordaje, Ted Bundy utilizaba el engaño, como es frecuente en este tipo de cuadros. Se hacía pasar por lesionado o por policía para llevar a las víctimas hacia un lugar de vulnerabilidad.

Se podría pensar al engaño en relación al mecanismo de desmentida propio de la perversión. Por un lado, se sabe de la existencia de la castración, de la falta, de la renuncia pulsional. Pero por otro lado, no se quiere aceptar. Así, esta doble vía se transforma en un gran engaño. Hacia otros y hacia sí mismo.

Doble vía que se transforma en esa doble vida: una, impostada, claramente visible en sus gestos y conductas, donde aparenta adaptarse a las normas y códigos sociales. Y otra, donde despliega todo su sadismo, y transgrede cualquier límite con tal de lograr su satisfacción.

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