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El cuerpo que goza

Publicado por Betina Ganim


Como dije en el post anterior, el cuerpo en psicoanálisis, el concepto de cuerpo en psicoanálisis tiene una configuración particular. Con Freud partimos de ese cuerpo que habla, como síntoma-mensaje que llama a desciframiento, a interpretación. El cuerpo de la histeria es un cuerpo que habla, dijimos.

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Pero también es un cuerpo que goza. ¿Qué queremos decir con esto? Es que ese cuerpo no solo habla, sino que goza, y goza de una manera que no tiene nada que ver con el placer; por el contrario, provoca sufrimiento. Siguiendo a Freud mismo, ese goce sería como una extraña satisfacción…Sin dudas Freud consideraba tal satisfacción como una satisfacción que sustituía una satisfacción sexual no lograda.

Freud consideraba que el síntoma venía al lugar de esa falta de satisfacción sexual; de ahí, esa paradoja del síntoma, en tanto hace sufrir pero a la vez entraña una cierta satisfacción….

Es así que Lacan decide llamar a esa extraña satisfacción de la que nos habla Freud, «goce», un goce que hasta llega a poner en jaque al cuerpo.

Si vamos al texto freudiano -del que también he hablado en este blog- «Perturbaciones psicógenas de la visión», vemos que el cuerpo histérico es aquel en el que la función orgánica es absorbida por la función de goce.

Jacques Alain Miller sostiene que esta ceguera histérica tiene una doble faz:
– por un lado, la cara de fenómeno de lo reprimido, de una verdad reprimida. El yo lleva a acabo tal represión y el efecto es que el órgano s emancipa de su dominio.
– por otro lado, la cara de goce de este fenómeno: en el sentido de que un órgano que tiene que ver con la autoconservación, es libidinizado, sexualizado. En este caso, el ojo cuya función es ver, es usado para el «placer de ver». Un placer que sin embargo no tiende a la homeostasis del organismo, más bien es un exceso …

Freud demuestra con ese texto su tesis de que verdad y goce están anudados, trabajando ambos para conseguir la homeostasis del organismo. Un texto donde muestran dos cuerpos:
-Uno, el cuerpo que sabe sobrevivir. Podríamos llamarlo cuerpo-placer, el cuerpo-yo;
-Otro, el cuerpo que goza, el cuerpo-goce, que está más bien sin regulación…un cuerpo que se escapa del dominio yoico.

Es decir, en Freud tenemos con esto dos maneras de cómo se aproximó al concepto de cuerpo: Por un lado como cuerpo-lenguaje; por otro, cuerpo-goce. Y por otro, en torno al narcisismo.

Lacan, por su parte, toma precisamente esta tercer manera que tiene Freud de aproximarse al cuerpo: según el eje cuerpo-narcisismo. De allí parte Lacan, cuya primer enseñanza tiene que ver con la cuestión del narcisismo y el cuerpo entendido como una imagen. Es decir, el cuerpo, en la primer enseñanza de Lacan es una construcción que se hace a través de la imagen especular.

Luego, en lo que llamamos una segunda enseñanza de Lacan, el cuerpo es capturado por lo simbólico, por el significante, por el lenguaje.

Y en su última enseñanza, desde el Seminario 20 podemos decir, el tema del cuerpo tiene que ver con ser la sede de un goce que se torna protagonista.

Sin embargo, el tema del goce está desde antes….

FUENTE: REVISTA FREUDIANA, NUM. 63. BARCELONA, ELP.

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