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Una «memoria» propia

Publicado por Betina Ganim

Toda interpretación que se discute en torno a la cuestión del equívoco en una fase dos del tratamiento analítico (los remito a los posts inmediatamente anteriores a éste) pude ser por ejemplo una risita del analista en relación a algo…eso puede operar como una puntuación significante, cuya eficacia es que deja al sujeto a un nivel de la falta. El paciente pensará, «¿y éste de qué se ríe? ¿Qué es lo gracioso de todo esto que estoy diciendo?»

El acting out en la cura

Tenemos en el Seminario de la carta robada, de Jacques Lacan, un estudio puramente formal inventando un pequeño lenguaje formal de más y menos en ese sentido repetitivo que se evoca en la fase tres de un análisis.

Lacan introduce eso porque está totalmente imbuido en el análisis del cuento de Edgar Allan Poe, «La carta robada», tratando en su análisis, de demostrar cómo un significante del cual nadie sabrá qué sentido tenía. Esa carta -si leyeron el cuento, del principio al final nadie sabe. Sin embargo, se pueden hacer el rollo que quieran, sin absolutamente ningún sentido. Repite siempre algo a pesar de todas sus transformaciones y después de trabajar desde esas distintas situaciones, de personajes en cuanto a una repetición, a medida que va pasando ese significante.

Es por eso que acompaña ese seminario con todo ese estudio formal de una memoria casi cibernética. Es el inconsciente freudiano el que le interesa Lacan a este nivel. Los remito al cuento de Poe y al seminario de Lacan.

Hay un deseo muy intenso en la comunidad analítica de orientación lacaniana de enfrentar este tema. Si no logramos realmente conseguir casos, y transmitirlos, no creo que pueda resistir la exigencia científica moderna, y la presión que ejercen actualmente todo tipo de psicoterapias (incluso las más irrisorias, como por ejemplo, esas terapias que quitan los traumas solo mirando el iris…)

La cuestión en psicoanálisis es el caso por caso -no hay otra manera de transmitir la clínica- donde se verifique una idea completamente extraordinaria, que en un sujeto habita una memoria, que sería como una memoria genética pero que no lo es. Un saber del que nada se sabe, esa es una definición que particularmente me gusta mucho cuando me preguntan de las diferencias entre el psicoanálisis y las terapias psicológicas conductistas, pro ejemplo. Donde el saber está más bien del lado del que conduce la cura…

Imaginen lo que es verificar que existe una memoria similar para el sujeto y no es genética. Sino que es una cosa cuyas leyes se descubren en al experiencia de un tratamiento psicoanalítico. Que no se trata de una relación entre los genes, sino una relación entre significantes. Pero que articula un real suficiente como para tener una ley de repetición.

El sujeto pasa a definirse como una memoria propia, distinto de aquel que sería propiedad del viviente. Con Lacan, nos es necesario continuar despejando las particularidades de esta memoria, más allá del viviente que señala el inconsciente freudiano.

FUENTE: INDART, J.C Seminario «Lógica de la cura»

Categorías: Psicoanálisis