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Aprenda a disfrutar del éxito

Publicado por Malena

El ser humano parece estar más preparado para sufrir privaciones y vivir frustraciones que para enfrentar las buenas rachas.

Cuando las cosas por fin se concretan, se encuentra el amor y se tiene un buen trabajo, se cumplen los objetivos y se conquista aún más de lo que se había deseado, es porque se ha sido alguien capaz de proponerse proyectos y cumplirlos; y que irá marcando con su accionar un rumbo.

Aprenda a disfrutar del éxito

Sin embargo, no siempre todos los exitosos pueden disfrutar de esa condición, porque se sienten culpables, y creen que no se merecen triunfar, y porque temen perder esa buena racha y tienen miedo del futuro.

Esas personas dudan sobre la propia competencia, temen no poder cumplir con las expectativas, no poder enfrentar imponderables, fallar, aflojar, caer y no poder levantarse.

Estas emociones negativas pueden llevar a quien ha logrado sus propósitos, hasta el límite de dejar de creer en sus propios proyectos, aunque se hayan cumplido.

La emoción más negativa es el temor, porque la tendencia es aferrarse a los logros y tener que enfrentar la incertidumbre.

El miedo puede hacer perder la estabilidad, provocar confusión, alterar el sistema nervioso, provocar trastornos funcionales como colon irritable, problemas digestivos, palpitaciones, alergias, debido a la ansiedad que genera la necesidad de mantener los logros.

Sin embargo, vencer estos miedos irracionales y disfrutar plenamente de lo que se ha conseguido es posible, reconociendo en primer lugar que son logros merecidos, que se han ganado con esfuerzo por mérito propio, que no es la suerte sino la consecuencia lógica de tomar decisiones correctas, de asumir riesgos y de hacer lo que hay que hacer en el momento oportuno.

Es importante aprender a derribar la barrera de los límites que toda persona se autoimpone, dejarse llevar por los acontecimientos y aceptar todo lo que se presenta espontáneamente y además saber disfrutarlo; porque el peligro es el anhelo que muchas veces subyace, de volver a estar como antes, frustrados pero a salvo.

El éxito exige la adaptación a un nuevo estilo de vida, relacionarse con otras personas, vivir en otro barrio y en otra casa; y ese cambio deseado y también temido, obliga a cambiar algunos valores relativos.

Una historia de vida puede mostrarnos cómo se puede cambiar de condición y ser capaz de disfrutar sin temor al futuro.

Un ucraniano de mediana edad, llegó a ser hoy uno de los hombres más ricos del mundo en poco tiempo. Nació en la pobreza y vivió mucho tiempo junto a sus padres y tres hermanos en una pequeña vivienda durante el antiguo regimen político.

Pasó necesidades y privaciones, pero no le faltaron los valores que le inculcó su madre: ser bueno y educado.

Sus padres despreciaban el dinero, sin embargo él no podía evitar preguntarse: ¿por qué no se puede ser bueno, educado y también rico?

Comenzó a trabajar en una empresa metalúrgica donde permaneció diez años, llegando a cumplir por mucho tiempo dos horarios.

Así logró ser el más capacitado en su trabajo; hasta que un día recibió una propuesta de un empresario canadiense que necesitaba de sus conocimientos para invertir en ese ramo.

A pesar de que esta oportunidad no le ofrecía ninguna garantía, decidió aceptar y arriesgarse.

Al poco tiempo comenzó a obtener grandes beneficios y hoy en día es uno de los hombres más ricos del mundo; posee casas en las principales ciudades del mundo, tiene avión propio con una tripulación exclusiva que lo está esperando para viajar a cualquier hora, se viste en las más exclusivas casas de moda de Londres y cada trago de whisky que toma le cuesta cuatrocientos dólares.

Su experiencia fue difundida por un canal de televisión a través de una película documental que muestra su actual estilo de vida, en qué gasta su dinero, cómo se siente, qué piensa de su condición y cómo hace para ser cada día más rico.

Lo primero que señaló es que jamás hay que aferrarse a nada, que hay que aceptar los riesgos y que a veces también hay que estar dispuesto a perderlo todo; porque las cosas en el mundo cambian y son pocos los que se mantienen en la cima por mucho tiempo; pero que cuando se llega hay que saber disfrutarlo sin culpa, a pleno.

No resulta fácil cambiar de condición, ni siquiera para estar mejor, porque los primeros en sabotearnos somos nosotros mismos.

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