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El Aprendizaje temprano

Publicado por Malena

Cada niño es único e irrepetible y aunque existan ciertos parámetros, como la edad, para determinar su madurez intelectual para el aprendizaje de la lecto escritura, este factor es el más impreciso, porque la madurez para aprender puede ser diferente en cada uno.

La edad cronológica es una guía para establecer normas de ingreso en los colegios, pero no todos los niños están maduros a los seis años, es más, en algunas escuelas más avanzadas, los niños aprenden la lecto escritura a partir de los ocho años.

El desnivel de madurez para aprender, explicaría muchos fracasos escolares en los primeros grados, en que no pocos niños tienen este problema. Ese primer fracaso puede ser el comienzo de una serie de fracasos posteriores y perpetuarse a lo largo de toda su formación educacional.

Los maestros siguen adelante con los que pueden seguirlos y el resto tiene que tener maestra particular o ser sus padres los que tienen que asumir el compromiso de intentar nivelarlos con la consecuente sensación de frustración si no pueden lograrlo.

Un niño con problemas de aprendizaje se da cuenta de que es diferente, y esta condición puede influir negativamente en su autoestima y en el desarrollo de su personalidad.

A un niño de menos de seis años que aún no comenzó la escuela primaria, sólo se le puede enseñar lo que desea aprender.

Una buena estimulación para el aprendizaje en niños pequeños son el juego, los dibujos y la pintura.

Si el niño demuestra interés se puede avanzar, generalmente porque ve a sus hermanos mayores hacer otras cosas o simplemente porque tiene curiosidad; entonces se le pueden enseñar letras y números, pero siempre relacionándolos con dibujos, sin presionarlos para que los aprendan, sólo mostrándoles la relación entre los símbolos numéricos o las letras y los dibujos.

Por ejemplo, si dibujan una casita, al lado ponerle el número uno o la letra C, o bien la palabra casa; y si dibujan dos casitas, ponerle el número dos y la letra C y la palabra casas.

La relación entre el número o las letras y el dibujo es lo que el niño puede aprender si está maduro para eso, nunca el número o la letra separados, porque seguramente no le interesarán porque no los entiende.

Sin embargo, no es conveniente que los niños estén muy adelantados con respecto a sus pares cuando ingresan a la escuela primaria, porque sencillamente se aburren y comenzarán a molestar en clase.

Hoy en día los padres priorizan el desarrollo intelectual de los hijos en detrimento del aprendizaje de otros aspectos, como su vida emocional.

Todavía hay niños que a pesar de tener más de cuatro años duermen con los padres, incluso tratándose de personas que saben que ese hábito puede ocasionarles serios trastornos.

Los niños se excitan con la proximidad de los cuerpos de los adultos; el problema es que no saben qué hacer con ese monto de excitación, por lo que comienzan a implementar mecanismos de defensa neuróticos.

Así es cómo muchos padres contribuyen activamente en las neurosis de sus hijos.

Cuando los padres les permiten a los hijos dormir con ellos, un motivo común es eludir el sexo, convirtiéndose ese hábito en la excusa ideal para no enfrentar el problema con la pareja.

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