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Reconsideraciones sobre la histeria

Publicado por Betina Ganim


Abordar la cuestión de una «Histeria sin Nombre del Padre» nos lleva a la parte más enigmática de la histeria; es decir, lo que pueda tener o no de real.

A ver, siguiendo el libro de Juan Carlos Indart «De la histeria sin Nombre del Padre I», podemos volver a la etimología de la palabra «histeria», a saber, «útero». Entonces, de lo que se trata es del síntoma uterino…Puede resultar gracioso, pero veamos, de histeria podemos tener mucho saber, ahora del útero…¿qué sabemos? Más gracioso puede ser pensar en la histeria masculina -que la hay- y que según Lacan aunque sea masculina se trata de una histeria de «hembra», al igual que en sujeto histérico femenino. ¿O sea que un hombre tiene síntomas uterinos? Bueno…¿cómo explicamos esto?…

sintoma y acting

Indart nos propone aparcar un poco este interrogante para irnos a una pregunta mas seria si se quiere: ¿como abordó Lacan el tema de la histeria? Pues bien, él mismo fue reformando el saber previo que existía sobre la histeria, para darle algunas vueltas.

De este modo llegamos al Seminario 18 («De un discurso que no fuera del semblante» año 1971) en donde encontramos consideraciones muy importantes sobre la histeria. Asistimos, podemos decir, a una inversión de lo que Freud había construido como el Edipo. Lacan considera que el Edipo se trata de una doctrina que la histérica misma le dictó a Freud. Claro que Freud escucho (eso hizo la diferencia…) y fue inventando, a su manera, con sus herramientas, lo que podía. El tema es que podemos decir que Freud se fue dejando llevar por lo que histérica le dictaba.

Es así que para Lacan, no hubo de parte de Freud una escucha suficiente, ya que dice que se puede ir aún más lejos en cuanto al síntoma histérico. ¿Qué querrá decir Lacan con que se habría podio ir más lejos? Tal vez ese «más lejos» implique el «más allá» del padre, más allá del Nombre del Padre. Con esto quiero decir que el síntoma histérico viene de antes de la referencia al Padre, y subsiste, y aún puede ser considerado más allá de lo que la histérica le dictó a Freud a principios del siglo XX, que no fue otra cosa que el Padre y la Castración…

Si nos vamos al Seminario 23, Eric Laurent puntúa una especie de intervalo que va de la mención a la histeria en ese Seminario, al Seminario siguiente, el Seminario 24, donde podemos encontrar otras menciones. En tiempos del Seminario 24, Lacan viaja a Bruselas y da una conferencia en la que habla mucho sobre la histeria, pero de un modo novedoso. Esa conferencia se la conoce hoy en día como «Consideraciones sobre la histeria», y ya está establecida por Jacques-Alain Miller y publicada en varios idiomas.

Volvamos al Seminario 23: tenemos allí (en la Clase 7 más precisamente) de una manera un poco sorpresiva, un comentario de Lacan sobre una obra de teatro que había ido a ver: «Portrait de Dora» (Retrato de Dora). ¿Qué nos dice en el Seminario sobre esta obra? Continuará el siguiente post…

FUENTE: INDART, JUAN CARLOS. «DE LA HISTERIA SIN NOMBRE DEL PADRE I» Ed. Grama

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