Psicología

Mentoring

Publicado por María Gómez

Nos hallamos inmersos en la era de las nuevas formas de aprendizaje provenientes de un mundo dinámico, globalizado y altamente tecnológico. Por tanto, se nos abre un extenso abanico de posibilidades que, si bien tienen ciertas similitudes, las diferencias son patentes. Por tanto, hoy vamos a describir los principales rasgos del mentoring.

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Nos encontramos ante otro método de aprendizaje formidable para llevarlo a cabo tanto a nivel personal como en organizaciones. El trabajo que se realiza es integral puesto que abarca desde el entrenamiento en habilidades sociales hasta la potenciación del desarrollo individual y profesional.

En este caso, contamos con un mentor que transmite sus experiencias y conocimientos a un pupilo, el cual es considerado una especie de «protegido».  De aquí, que el mentor normalmente sea una persona con una trayectoria profesional considerablemente provechosa, lo cual suele conllevar que sea mayor que el alumno.

Los receptores de este recurso suelen ser jóvenes que acaban de terminar su formación académica y que vana iniciar una carrera laboral en la que aplicar todos esos conocimientos. Gracias al mentoring, adquirirán las competencias necesarias de manera más rápida y efectiva puesto que la instrucción es mayoritariamente práctica y continua. Como consecuencias, los avances se traducen en la adquisición progresiva de responsabilidades al mismo tiempo que el mentor va delegando en el alumno cada vez más.

El objetivo es conseguir una autonomía suficiente en el alumno como para poder trabajar de manera independiente. Por tanto, el mentoring es una actividad temporal.

Otro gran beneficiario es la propia organización puesto que el mentoring no se contrata, sino que lo lleva a cabo alguien de dentro, con lo cual, la inversión es nula, ya que suelen ser voluntarios,  a no ser que se le proporcione un bonus al mentor por participar en la formación del nuevo trabajador. En cualquier caso, siempre será más baratos que si fuera necesario contratar a alguien externo.

La experiencia es impactante para ambas partes y los resultados suelen ser excelentes. La confianza que se crea entre ambos es sincera, incluso, en algunos casos, la relación supera lo profesional y se establece una relación personal llegándose a convertir el mentor en persona de referencia del alumno.

Cuando el mentoring va por buen camino, es frecuente que el pupilo reciba los contactos profesionales adecuados por parte de su mentor. El vínculo nunca desaparece del todo porque el mentor suele llevar un seguimiento del recorrido del alumno aunque sea indirectamente.

Así, la adaptación se facilita bastante ya que se clarifican enseguida los objetivos, se aprende a resolver problemas de maenra adecuada, y, sin duda, el mentoring colabora en que el alumno configure una confianza en sí mismo, una autoestima saludable y necesaria para emprender nuevos proyectos con valentía y decisión.

El mentor tendrá que actuar muchas veces como psicólogo con el alumno y utilizará su experiencia para enriquecer la visión de éste sobre su entorno laboral y sobre el mundo en general. Es por ello que las organizaciones tendrán que ser cuidadosas en la elección de los mentores porque no todo el mundo es válido para realizar este importante papel.

Categorías: Psicología Laboral