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Adicciones: Éxtasis

Publicado por María Fay

Hemos mencionado ya anteriormente la cuestión de las adicciones, y nos hemos referido al concepto de Toxicomanía como aquel que hace hincapié en el Tóxico como foco de interés.

Sabemos que la adicción es un término que implica una conducta compulsiva y repetitiva, que puede estar referida a áreas mucho más extensas que el consumo de sustancias: el juego, el trabajo, la comida, entre muchos otros.

Sin embargo, en esta oportunidad, daremos especial atención al consumo de una droga muy popularizada en el último tiempo por los jóvenes, fundamentalmente afines a las fiestas de música electrónica pero también presente en otros contextos, denominada Éxtasis (MDMA), y al consumo asociado o no, de LSD.

La psicoanalista Rosella Valdré, desarrolló una interesante reflexión respecto al consumo de este tipo de tóxicos particularmente.

Si bien estas drogas son conocidas esencialmente como «de discoteca» o «de fin de semana», esto no implica que su incidencia no sea significativa.

Como desarrollamos anteriormente, los tóxicos que se consumen con regularidad, inciden en el desarrollo de ese sujeto particular y poseen un impacto respecto a su calidad de vida y proyección futura.

Además, deben pensarse en relación a la historia particular de ese sujeto, ya que siempre hay una causa en el consumo regular de cualquier tipo de droga.

Este tipo de sustancias producen, a nivel psicopatológico, rebotes depresivos durante la abstinencia, síntomas paranoicos, alteraciones de la ingesta y el hiperdosaje. Desde el punto de vista del control social, un aumento de los incidentes nocturnos callejeros y dificultad en los adolescentes para poder mantener un empleo estable, entre otras.

La liviandad con la que generalmente se considera a estas sustancias comparado al consumo de drogas consideradas «más pesadas» como la cocaína por ejemplo, dificulta el reconocimiento del consumo frecuente, sumado a la ya conocida capacidad del adolescente para tolerar físicamente gran cantidad de tóxicos estimulantes (Miller, 1990), produce una dilación en las consultas y un reconocimiento del problema cuando ya se presenta un uso avanzado de la sustancia.

En principio, la droga de la Euforia, produce, desde el punto de vista psicológico que aquellos jóvenes que se sentían vulnerables y dependientes, se sientan ahora eufóricos y seguros, tapando, mediante estos efectos, un vacío, o en otras términos, sensaciones dolorosas que no logran ser metabolizadas psíquicamente y que pretenden ser resueltas mágicamente.

Podemos denominarlo un triunfo de la negación, siendo que el resultado es la anulación de la percepción del dolor psíquico, mediante la exaltación de ciertas funciones, dando cuenta de una defensa hipomaníaca, exteriorizada por este estado de pseudo-alegría.

Esta negación es también familiar. Abarca una modalidad defensiva que excede al adolescente.

En general, el entorno familiar del adolescente o joven que abusa de este tipo de sustancias, es desde el punto de vista psicológico, carente e insuficiente en cuanto a la contención afectiva y el sostén que se le brinda.

En el trasfondo de este panorama defensivo, hay en el joven un profundo temor a la Dependencia. Miedo fundamentalmente a caer en estados depresivos, apatía, a estados dolorosos que los ubiquen en una posición de vulnerabilidad y de necesidad de ayuda.

En la terapia, la cadena, denominada por esta autora Dependencia – Necesidad – Fuga, se pone en juego, intentando lograr que, en el mejor de los casos, algo de este miedo pueda ser verbalizado.

El rol del terapeuta en estos casos implica presentarle al/a la adolescente un modelo de sujeto adulto que está dispuesto a sostener y escuchar.

Esto produce, en consecuencia, la posibilidad, por parte del/la adolescente, de identificación e introyección de aquellas características buenas e idealizables que ve en el terapeuta.

Es importante conocer las características de este tipo de adicciones que muchas veces pasan desapercibidas.

El consumo frecuente nunca es por casualidad, como puede suceder en algún caso de consumo aislado. El consumo frecuente de este tipo, cumple con determinaciones inconscientes y debe ser tratado adecuadamente.

 

 

 

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