Psicología

La Adicción

Publicado por María Fay

El término Adicción; a diferencia del de Toxicomanía, en el cual el foco está en el tóxico; ubica el peso en la conducta, independientemente del objeto.

La adicción es un término más amplio que abarca mucho más que la dependencia de sustancias tóxicas y nos permite ahondar e indagar en  el trasfondo psíquico del sujeto que queda atrapado en este tipo de consumo

Joyce McDougall se mostraba a favor del uso de este último término poniendo en relevancia este carácter al abordar desde la terapia psicológica.

Según Jean Paul Descombey, el acto adictivo implica de por sí un cortocircuito en la elaboración del afecto. Afecto entendido como energía psíquica.

Así, la conducta adictiva pretende la descarga de esta energía que no puede ser tramitada por otra vía. Por esto, el carácter compulsivo de su manifestación.

En la adicción vinculada al consumo de sustancias, se evidencia la necesidad de incorporación de objetos reales en lugar de implementar el mecanismo psíquico de la Introyección. Esto da cuenta de dificultades para elaborar ciertos procesos en el plano psicológico, teniendo que ser llevados al plano más concreto, vinculados a procesos de carácter más primitivo, propios de los primeros momentos del autoerotismo.

Respecto a esto último, justamente lo que se observa es un placer de órgano, autoerótico y perteneciente a un estadio previo a la constitución narcisística, que implica la conformación del Yo. Hay una necesidad, en el consumo de alcohol, por ejemplo, de satisfacción oral propiamente.

Es interesante hacer hincapié en la noción de Dependencia en estos casos. Una dependencia primitiva de un objeto que no es de deseo sino de pura necesidad.

El consumo produce una anulación momentánea de la experiencia de la falta. Con esto, se impide entonces la existencia del deseo. Se otorga la sensación de completud en un momento particular.

El goce sin límites produce una consumación sin límites. Y el consumo aparece, frecuentemente, ante una amenaza de desmoronamiento.

La adicción siempre tiene relación con la dependencia. La dependencia implica que hay algún objeto y/o ente externo, que opera a modo de obturación en el sujeto. El sujeto Necesita de eso otro y no puede ser-sin-eso.

Este concepto nos permite preguntarnos por el trasfondo de esta fallida relación de objeto. Hay algo asociado a la autonomía, a la independencia y a la tolerancia de la falta por excelencia, que no puede ser sostenido.

El sujeto requiere de ese objeto para sentir un ilusorio estado de totalidad, absolutamente momentáneo y por supuesto no lográndose por completo nunca.

Esto nos plantea también la diferencia entre necesidad y deseo. Aquí el sujeto necesita de eso otro, estado que de por sí anula la posibilidad del deseo, el cual solo es posible mientras la falta sea en algún punto tolerada.

El estado compulsivo de estos comportamientos nos enfrenta a aquello que el sujeto no puede dejar de hacer. La repetición y la impulsividad son característicos, observándose una gran dificultad en la espera, pretendiendo la satisfacción de manera instantánea.

Mas allá de los efectos de muchas sustancias tóxicas orgánicamente, todo este bagaje psíquico descripto nos permite dar cuenta de características intrínsecas a la conducta adictiva. Conducta que, en sí misma, puede adoptar objetos diversos.

Pero no cualquier persona es adicta a cualquier objeto, éste es a la vez determinado en base a cuestiones psíquicas constitutivas.

 

 

 

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