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Intenciones para un nuevo año.

Publicado por Lic. Maria V.

¿De qué sirve intencionar para un nuevo año?

Las intenciones nos permiten predisponernos, dar lugar a una actitud que nos permita dar lugar eventualmente a eso que esperamos.

A veces se piensa en las intenciones como si fueran mágicas. Es decir que solo al mencionarlo mágicamente haríamos que ocurra. Pero el objetivo de las intenciones dista mucho de esto.

Al contrario, establecer intenciones nos ayuda a prepararnos para las acciones necesarias para llevar a cabo lo que queremos.

El pensamiento mágico considera que las cosas ocurren por fuera de nuestra intervención. Y muchas veces podemos pensar que intencionar tiene que ver con esto. Pero el verdadero poder de la intención tiene que ver con qué nos pasa a nosotros cuando lo hacemos.

Al establecer una intención, desde esta perspectiva, nos posicionamos para darle lugar. Nos preparamos de modo integral para llevar a cabo lo necesario en ese proceso. A la vez nos responsabilizamos de lo que queremos, y lo visibilizamos al escribirlo o traerlo a la luz. Es un acto de elección, ya que debemos seleccionar qué intenciones y prioridades encontramos de entre todas las posibles. 

Establecer intenciones al iniciar el año es una manera de hacernos cargo de lo que queremos que ocurra y de mostrarnos disponibles para que eso se ponga en juego. Es una forma de preparar el terreno.

Los objetivos que tengamos no suceden por inercia, requieren de nuestra participación y compromiso. Y el paso inicial podría ser la intención. Es un primer acto simbólico de inauguración o inicio de esa nueva realidad.

Así como suele hallarse escepticismo al hacer cierres o balances de año, también se encuentra en muchas personas esta actitud al hablar de las intenciones. Se puede pensar que no tiene propósito, que es algo banal o carente de importancia. Incluso que puede limitar la variedad de sucesos que puedan advenir en el futuro.

Si bien hay quienes pueden tomarse esta actividad de manera demasiado inflexible, si se logra aplicar con amplitud y de manera simbólica como mencionamos antes, es una muy buena herramienta.

Las intenciones sientan las bases para el cambio y nos conectan con nuestros mas profundos anhelos, si hacemos el trabajo de introspección necesario. Al iniciar el año, nos ayudan a posicionarnos de una manera determinada, reconectándonos con el camino que elegimos, con cuales son nuestras prioridades y que actitud necesitamos asumir para que ocurran.

Cerrar el año anterior es simbólicamente un ritual de pasaje de un año al otro. Nos ayuda a ordenar cíclicamente nuestra existencia y a establecer un ritmo, con etapas y pasajes que nos den la oportunidad de metabolizar lo vivido para proyectar en lo que vendrá. Los balances de año nos permiten elaborar lo vivido en ese periodo, reconocer lo aprendido, y disponer de nueva energía para la etapa entrante.

Esa energía disponible se puede emplear luego para iniciar el nuevo año, partiendo quizás de las intenciones, como modo de asentar una posición y como ritual de apertura de ese nuevo año.

Responsabilizarnos de lo que queremos, asentarlo, visualizarlo, es una manera de prepararnos para ponerlo en marcha. Es la forma de abrir esa nueva etapa y de asumir lo necesario para habilitarla.

 

 

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