Psicología

Jung y el Tarot

Publicado por María Fay

En el libro de Sallie Nichols, llamado precisamente Jung y el Tarot, se abordan las relaciones entre la teoría junguiana y las imágenes del Tarot de Marsella, tomadas en consideración como figuras simbólicas, imágenes arquetípicas.

El Tarot fue utilizado desde tiempos inmemoriales como modo de adivinación. Las cartas se dividen en Arcanos mayores y menores, y la palabra Arcano significa Misterio o Secreto. Por este, entre otros motivos, el Tarot siempre se asoció al ocultismo.

Sin embargo, el abordaje del Tarot desde la perspectiva junguiana dista mucho de parecerse a una forma estándar de videncia. Se utiliza como una herramienta dentro del proceso de autoconocimiento, y aporta como anclaje o construcción simbólica, que facilita la toma de conciencia, o lo que Jung denominó Darse Cuenta (Awareness).

En este Devenir conciente, necesario en el Proceso de Individuación, para lograr la Integración de las distintas partes del Sí mismo, los anclajes simbólicos son una gran herramienta. Nos remiten a figuras arquetípicas y nos ayudan a entender su sentido.

Las cartas colaboran para ilustrar un mapa de viaje interior que, de algún modo, funciona como la Alquimia: donde los elementos se combinan, se relacionan para dar como resultado una transformación. El Tarot desde esta perspectiva colabora en el proceso de esta transformación, posibilitando reconocer y observar nuestra propia historia y momento de vida, para poder así transformarla y en ese proceso también a nosotros mismos.

Vemos aquí que el uso del Tarot, en este caso, no representa ningún determinismo; funciona como aporte en el proceso del autoconocimiento, siempre en pos de la transformación y el camino de la Individuacion.

En la actualidad vivimos una suerte de carencia de símbolos. Vacío de ritos y pobreza de sentido.

Esto, trae como consecuencia una profunda crisis espiritual que lleva al ser humano a sobrerracionalizar su interpretación de la vida y las situaciones. A partir de la frase Cartesiana «Pienso, luego existo», se instaló en Occidente la primacía de la Razón, siendo desplazadas la intuición y la espiritualidad, considerándose poco válidas o certeras.

En este proceso, el cientificismo ha contribuido a relegar formas de conocer el mundo que han sido utilizadas desde tiempos inmemoriales, con no poca carga simbólica para la especie humana.

La carencia de sentido y la demanda de tener que comprobarlo todo por medio de la razón, llevaron al ser humano a alejarse de sus raíces y a despreciar procesos que formaron parte de su historia.

Por este motivo, el Tarot como aporte simbólico ocupa central interés. Colabora con el objetivo de ampliar la conciencia, utilizando el recurso de la Sincronicidad, explicado anteriormente, para propiciar ese Darse Cuenta.

El Tarot, como la Astrología, funcionan como vías irracionales de comunicación con el Inconciente Colectivo. Justamente con ese Inconciente que nos excede como sujetos, que nos conecta con la Humanidad en su conjunto.

Conciencia y Razón no son equivalentes. Propiciar formas de conexión por fuera de lo racional nos permiten dar un lugar a la espiritualidad, la intuición, lo sensorial, la emoción, que tantas veces quedan relegadas o subordinadas al pensamiento.

 

Fuente: Jung y el Tarot, Sallie Nichols, prólogo de Enrique Eskenazi e Introducción de Laurens Van der Post.

 

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