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El parto y su implicancia a nivel psicológico.

Publicado por Lic. Maria V.

El parto como tal es un suceso orgánico y psicológico que implica una serie de profundos cambios, a veces difíciles de transitar. Las personas gestantes poseen orgánicamente 9 meses de gestación antes de parir. Tiempo en el que se supone se genera la preparación también psicológica para ese momento.

Sin embargo, muchos factores se ponen en juego desde el comienzo. El deseo o no deseo, la situación de la concepción, en qué condiciones psicológicas se halla la persona, el entorno, la situación socioeconómica, etc. Todo esto afecta e incide significativamente en el proceso.

La palabra parto viene del latín partus-us, que proviene de parĕre, que significa hacer nacer, engendrar, producir. El proceso psicológico que se pone en juego en este «engendrar» es sumamente complejo, se genera una crisis, en el sentido de un cambio abrupto de la realidad como era concebida hasta el momento.

El cuerpo se transforma, y literalmente, se abre, para dar paso a otro ser. Este suceso es crítico en el sentido del cambio rotundo que representa. Simbólicamente parir representa una suerte de muerte personal, en pos de la emergencia de esa nueva vida. Por eso, quienes dan a luz pueden vivir una depresión, porque hay algo muy profundo que se transforma en el psiquismo ante un suceso semejante.

Muchas patologías psiquiátricas pueden desencadenarse en este momento, precisamente por el desequilibrio psíquico que el parto implica. Si no hay un deseo o una decisión entorno a tener un hijo o hija los efectos del parto son traumáticos, y es muy difícil para la persona sobrellevar el proceso tanto antes de parir como después.

Un parto implica cambio y transformación psíquica. Lo que sucede orgánicamente en la gestación y los cambios corporales pueden, sin embargo, no ser acompañados desde el punto de vista psicológico.  Así vemos personas gestantes que pueden desconocer su embarazo en curso, por ejemplo.

El deseo y la elección cumplen un papel fundamental en este contexto. Las personas gestantes ponen el cuerpo, y ponen también en juego su salud y su psiquismo. Parir implica una ruptura, algo muere y algo nuevo adviene. Y este hecho tiene que contar con alguien que lo elija y que esté en condiciones de transitarlo.

El parto es una experiencia vital sumamente intensa, de fuerte emocionalidad. Por eso, en muchos casos el acompañamiento psicológico previo y posterior son muy importantes para permitir que se trabajen todos los movimientos que se producen con la contención adecuada.

La psicología perinatal se ocupa específicamente de esta tarea, en los casos en los que se elige la búsqueda de un embarazo y/o se decide por su continuación.

Incluso siendo deseada y/o planificada la maternidad implica siempre una crisis vital, con cambios hormonales, físicos y psicosociales que deben ser tenidos en cuenta.

El parto respetado pretende defender la integridad  de la persona gestante, priorizando sus decisiones y evitando que se intervenga de manera violenta como sucede actualmente con los partos convencionales en las instituciones sanitarias.

Es sumamente importante ofrecer un espacio de contención y resguardo en este momento tan intenso para la persona que lo está transitando y disminuir lo máximo posible la violencia institucional que con frecuencia se agrega a la crisis vital que de por sí implica.

 

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