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Spotlight: el efecto epicentro

Publicado por María Gómez

Te levantas una mañana, vas al baño a lavarte la cara y, tras secarte, te miras al espejo sin saber que la tragedia ha aparecido en tu puerta. Un grano ha surgido de la nada en el lateral derecho de la frente. De repente, te parece un volcán de dimensiones gigantescas. Resultará imposible que pase desapercibido y piensas que, con seguridad, todas, pero todas, las personas con las que te cruces hoy, se quedarán mirando fijamente el forúnculo más grande que jamás nadie a padecido en la faz de la tierra.

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Para algo así te pasa, sin duda, ese grano ocupa toda tu atención, y piensas que, por extensión, también ocupará la completa atención de los demás. Ésto se conoce como Efecto Spotlight. La realidad es que ese grano no es tan llamativo ni tan especial como para los demás se centren en su existencia. De hecho, es más que posible que alguien ni siquiera haya reparado en él. De nuevo, nuestra mente nos juega una mala pasada y alimenta nuestro el ego. Y todo, para nada.

Y es que no somos tan importantes, ni tan especiales, amigos. De nuevo, una buena cura de humildad hace descender al ser humano a tierra firme cuando sobreestima su persona y sus circunstancias cuando más bien es una cuestión de baja autoestima. Otra explicación igualmente válida y certera sostiene que, de la misma manera que tú centras tu atención en asuntos de tu interés, los demás hacen lo propio. Esos intereses difieren entre personas, es por ello que lo que para algunos es un asunto de extrema importancia, para otros pasa totalmente desapercibido.

A todos nos viene a la mente alguna situación, sobre todo de la etapa adolescente, en la que se produce el efecto spotlight. Ahora, seguramente, ese episodio nos arrancará una sonrisa pero en su momento nos pareció extremadamente significativo en sentido positivo o negativo. Bien podría incluirse como rasgo de personalidad del adolescente por su alta tasa de ocurrencia.

Los publicistas suelen valerse de este efecto para dar a entender que si contratas tal servicio o usas tal producto serás el centro de atención, mejorando de ipso facto tu imagen social porque marcarás tendencia o irás a la moda. En verdad, la estrategia funciona. Por eso, las empresas de marketing invierten cantidades desorbitadas de dinero contratando a personas con un alto grado de aceptación y admiración popular.

Ponemos, pues, de manifiesto lo manipulables que somos, y cómo estos pequeños obstáculos influyen en nuestra vida, limitándonos y haciéndonos vulnerables a ojos de depredadores psicológicos . Al mismo tiempo, animamos a los lectores a liberarse de estos corsés una vez que conocen cómo funciona la mente humana. Bastará con no magnificar lo que no merece ser magnificado, relativizar las cuestiones tanto como te sea posible, y, echarle sentido del humor. Estas sencillas indicaciones te harán ser más inteligente emocionalmente y facilitarán tu tránsito vital retirando de la circulación aquellas conductas menos adaptativas y más dañinas psicológicamente hablando. Te ofrecemos otra oportunidad para afrontar un reto. Empieza hoy mismo.

 

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