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¿Un nuevo modo de pensar la histeria?

Publicado por Betina Ganim


En el post anterior les intrduje el tema que les hablaré durante algunos posts, que es el tema tan «atrevido» del de «histeria sin Padre, histeria sin Nombre del Padre», tal como Juan Carlos Indart nos lo presenta en su libro «De la Histeria sin Nombre del Padre I». Cosa que me alegro, la del «I», porque entonces seguramente se hará una serie…¡Eso nos tranquiliza a todos un poco!

bajo transferencia

Bien, aquí la tesis que empieza a trabajar Indart es que podríamos hablar de una histeria más allá del Padre…esto sería una manera novedosa, nueva, de hablar de histeria, porque siempre que pensamos psicoanalíticamente en una histeria, es ineludible el Padre…o así al menos trabajamos clínicamente hasta entonces.

Pero hoy en día tenemos síntomas nuevos, que no son cómplices del Amo, podemos decir. Síntomas que escapan a la lógica del síntoma histérico que venimos manejando desde 1900 hasta hace unos años…

Entonces primero Indart propone poner entre paréntesis todo el saber que tenemos sobre la histeria, esto es poner entre paréntesis la relación del síntoma histérico al padre.

Como ya les mencioné en el post anterior, Indart teje toda esta cuestión a partir de un libro que se editó ya hace mas de 10 años, sobre unas Noche de la Escuela (Escuela de Orientación lacaniana, EOL) en Buenos Aires. El título del libro era «Histeria: triángulo, discurso, nudo».

Allí se planteó un interesante recorrido de la teoría de la histeria en psicoanálisis: partiendo del 2 en principio; es decir, el síntoma histérico se ubicaba como efecto de una relación dual: la mujer y el hombre. El problema de la histeria en este sentido era la relación con el hombre, con su pareja.

Lacan -y ya lo había hecho también el mismo Freud en su conocida rectificación del caso Dora- vio necesario pasar al 3, al triángulo histérico con el que se define clásicamente a la histeria. Ya no se trata de la relación con un hombre (y el Padre) ni de la relación de rivalidad con otra mujer (como otro especular) sino de una relación con Otra mujer. Otro lugar, en donde Lacan ubica el deseo de la histeria.

Esto para pasar al 4, al discurso histérico, a ese vínculo social que define Lacan en su Seminario 17. El discurso histérico es esa vinculación particular que tiene el síntoma histérico con el Amo, al que se convoca desde allí para que le de un saber sobre la Otra, sobre el goce de Otra mujer, sustrayéndose ella misma como objeto de goce. Tal vez simplifiqué demasiado la cuestión, les pido que me disculpen y pueden ir al post en el que hablo del Discurso histérico.

Simplifico para poder seguir con el 3 * 1, que es el siguiente paso que se propone en el texto citado: el nudo. la histeria puede pensarse de manera nodal. Hasta ahí se llegó en aquel libro de hace mas de 10 años.

Ahora, Indart nos propone un nuevo desafío, poner todo esto entre paréntesis, y pensar (desde la clínica) una nueva manera de histeria: sin el Padre.

INDART, J.C: «de la histeria sin Nombre del Padre I»

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