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La tercera edad y la soledad.

Publicado por Lic. Maria V.

La soledad es un sentimiento muy frecuente en la Tecera Edad. Por eso, hay que saber cómo transitarla y qué hacer para que no se transforme en un problema o desencadene en una Depresión.

La tercera Edad es una etapa vital difícil porque gran parte de los proyectos, vínculos y procesos que se despliegan en la vida experimentan un cierre.
La jubilación suele ser difícil para aquellos que se han identificado fuertemente con su rol laboral, muchos seres queridos fallecen y el duelo también es un proceso recurrente en esta etapa.

Tanto la persona como muchos de sus amigos y conocidos de su círculo cercano  empiezan a sufrir problemas de salud, temores o dificultades que muchas veces generan angustia y a la vez frenan el contacto social.

Es frecuente que disminuyan o se abandonen las actividades que implican vínculos y esto por supuesto, recrudece el estado de soledad y puede predisponer a cuadros depresivos.

Otro factor que se presenta frecuentemente es la demanda a los hijos, que, transitando etapas vitales distintas, están en mayor actividad desde lo laboral y lo familiar, produciéndose por estas razones que no estén tan presentes como a sus padres o abuelos les gustaría.

Por otro lado también existe la realidad del abandono. En circunstancias donde verdaderamente las personas mayores son descuidadas o abandonadas por sus hijos o familiares.

Es una etapa vital difícil, que lamentablemente, no se valora adecuadamente en la sociedad occidental. Prestando poca atención a sus palabras o considerando que, por haber vivido otras épocas, carecen de importancia.

Sin embargo. La tercera edad es una etapa sumamente rica e interesante. Es la etapa de la sabiduría, de la transmisión de relatos y experiencias a las generaciones futuras. Es una etapa en la que la soledad que se vive puede ser capitalizada positivamente, para crear experiencias nuevas de disfrute o iniciar nuevos proyectos.

Comenzar actividades en las que se conozca gente nueva, por ejemplo, puede ser una gran opción para evitar el estado de monotonía y soledad constante, que es la que suele desembocar en tristeza o nostalgia.

El sentido del humor es también una herramienta que puede facilitar el tránsito por esta etapa, pudiendo desdramatizar ciertas situaciones.

La tecera edad es una etapa que, con suerte, todos tendremos que transitar algún día. De modo que es importante ubicarse en una posición empática respecto a aquellos que están viviéndola actualmente. Esto facilita mucho su posición.

Si bien la soledad es una característica que suele presentarse en esta etapa, no significa que tenga que vivirse de este modo. A veces hacer una terapia en ese momento puede ser de gran ayuda, para trabajar los duelos, los miedos y las emociones asociadas a este periodo de la vida.

Una terapia puede ayudar a encontrar nuevos proyectos y motivación para encarar actividades y nuevos vínculos que permitan a la persona vivir esta etapa tan importante de mejor manera.

La Tercera Edad es un período en el que se puede disfrutar de los resultados de todo lo vivido. Todas las experiencias pasadas aportan una visión y conocimiento que es único, y de gran valor para otros.
Encontrar la forma de capitalizar y transmitir esto es la clave para poder vivir esta etapa íntegramente.

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