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Maltrato Psicológico, ¿cómo reconocerlo?

Publicado por Lic. Maria V.

Como mencionamos en varias oportunidades anteriormente existen muchos tipos de violencia. Y el maltrato psicológico es una de ellas, y probablemente la que mayor alcance tiene.

Por lo general, suele estar naturalizada dentro de las parejas o vínculos en general y se ejerce a veces con una sutileza que no levanta sospechas, vislumbrándose solamente en los efectos que provoca a la víctima.

Muchas veces dentro del medio familiar o laboral se desarrollan dinámicas de este tipo, que cobran a veces otra magnitud, dependiendo de las circunstancias . Pero en todos estos casos podemos hablar de la presencia de maltrato psicológico siempre que se ubique a un perpetrador del maltrato y a una víctima o alguien que lo padezca.

La clave del maltrato psicológico justamente es que muchas veces hasta la misma víctima no puede reconocer eso como violencia o maltrato, y simplemente lo adjudica a características de las parejas en general, o de tal o cual género, o de las relaciones jerárquicas laborales, etc.

Es por esto esencial reconocer los rasgos de este tipo de manipulación, que puede tener efectos muy nocivos para quien lo sufre.

Una de las características fundamentales es su carácter inicialmente silencioso. Es importante tener en cuenta que aquel que ejerce maltrato psicológico lleva adelante una manipulación. Por lo tanto, no se advierte de manera clara y directa. Hay dobles mensajes, seducción y mecanismos tendientes a confundir a la víctima, a hacerla sentir culpable y a no notar el carácter violento de este tipo de interacciones.

Este rasgo es central porque nos advierte de algo que hay que desentramar, que no está claro de entrada.

Por eso, para detectar el maltrato psicológico hay que pensar, en primer lugar, en aquello que nos genera dudas, aquello que molesta, que implica un peso, que incomoda o que se está haciendo difícil de llevar. Es preferible escuchar estas alertas que intentar racionalizarlo, porque el maltratador tiene todo racionalizado, y en su historia, la víctima queda siempre en el lugar de la culpa.

En segundo lugar, observar la autonomía personal: ¿se vio alterada en el último tiempo?,¿qué puedo hacer por mis propios medios? ¿controla lo que hago, mis horarios, mi dinero, mis amistades?

En tercer lugar, chequear la propia autoestima. Observar si la confianza y valoración personal disminuyeron a raíz del vínculo con esa persona, o en qué medida afecta su opinión lo que pensamos de lo que podemos lograr.

En cuarto lugar, observar más detenidamente sus estrategias: bromas, chistes, comentarios irónicos, desautorizaciones o ridiculizaciones en público que quizás previamente naturalizábamos, pero que nos pueden dar un indicio del maltrato que genera por medio de estas vías.

El maltrato psicológico tiene como objetivo, desarmar a la otra persona, volverla cada vez más dependiente, vulnerable e insegura. Aislarla de su entorno y controlarla cada vez más. Este tipo de violencia se puede ejercer en cualquier área: pareja, familia, trabajo, amistad.

Se trata de un vínculo de maltrato que se da de manera lenta e insidiosa, donde la configuración vincular determina que uno sobreviva a costa del otro. Los efectos psicológicos para la víctima son considerables. Cada uno de los roles se ejerce poniendo en juego aspectos inconscientes que de algún modo habilitan y predisponen a esa posición.

Hoy más que nunca es esencial estar atentos a este tipo de interacciones tanto cuestionando nuestros vínculos personales como observando cuestiones en quienes nos rodean.

 

 

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