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Autosabotaje en el trabajo, ¿Cómo se manfiesta?

Publicado por Lic. Maria V.

¿Cómo se manifiesta el autosabotaje o autoboicot en el ámbito laboral? Lo que a veces consideramos «mala suerte» puede ser un mecanismo inconsciente. Si las frustraciones son recurrentes y se cae frecuentemente en círculos viciosos, podemos pensar en ciertas conductas de autosabotaje que podrían estar poniéndose en juego.

Como sabemos desde la Psicología, hay ciertas posiciones que se asumen inconcientemente. Fracasar reiteradamente puede ser una de ellas. En lo laboral esto puede verse en personas que o se esfuerzan mucho pero finalmente «algo sucede» que no les permite demostrarlo, o en aquellas personas que directamente sabotean su trabajo (llegando tarde o infringiendo las reglas repetidamente). Esto puede pasar incluso si concientemente dicen desfrutar o valorar su trabajo.

El autosabotaje puede ser un modo defensivo para no comprometerse, o una respuesta ante una sensación de minusvalía o baja autoestima, entre otras. Hay muchos factores transgeneracionales que pueden influir aquí. La historia familiar en relación al trabajo y al reconocimiento o lo vocacional, suele manifestarse si no está trabajada.

El trabajo, si es elegido por el sujeto, es un espacio sumamente importante de expresión y desarrollo. Por ser un espacio importante es que puede ser saboteado. Así, la persona puede manifestar dos impulsos simultáneamente. Uno, que le hace anhelar a crecer en su trabajo, y otro, que le impulsa a obstaculizar este camino por distintas vías. Los olvidos, las tardanzas, las confusiones en las tareas, la poca motivación, la procrastinación, los impulsos, los miedos pueden, entre otras posibles causas, deberse a este último.

El autosabotaje se corresponde a esos movimientos que de algún modo impiden el logro de algo que se anhela. Como dos fuerzas operando a la vez. El asunto es poder detectar, concientizar que se está obstaculizando lo que realmente se quiere, y trabajarlo, para poder evitar que el autoboicot termine definitivamente por hacerle a la persona perder su puesto laboral, que es lo que en muchos casos ocurre.

Muchas veces, el individuo no se cree merecedor ni de ese puesto, ni de la estabilidad económica que puede traerle. Ese sentimiento de inferioridad puede llevarlo a ejecutar acciones que lo convenzan de que no es lo suficientemente bueno, que no puede hacerlo. Si la consecuencia es el reto de un superior, la pérdida del trabajo, o la merma de ingreso económico en el caso de los trabajadores independientes, este hecho le confirma el discurso anterior: «No puedo hacerlo», generando a la vez en base a esto acciones desmotivadas que siguen cooperando en la misma dirección.

En otros casos el autosabotaje viene a marcar que en el trasfondo el sujeto no quiere realmente ese empleo. Por más que concientemente se diga muy contento o convencido. Observar esta dualidad presente es muy importante para reconocer acciones que muchas veces no se corresponden con lo que se dice o se piensa concientemente.

Pero en muchos otros casos el autosabotaje aparece precisamente cuando la persona viene creciendo y logrando sus objetivos. Incluso a veces en los momentos claves que definirían ascensos o logros aparecen obstáculos muy marcados que impiden que eso pueda darse.

El autosabotaje en el área laboral puede generar tal frustración y confusión que la persona puede quedar en la inmovilidad, con muy poca confianza en sí misma. Es interesante trabajarlo para concientizar su mecanismo, asociarlo y desarticularlo. De otro modo puede llevar a alguien a abandonar una vocación con gran potencialidad.

 

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