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Ser único

Publicado por Betina Ganim

Tomando como referencia a Eric Laurent, quien dice en algunos de sus textos que el psicoanalista debe resguardar el vacío, ¿qué diferencia hay entre vacío y falta?

Sabemos que la neurosis se trata de una «pasión por la falta», esa necesidad de ser excluido.

Claro que esta pasión se manifiesta de modo diferente ya se trate de una histeria o de una neurosis obsesiva.

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En la histeria esta pasión tiene toda su evidencia, cuando aparece esta cuestión de estar siempre en falta, en menos en relación a los demás. El rasgo de la exclusión es bien marcado en los sujetos histéricos, siempre se sienten por fuera del grupo, del mundo, del Otro…es más, es necesario estar por fuera para poder constituir un Todo.

En la obsesión es diferente, aunque responda a la misma cuestión neurótica: también está esa pasión por la falta, pero se manifiesta de un modo más disimulado, digamos… De esta modalidad tenemos esas presentaciones obsesivas denunciando que él no puede, que todos pueden menos él, el prefería que no, típico del obsesivo.

De aquí surge ese conocido chiste que dice que una histérica hace sentar a su marido delante de ella y le dice que tienen que hablar de los dos…y él permanece ahí sentado, mirándola, empantanado en su silencio, casi en un acto autoerótico. Luego hay otras versiones en las que el paciente obsesivo sienta a su novia frente a él para hablar de los dos, pero en realidad él se dedica a interrogarla y le pide que lo deje terminar, que lo deje llegar hasta el final de la cuestión…

Pasa que el obsesivo tiene el pensamiento de que el significante puede atrapar todo el goce…y esto lo atormenta, ya que no puede terminar con su idea, porque se trata de un imposible, aunque el obsesivo lo quiera hacer existir…

El tema es que más allá de las particularidades, el neurótico no quiere ser tratado como uno más, pensemos en ello, ¿qué sujeto histérico acepta ser «uno más»? Ser la única es su deseo, por lo que entonces simulará ser la peor de todas para al final resultar ser la mejor…

El análisis estará orientado a que ese sujeto renuncie a ese lugar de ser «único», teniendo como horizonte hacer inconsistir esa pasión por la falta, pero preservar el vacío.

Aquí vamos a la diferencia entre falta y vacío: La falta siempre llama al Otro; si bien el otro está incompleto, barrado, siempre está la ilusión de que ese Otro pueda colmar la falta.

Pero tanto la histeria como la obsesión nos verifican que esa falta jamás puede ser colmada, ya sea por la insatisfacción histérica, o por lo imposible del deseo del obsesivo.

La pregunta es cómo hay que hacer para orientar al sujeto a inscribir un vacío que no sea falta? ¿Cuál debe ser la operación del analista para preservar ese vacío?

El analista mismo deberá encarnar ese vacío, habilitando al suejto a soportar esas significaciones que lo han hecho sufrir…

FUENTE: TORRES, M. «La persistencia del analista: preservar el vacío» Revista Lacaniana de Psicoanálisis. Número 8. publicación del a Escuela de la Orientación Lacaniana. Buenos Aires, 2008

Categorías: Psicoanálisis